jueves, marzo 27, 2025

Cada momento que no te acaricio lo lamento al día siguiente. Cada día que no termina con un te quiero y una mirada cómplice no duermo bien porque no te he dado lo que te mereces. Cada abrazo tiene que aparachurrarte porque si no, no es verdadero. Lo siento por cada célula de mi cuerpo que no ha abierto hasta el último poro a ti, cada flagelo extendido para sentir mejor cada pulso que emites a diario. Porque cada día no volverá, cada risa tuya se perderá por mucho que todavía la sienta al cerrar los ojos, en la ducha o en cada paseo lejos de ti. ¿Por qué detrás del amor más grande solo encuentro dolor por lo que todavía no aparece en el horizonte? Porque tengo miedo a perderte también, a perderme y abriros una herida en esa carne tan tierna que se estira para acomodar un pequeño pie. O una pequeña mano que se estira para sentirnos a nosotros, a los millones de personas que vivimos en este planeta o en estos recuerdos, porque nunca habrá tiempo suficiente para vivirnos como merecemos. Seguiré luchando cada segundo de mi vida para mejorar este mundo y que sea digno de vosotros, para que lo viváis sin preocupaciones, solo amor. Y también por vosotros dos, aunque ya solo seáis polvo en una botella que llevo dentro de mí y saboreo cada instante, sin miedo a agotarla porque es eterna.

miércoles, marzo 26, 2025

La reina de la pista y de tu mundo irrumpe con una mirada que te devuelve la fe en la humanidad. Fuera estallan las bombas, se preparan botiquines y tú abres un rincón que habías cerrado durante años. Como un niño lloras, te derrumbas, ríes y, sobre todo, amas. No amas un dibujo, una entelequia, una fuga de la realidad: en esa mirada amas toda la humanidad. Abrazas lo bueno y lo malo, sientes el dolor y el placer, atesoras cada segundo porque comprendes que este sentimiento es la única medida de la realidad. Déjate llevar por ese brillo de bondad que aflora en la maldad más absoluta, el sinsentido que dicta nuestras vidas. Y baila, por favor, sigue bailando con esa muchacha hasta que el mundo se acabe porque esa sonrisa es lo único que nos mantendrá vivos en las noches más oscuras.

jueves, febrero 06, 2025

No corras, no huyas, no hay nada de valor ahí fuera. La alerta del móvil nunca te avisa de las cosas importantes, solo te aleja de los momentos que atesorarás cuando ya no los tengas. El rayo naranja retozando sobre la cama, subiendo a tu pecho y frotándose contra cada centímetro de tu piel. En este instante no hay facturas, responsabilidades ni ego: solo un calor que ronronea y te alimenta en lo más hondo de tu ser. En esta misma estancia, en otra vida, fuiste tú quien jugueteaba bajo una tienda de campaña, a quien se le paró el corazón con una caída entre juegos, quien derramó más que lágrimas ante el ocaso de todo. Nada de todo eso estaba previsto pero todo te acompañará hasta que te mueras y otros lleven nuevos recuerdos consigo. Por favor, que alguien me lleve consigo como yo porto esas risas, esas caricias, esos juegos.

jueves, enero 16, 2025

Libérate de términos, conceptos y corsés. Libérate del uso de la propia palabra corsé y aprende a pensar por ti misma. Libérate de las cargas que tanta gente ha confiado en ti, todos esos paquetes que se han engarzado en tu piel y tiran a diario. Si no es tuyo, déjalo atrás. Fallar a los demás no es malo, sino liberador: quítate la máscara que te han impuesto y respira. Rehuye miradas, deja fluir los dedos en arpegios que suenen viejos; son auténticos, eso es lo único que importa. Joder, ni siquiera necesitan ser auténticos, tan solo estremecerte por dentro hasta que te replanteas tu vida, tu día, tu cuerpo que ya solo sabe deslizar pantallas hacia nuevos mensajes. Para, respira, siente son ya una guerrilla frente al rodillo que se llevó por delante los últimos años, las últimas personas que todavía acudían a esta farola abandonada. Menos mal que esto no es Germinal y la única revolución es levantarte del sofá a otra silla, igualmente cómoda pero mucho más exigente: te hace pensar, de espectador te mueve a productor. Podrás equivocarte pero habrás sentido, habrás vivido y, con suerte, habrás conmovido una brizna de tiempo que volverá. Porque el sentimiento siempre vuelve, igual que las olas etéreas de Julien Baker tras un escritorio diminuto. No te preocupes por tocar la nota y que no suene prístina; todos sabemos que la música es el tiempo inmediato al sonido. Acomódate en esta nueva nave y nunca, nunca dejes de remar.

lunes, enero 29, 2024

La vida es bella y bien lo sabes, aunque ahora esa idea no pueda abrazarte, aferrarse a tu mano y buscar la verdad en tu mirada. Nunca te rendirás porque nunca lo has hecho; esto no es debilidad, solo respirar para seguir luchando en tu infinidad de causas justas. Acuérdate siempre de lo que sigue siendo, de todo lo que nunca pasará. Nuestras vidas no son nada, solo los hilos que nos conectan y transmiten chispa, magia, amor y todo lo bueno que será. Hay muchos noes, siempre los habrá: este no es uno de ellos, solo es una historia más que contar dentro del relato de amor. Se ha hecho de noche antes de lo que pensaba, apenas una luz brilla en el edificio de enfrente y la canción se ha acabado antes de empezar. Hay cosas que no llegan a suceder, otras simplemente suceden más tarde; lo importante es no bloquearse en un punto y aparte cuando el libro no ha hecho sino comenzar.

martes, julio 18, 2023

 No asusta la muerte, sino la vida. Cuando mueres dejas de ser y te conviertes en un memorial, un monumento al que solo acuden a ponerte flores y recordar tus grandes momentos. Pero vivir... Vivir es llevar esas flores y cultivar los buenos recuerdos, podando aquellas discusiones que enturbian las tardes soleadas de una primavera eterna. Los problemas siguen y solo entonces te das cuenta del vacío que tienes al lado, de la cantidad de voces que se han perdido y ya no nunca podrán aconsejarte. Tú sigues mientras otros ya solo fueron; ahora tienes que releer una y otras sus obras porque ya no publicarán ni una sola palabra nueva. Todo lo que pensaron y sintieron y descubrieron y lloraron y amaron y vencieron y visitaron y temieron y leyeron y

Asusta la vida porque es nuestra. Nadie puede vivirla por nosotros. Los problemas nos persiguen, la taza seguirá sucia sobre la mesa hasta que la recojamos. Todo fue y todo seguirá, todos vencieron y todos sufrirán. Ahora solo estamos nosotros y tenemos que vivirla porque ahora solo estamos nosotros.

lunes, febrero 08, 2021

 Hace más el que quiere que el que puede. Yo puedo y no hago nada. Soy plomo, cadmio cada vez que me levanto para empezar una tarea. Incluso comer cuesta cuando antes deber salir de esta laguna. Cada gesto abre nuevos universos en los que acabo fallando. ¿Para qué crear vida condenada a una muerte absurda? Deja que el virus devore la tierra y las estrellas se consuman, renuncia a tus sueños para dormir tranquilo y vivir inerte. Cada día es una batalla que no se celebra, una victoria pírrica que arrincona el alma. Leo razones, busco sentido, nada creo. Esto no es nihilismo, demasiado noble, ni un poso punk, que se abandona con los últimos granos. Solo viene a mis labios un regusto amargo con la vida conforme palpo las dimensiones del teatro: ni actor, ni tramoyista, ni público. Quizás solo soy la voz que suena de fondo mientras tú decides qué ir a ver este fin de semana. Ojalá ese eco te anime a superarte, a mejorar el mundo, a sumar felicidad. Nací viejo y cansado, con excusas para todos tus fallos y críticas para todas mis acciones, pero sigo alimentando la misma llama: yo soy los demás.

martes, junio 04, 2019

Le dolía que los hechos pasasen con esa facilidad a ser recuerdos; notar la sensación de que nada, nada de lo pasado, podría reproducirse.

Las estelas en el mar son efímeras; no podemos ver el futuro, pero es que el propio pasado se desvanece en una efervescencia de amargo aroma. La tierra que seremos es la tierra que abandonamos, aquella que recogió nuestras lágrimas albergará un día el resto de nuestros líquidos. Y nada de esto importa, porque nada seremos entonces; lo verdaderamente extraño es nuestra lucha constante por apartar la mirada de la masa madre, de nuestras raíces y savia. No podemos ser nada sin lo que fuimos, ¿por qué renegar entonces del terruño, del pueblo, del barrio?

Volver a unas páginas amarillas tras un año, cuarenta, setenta... Descifrar a Joyce, perseguir a Yardbird, psiconalizar a Tarkovsky, todo para volver al camino despreciado. Y ahora, cuando tiemblas al escuchar una despedida apresurada desde la ventana, piensas en los escalofríos de aquellos que te antecedieron y lloras. No es tristeza, es alegría de saberte humano, un eslabón más labrado en la cadena más fina. Porque leer, ante todo, es vivir y aprender a vivir. Escribir... quién sabe.

sábado, junio 02, 2018


Cuando fuiste elegido
El mundo lloró de alegría
Pensamos que habíamos dado el poder
Al emisario que diría la verdad

Ahora las noticias dicen que espías
Ejecutas sin juicio
Traicionando las virtudes
Haciendo cicatrizar los cielos

Castigando a los denunciantes
Aquellos que dicen la verdad
¿Reconoces la cobardía que te devuelve la mirada?

Obama

Toda esperanza se ha secado en tu rostro
Te creímos como niños

martes, mayo 01, 2018

Ya no te quiero.

Querer es distancia entre dos sujetos:
un agente que busca y un objeto que es deseado.

Tú y yo ya somos uno.
¿Qué somos? No lo sé
porque no puedo explicar nada de esto.

Rebusco palabras que me hagan sentir
especial y
recorto frases sin sentido
ni puntos ni un orden
fuera de mí.

Porque así eres tú:

sintaxis fuera del orden

vanos en una catedral sin muros

una melodía sin tema ni voces
pero un ritmo palpitante en las yemas.

Nunca existió algo así. Quien lo probó, lo sabe.

martes, abril 24, 2018

El dolor más hondo no tiene por qué brotar de una herida, sino que puede tomarse lentamente de un aire cada vez más cargado de denso cianuro. Matar a alguien no significa aniquilarlo; la existencia humana es mucho más compleja que simples células. Una persona puede vivir durante milenios en los corazones del pueblo o estar ya muerto en una monotonía aislada de otras almas. No somos nada si no habitamos en los demás, por eso nos aterra acabar una relación. Cuando nos despedimos de alguien empezamos a morir un poquito, se desvanece esa parte de nosotros que fuimos solo para esa persona. Las pequeñas cosas se confunden con las grandes, quedando una amalgama de anécdotas, vivencias y cosas que nunca pasaron pero a las que nuestra mente por fin dotó de forma. Y sin embargo, la relación se sigue moviendo hacia terrenos desconocidos que nos explorarán y nos cambiarán por completo. No sabemos las consecuencias de nuestros actos, no conocemos la medida real del tiempo, no tenemos ni idea de cómo suenan nuestras palabras en otros oídos. No nos conocemos como nos conocen los demás; aun encima, acribillamos esa existencia con la imagen que nosotros atesoramos porque creemos que es más real. Una mentira que nos hemos creído para crear la muralla frente al otro y dominar el yo. Una farsa que se paga muy caro cuando un amigo se va y la gangrena avanza hacia la rodilla.

martes, abril 10, 2018

Siempre me gustó Cambridge, me parece una gran ciudad. He visto miles de vídeos en Youtube, sigo la cuenta de turismo en Instagram y hasta algún influencer en Twitter. Por todas las webs me van saliendo anuncios de vuelos baratos a Cambridge, alojamientos preciosos de Airbnb con sobrecostes escondidos o incluso alquiler de coches para explorar la zona. Muchos de ellos en un español pésimo, por cierto, supongo que Google lo ha traducido para mí. El caso es que nunca me había propuesto ir, pero todo parecía tan fácil que me dejé llevar. YOLO. Busqué algunos datos en Wikipedia pero había demasiada información, no podía hacer nada con eso; en su lugar, leí unos cuantos blogs de turismo en la zona y deje mi correo para enterarme de descuentos especiales. En el trabajo miré algún vuelo en Ryanair pero no podía comprarlos, justo hoy me enviaban la nueva tarjeta de crédito. En su lugar, busqué cosas sueltas en Google y cada vez guardaba más información: visitas guiadas, excursiones locales, hostels de intensa vida social y cultural... Copié todos los enlaces en un correo y me lo envié para no perder todos esos datos.

En el metro de vuelta del trabajo busqué música celta en Spotify mientras revisaba Facebook. A un viejo compañero de la escuela le gustaba un museo de Cambridge, publicaban cosas interesantes... El País había compartido una lista de lugares de moda en Reino Unido y ponían una foto de Cambridge... Hasta una madre del colegio estaba por la zona y había subido unas fotos conduciendo aterrada por la izquierda... Consulté el correo y no solo tenía la información que me había autoenviado, sino una guía de turismo local, otra con diez restaurantes imprescindibles y un par más sobre ofertas de vuelo y hotel a mitad de precio.

Llegué a casa directa a comprar los billetes, ese regalo que tanto deseaba. Sin saludar a nadie, me descalcé y busqué la nueva tarjeta entre sobres arrugados. Ibercaja me enviaba la nueva tarjeta y, en una carta aparte, nueva información sobre los viajes de la compañía. Los dejo a un lado y vuelvo a Ryanair, veo que el precio del vuelo ha subido un poco pero no me importa. Al pulsar el botón de compra me sube un cosquilleo por la espalda: he reservado otras fechas más baratas sin pensar bien si podría ir. Tengo que organizar muchas cosas. Me recuesto en el sofá y me dejo llevar.

Facebook me recomienda colonias de verano. Instagram me muestra los rincones más bonitos de Cambridge. En mi correo, apartamentos rebajados cerca del hospital y una nueva newsletter sobre cómo sobrevivir a un viaje en aerolíneas de bajo coste. Suenan voces en la habitación de al lado pero Youtube tiene recorridos virtuales por el King's College. No necesito más. Cambridge me rodea y me saca una sonrisa bobalicona.

martes, marzo 27, 2018

Mira, niñata, no sé por qué nadie te ha callado la boca todavía pero rezo para que sea pronto. Tu mirada es el espejo del alma: un color bonito y plano que no va más allá, un barniz que oculta la ausencia total de empatía, un muro desde el que proyectarse hacia el otro sin mostrar nada del interior. Acechas cada fallo con el sabor de la reprimenda en tu garganta, endorfinas que se mezclan con un grito calmado pero férreo. Cada tecla que golpean tus pequeños dedos es un nuevo pico que se derrama en tus arterias, expandiendo tus pulmones y necrosando tu cerebro un poco más. Darle poder a un hombre es la medida para conocerlo de verdad, pero si eres así con tan poco compadezco al imperio que te corone. Nunca los ogros son temibles, sino los consejeros con lengua de serpiente que vierten veneno en los oídos de reyes y pobres solo porque pueden. No hay objetivo en tu acoso, ningún beneficio trimestral puede justificar los espumarajos de tu mandíbula. Será que te has educado para ser la mejor y solo una puede ser la mejor; los pusilánimes forman un tapiz de flores a su paso, mientras que los inútiles perlan el camino de oro y grana. Estudiar no para crear personas capaces sino firmes engranajes de un sistema podrido, de una corporación muerta pero de firmes valores. El capitalismo vive en cada uno de nosotros porque todos queremos sobresalir y eso implica hundir a los demás. No te justifico, solo te compadezco por no poder ver el sol en tu cárcel de vidrio y metal. Por favor, que te echen pronto al mundanal ruido para que descubras la vida antes de que sea demasiado tarde para ti.

martes, marzo 06, 2018

Estoy cansado de la vida. No quiero negarla, ni mucho menos; tampoco abrazaré la otra cara porque nunca se puede adorar el vacío. No, lo que siento es la extenuación de quien ha nadado demasiado y comprende que la mar apenas ha despertado. Un jugador que revienta en el calentamiento nunca será un profesional, solo una pasión que quema sin combustible el oxígeno y la propia chispa. En el primer estiramiento surgieron las dudas sobre la carrera y ahora, cuando ha pasado media maratón, preferiría animar desde la barrera. Quiero parar la vida, no dinamitarla: hacer añicos el cronómetro, el podómetro y demás instrumentos de tortura. Dejar de hacer malabares con las cosas importantes, un juego mortal porque siempre se cae alguna bola y se hace añicos contra el suelo. Familia, amigos, trabajo, proyectos vitales. "Si te sacrificas de verdad por la sociedad no llegas a tu familia, seguro que tus hijos pensarán que eres un cabrón", murmuraban los corricos. Por eso no podemos parar el reloj ni disfrutar del presente. No es una cuestión de tiempo sino de vida: nosotros somos la corriente que se pierde en el mar, eso es lo que nos hace humanos. Ningún dique secará un río, siempre habrá corrientes subterráneas o violentas riadas que tiñan los campos de vida. Si no puedes parar el tiempo, al menos baila con tu propio ritmo.

miércoles, febrero 28, 2018

Personas que son parte de tu día a día desaparecerán y ya no volverán. Os diréis que sí, que quedaréis o que os veréis porque la vida es un pañuelo, pero sabes que los pliegues no llegan tan lejos. Lo que habéis construido se quedará precisamente en eso, en todo lo que habéis compartido sin llegar a ninguna parte, precisamente el gran encanto de toda vuestra relación. No todo lo que vivimos tiene que desembocar en un gran océano; disfrutamos de pequeños meandros y galachos que aportan sabor a cada día, aun a sabiendas de que no volveremos a probar esos néctares a los que llegamos a acostumbrarnos. Quizás en eso resida el encanto de nuestra existencia, en saborear cada momento sin el miedo de que podamos repetirlo o no; al fin y al cabo, nunca nos bañamos dos veces en el mismo río. No me llames hija, no me llames de ninguna forma porque ya me habré ido con la bruma de la mañana, entre los copos que siguen cayendo horas después de tus fotos y vídeos. Mi banda sonora no es esa canción que has puesto y repetido hasta la extenuación, sino la melodía simplona que llevaba en la cabeza mientras nuestra última vela se extinguía y yo sonreía. Estoy feliz porque sé que no volveré a vivir nada de esto y me duele, pero dota de mayor valor a cada una de las muescas que grabo en mi reloj. Sonríe porque todas estas caras e historias se irán depurando en mi memoria hasta destilar un fino hilo de pura ambrosía: mi recuerdo, mi realidad, mi existencia.

domingo, enero 14, 2018

"No era que hubiese dejado de prestar atención al mundo, pero el mundo ya no solo se caía a pedazos, sino que estaba ardiendo, y la cuestión era: ¿qué hacer o dejar de hacer cuando el mundo era presa de un incendio y no se disponía del material necesario para apagar las llamas, cuando el fuego había prendido tanto dentro de ti como a tu alrededor e hicieras lo que hicieses odejaras de hacer no ibas a cambiar nada con tus actos? Ceñirse al plan y escribir el libro. Esa es la única respuesta que se le ocurría. Escribir el libro sustituyendo el incendio real por un fuego imaginario y esperar un resultado mejor que la simple insignificancia.

[...]

Comprendía lo delicada que era esa postura. La arrogancia que implicaba, el egoísmo, el error de pensar en el arte por encima de todo, pero si no se ceñía a su argumento (que quizás no era tanto un argumento como un reflejo instintivo), se abandonaría a un argumento en contrario en donde los libros ya no serían necesarios, ¿y qué momento podría ser más importante para escribir libros que un año en que el mundo estaba en llamas... y uno se consumía con él?"

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Paul Auster

sábado, enero 13, 2018

"...y en todo momento, desde el comienzo de su vida consciente, la insistente impresión de que por los desvíos y vías paralelas de los caminos que se han tomado y que no se han tomado ha circulado la misma gente al mismo tiempo, la gente visible y la que está en la sombra, y que el mundo tal cual era nunca podría ser más que una fracción del mundo, porque lo real también consistía en lo que podría haber ocurrido pero no sucedió, que un csmino no era mejor o peor que cualquier otro, pero el tormento de estar vivo en un solo cuerpo significaba que en un momento dado uno tenía que encontrarse exclusivamente en un solo camino, aunque pudiera haber estado en otro dirigiéndose a un lugar enteramente diferente.

[...]

Dios no estaba en ninguna parte, dijo para sí, pero la vida estaba en todas partes, y la muerte estaba en todas partes, y los vivos y los muertos estaban unidos."

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Paul Auster

domingo, diciembre 31, 2017

Una sombra.

miércoles, diciembre 27, 2017

¿Por qué tenemos que seguir cambiando hasta el día en que muramos? ¿Por qué no nos basta con perder, sino que debemos encender nosotros el fuego purificador? El tiempo nos curte la piel y, cuando esto no basta, el destino nos obliga a lijarnos las yemas para que el desierto penetre mejor en nosotros. Las angustias futuras se encarnan en el presente, hienden sus raíces en nuestro palpitar diario para secarnos cuando todavía llueve. Acaricias con intensidad los viejos amuletos, maderas ajadas que ya no recibirán nuevas admiraciones ni soportarán risas, y piensas en toda la vida que borras al arrancar esas astillas. Sus dedos acariciándote a través de los diminutos agujeros, su cabeza apenas asomando al final del respaldo, el ejemplar retirado porque un sol así siempre necesita un apoyo más resistente. Mudos testigos de una vida que se va día a día, sin tragedias, con la frialdad que recibimos todos los excluidos de una novela o película. En realidad, no tiene sentido llorar porque esta es solo la hoguera de este año: muchos otros vinieron antes y muchos otros se irán después. Y junto a ellos nos perderemos como humo en una niebla ligera, apenas un leve carraspeo en una tarde anodina.

viernes, noviembre 03, 2017

Ya no disfruto cuando leo. Al coger un libro pienso en todos los que me todavía me faltan, en todos los que he leído para poder entender el peso que me quema en la mano. Página a página, no paso solo una historia sino que voy hilando las líneas que ha trazado toda la humanidad. Por eso, cuando me he sumergido en el relato echo a llorar pensando que ya nunca superaré otro título, que me quedaré para siempre varado en un mar de tibias lecturas lejos de todas las leyendas que pueblan mi mente. Mis ojos no leen palabras, solo referencias a otras obras en un juego mortal que se cobró hace tiempo mi cordura y mi pasión.

Mientras juego a un videojuego me sumerjo en una ficción que poco durará; en cuanto dejo el mando vuelven los fantasmas de los demás títulos que luchan por mi control. Nunca jugaré lo suficiente, jamás llegaré a conocer cada mundo como debería. Después de pasar horas viviendo en la piel de otra persona, siento cómo ese disfraz se cuartea y me araña muy dentro de mí. Me obligo a terminar cada aventura porque debo hacerlo, aunque habría querido romper ese progreso mucho antes.

No hablemos de series, por favor. Ya no añado más nombres a mi lista porque no tiene sentido. Ahora solo gestiono listas de series, incluso estas se me acumulan y me frustra pensar solamente en encender la televisión.

Y música... Hace tiempo que desconecté de las novedades, solo profundizo en la discografía de Cohen y Dylan porque es mi propia sangre. Cada canción son referencias que no entiendo, versos que se pierden en un inglés pésimo, estrofas que nunca termino de aprender del todo. Los nuevos descubrimientos aportan más sal a mis heridas siempre abiertas ante mis manos inquisitivas: estilos e influencias se agolpan en el yunque, impiden escuchar notas y solo me transmiten referencias a pie de página. La música ya no son ondas, solo relaciones aritméticas y repeticiones.

Cuando beso, ya no beso. Mis labios muestran la historia de la humanidad, la presentan a cada segundo y demuestran una vez más mi incapacidad de existir. No soy nadie en un pálido punto azul del océano, sumergido en un tiempo huracanado que quiere destruirme una y otra vez. Por eso, nunca estoy solo: me apoyan siglos y siglos de evolución para que el frío no me hiele, el gluten no me mate y las fieras se queden al otro lado de la pantalla.

Yo nunca soy yo, solo mis circunstancias.
 

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