lunes, octubre 24, 2011

Vuelve la lluvia. Vuelve las puertas cerradas, reteniendo el calor. Vuelven los cristales empañados, los paraguas empapados. Ver la televisión tapado con la manta. Tumbarte en la cama, y sentir el peso de la manta encima de ti. Y además, que fuera sople el viento como en una canción de Amaral. Las teclas apresuradas del piano se suceden como caen las hojas de los árboles y tapizan el paseo Independencia. Las zanjas no pueden enterrar la belleza. Trabajos por empezar, discusiones que sabes que llegarán, flores que comprar. Pero también vuelven los encuentros por la universidad, los platos de sopa de pescado, el cierzo que despeina a las chicas, que se apresuran a recomponerse. Pero la belleza ha estado ahí, durante unos segundos se ha adueñado de todo. Mil noticias por escribir, pero ahora solo me importa esta entrada, sentir el silencio después de esa nota. Meses después de volver tienes que volver a tu sitio. Está frío, porque ya no es como antes, pero sigue siendo el tuyo. Y sigue siendo igual de cómodo, con las mismas bromas estúpidas, risas pesadas y gestos a través de la ventana. Pero más allá de todo, vuelve la vida, igual que siempre, pero siempre distinta. Y eso es lo que más me gusta, que siempre me sorprenda y siempre me guste. Todo me acaba gustando

jueves, octubre 20, 2011

Que una cara desconocida te quiera llevar en su coche.
Que una niña dé palmadas al ritmo de violines en una sala medio vacía, abandonada por el tedio más tibio.
Que un hombre te agradezca recoger sus llaves del suelo. Que el suelo todavía no quede muy lejos.
Que vuelvas la vista, y tengas a alguien sonriendo siempre. Siempre alguien en quien confiar, y más importante, que confíe en ti.
Que nunca tengas un plan, que siempre quieras huir del mañana y siempre lo consigas.
Que todavía te dé la vuelta el estómago por el ruido de unos pasos.
Que tengas razones para llorar. Un lugar donde sentarte y ahogarte, donde levantarte y dejar atrás el alquitrán.
Que las fotos sigan llenas de vida, porque lo que viviste en ellas no podrá pararse nunca.
Que lo que esté escrito siga escrito y no vivido.
Que tengas motivos para escribir millones de frases que empiece con 'que'.
Que tu destino siga siendo el final del camino, y no esta etapa.
Que sigas con vida cuando mueras. Tú te pudrirás pero alguien te recordará de pie.
Cánsate, pero vuelve a correr.
Corre, pero siéntate a descansar.

Corre sin llegar a ninguna parte.

Esa es la paz.

miércoles, septiembre 28, 2011

Gonzalo, ¿te habría gustado ser normal? Dime, ¿es que acaso no añoras el fútbol en el recreo, fumar con 16 años o llamar guarras a todas las mujeres? Tener un amigo que fuera tu sombra, un grupo que fuera tus manos, una novia que fuera tu cabeza. Las cosas que tiene la gente normal y tú perdiste. No, no me vengas con esa historia de que lo sacrificaste porque no existe ni altar ni cuchillo. Es tu vida, así la elegiste. ¿Te habrías quedado horas sentado en un banco con tus amigos, hablando de series de televisión? Pues claro que sí, no sé para qué te pregunto. Eso sí, ¿tú serías más de Friends o del Barco? ¿Te tumbarías en el sofá o te sentarías sobre tus piernas cruzadas? ¿Echas de menos las tardes de sol que no viste o las madrugadas ardiendo que solo soñaste? Sí, las añoras. Si no, no estarías mirándome con esos ojos, criticando cada ínfimo detalle de tu vida, odiando cada animal y deseando matar cada persona. La única duda que realmente tengo: ¿me quieres por algo más que para organizar tu cabeza? ¿Existo, o solo soy un personaje más de tu dicotomía vital? Solo te lo preguntaré una vez más, Gonzalo. ¿Te habría gustado ser normal y verme como tu igual? ¿Eres feliz al imaginar unos hilos sobre mi cabeza? Y lo más importante, Gonzalo. ¿Realmente te sientes vivo?

Sí. 

martes, septiembre 20, 2011

No sigas a las personas que no vuelven la cara para ver si estás ahí. No te preocupes por ellas, porque no necesitan preocupación; son su mundo, y eso les basta. Si no te habla más que cuando le reprochas que no habla, si no sonríe sino cuando se lo pides, es que esa persona no merece la música de su latido. Desde el otro lado de la mesa, sentadas, siempre sentadas, juguetean con su móvil, con su bolígrafo, con su ego, mientras tú intentas capturar su mirada solo un minuto. Ahórcate con tu corbata, y quizás así consigas una palabra de su boca. Sí, claro, cuando sonríes piensas que el aire arde, pero todo eso es mentira. Simplemente conocen sus bazas y saben jugarlas, algo que tú deberías conocer desde hace mucho tiempo. La abertura justa de los labios, los ojos ligeramente entornados, el perfume tímido pero firme. Detalles que te seducen, que te hacen desear besarlas, imitarlas, llegar a convertirte en alguien como él. Personas que no están aquí, sino detrás tuyo, buscando algún obstáculo mientras tú te arrodillas suavemente y les bajas los pantalones o les subes la falda. Ellos no se preocupan de ti, eles não ligan para a gente, pero lo peor de todo es que tú ya lo sabes, y lo aceptas. Porque prefieres esos ojos falsos que otros llenos de vida que te obliguen a quererlos. Prefieres a alguien a quien no te una nada, antes que otra que te agarre bien hondo y te ate las tripas con un puño de hielo. Tú eliges donde tener el lazo helado: si en el estómago o en el corazón.

miércoles, agosto 31, 2011

Que todo acabe. Que el tiempo corra, vuele, huya; lo que sea, pero que pase. Que los días y las noches vuelvan a diferenciarse y no sean un recuerdo cortado por luces fluorescentes y palabras escritas. Que los autobuses dejen de pasar ardiendo, abarrotados de personas fingiendo comentar las noticias. Que la música deje de sonar solo en mi cabeza, una explosión más en Hiroshima, que se abra y vuelva a inundar las aceras y las melenas que ondean sobre edificios pintados. You're asking me will my love grow. I don't know. Que las conversaciones vuelvan a ser cara a cara, y no por teléfono o por pantalla. Que el sofá vuelva a ser parte de mi reino, que mis pies descansen en algún momento en lo cima, ya que el resto de mi cuerpo la da por perdida. Que todo desaparezca, y el mundo pueda descansar. Que los padres recuperen su vida mientras los niños se divierten en centros concebidos para divertirse. Que los jóvenes bailen y beban en sitios planeados para beber y beber. Que los ancianos descansen en instalaciones construidas para descansar hasta el descanso eterno, y para que descansen las conciencias de sus familias. Que desaparezcan los relojes, los números, las sirenas y los timbres, los bolígrafos. Que todo se borre, menos el viento. Que siga soplando, como ayer y como mañana
 

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