lunes, abril 15, 2013
Lo único que quiero que te quede claro es que me importas más que nada. Mis días se estructuran en torno a ti, mis fiestas y mis comidas, mis horarios y mis salidas. Pero no porque seas una carga; en ningún momento lo siento como una obligación, sino que lo hago porque quiero. Cada segundo que paso contigo es una joya, aunque simplemente sea para gritarnos o mirar en silencio la televisión. De hecho, muchas veces no hablo porque no tengo nada que decir, nada que aportar para mejorar este momento; solo vivirlo. Obviamente no vivimos todo lo que queremos, eso está claro, y no solo por nuestras obligaciones. Pero vamos, todos cometemos errores. Lo que me consuela es que tú estás siempre ahí para encauzarme, para corregirme cuando hay algo mal y enderezarme como un joven árbol al que hay que ayudar para que se eleve hacia el cielo. Por todo esto, y todo lo que no cabe en una sucesión de palabras, solo puedo darte las gracias una y otra vez, a sabiendas de que no significan nada pero es algo que tenía que hacer.
sábado, abril 06, 2013
Lo poco que sé de la vida está en los libros que nunca leo. Lo poco que sé de la vida está en las líneas que no escribí. Lo poco que sé de la vida se cuenta tomando un café, se entiende tomando una copa y se olvida tomando dos.
Que nadie se me emocione ni albergue falsas esperanzas, porque con lo poco que sé de la vida, a duras penas se llena un corazón, por pequeño que sea.
Empiezo por lo que sé con toda seguridad. Sé que, con suerte, te vas a morir una vez. Así que procura no morirte más veces por el camino. No hay nada peor que esa gente que se va muriendo antes de morirse del todo. Para evitarlo, te regalo un método infalible. Mientras tú vayas decidiendo, todo está bien. El día que dejes de decidir, ese día, cuidado, porque la habrás palmado un poco.
Ten siempre más proyectos que recuerdos, es la única forma que conozco de mantenerse joven. Olvídate de la patraña esa de ser feliz, ya te puedes dar con un canto en los dientes si llegas a ser el único dueño de tus propias expectativas.
Que un euro se ahorra, y un polvo se pierde. Para siempre. Que hay que dedicarse a algo de lo que jamás te quieras jubilar.Por mucho que te cueste pagar las facturas. Por mucho que en las reuniones de antiguos alumnos te miren mal. Es mejor dedicarse toda una vida a algo que te divierte pese a no llegar a fin de mes, que pasarte un solo día trabajando únicamente por dinero.
Entre lo poco que sé de la vida, también te diré que nada de todo esto vale la pena sin alguien que te haga ser incoherente. Ni flores, ni velas, ni luz de luna. Ése es el verdadero romanticismo. Alguien que llegue, te empuje a hacer cosas de las que jamás te creíste capaz y que arrase de un plumazo con tus principios, tus valores, tus yo nunca, tus yo qué va.
Ojalá ames mucho y muy bueno, incluso a riesgo de ser correspondido. Que te despojen de todo, que hagan jirones de tus ganas y que te veas obligado a remendarlas con el hilo de cualquier otra ilusión. Que desees y seas deseado, que se frustren todas tus esperanzas y que acabes descubriendo que la única forma de recobrar el primer amor, que es el propio, es en brazos ajenos.
Dos emociones inútiles asociadas al pasado, arrepentimiento y culpa, y una emoción inútil asociada al futuro, la preocupación. Cuanto antes te desprendas de las tres, antes empezarás a apreciar lo único que tienes.
Qué más. Ah sí. Sé que al menos un amigo te va a traicionar, otro será traicionado por ti, y que te pongas como te pongas, los que no hayas hecho antes de los 30, ya jamás pasarán de buenos conocidos. Cuenta sólo con los tres principales, porque a partir de ahí, todo es mentira.
Para terminar, y hablando del tema, déjame que te presente a tu mejor enemigo. Se llama miedo. Quédate con su cara, porque va a estar jodiéndote de ahora en adelante. Miedo al fracaso. Miedo al qué dirán. Miedo a perder lo que tienes. Miedo a conseguirlo. Miedo a saber poco de la vida. Miedo a tener razón.
Risto Mejide
Que nadie se me emocione ni albergue falsas esperanzas, porque con lo poco que sé de la vida, a duras penas se llena un corazón, por pequeño que sea.
Empiezo por lo que sé con toda seguridad. Sé que, con suerte, te vas a morir una vez. Así que procura no morirte más veces por el camino. No hay nada peor que esa gente que se va muriendo antes de morirse del todo. Para evitarlo, te regalo un método infalible. Mientras tú vayas decidiendo, todo está bien. El día que dejes de decidir, ese día, cuidado, porque la habrás palmado un poco.
Ten siempre más proyectos que recuerdos, es la única forma que conozco de mantenerse joven. Olvídate de la patraña esa de ser feliz, ya te puedes dar con un canto en los dientes si llegas a ser el único dueño de tus propias expectativas.
Que un euro se ahorra, y un polvo se pierde. Para siempre. Que hay que dedicarse a algo de lo que jamás te quieras jubilar.Por mucho que te cueste pagar las facturas. Por mucho que en las reuniones de antiguos alumnos te miren mal. Es mejor dedicarse toda una vida a algo que te divierte pese a no llegar a fin de mes, que pasarte un solo día trabajando únicamente por dinero.
Entre lo poco que sé de la vida, también te diré que nada de todo esto vale la pena sin alguien que te haga ser incoherente. Ni flores, ni velas, ni luz de luna. Ése es el verdadero romanticismo. Alguien que llegue, te empuje a hacer cosas de las que jamás te creíste capaz y que arrase de un plumazo con tus principios, tus valores, tus yo nunca, tus yo qué va.
Ojalá ames mucho y muy bueno, incluso a riesgo de ser correspondido. Que te despojen de todo, que hagan jirones de tus ganas y que te veas obligado a remendarlas con el hilo de cualquier otra ilusión. Que desees y seas deseado, que se frustren todas tus esperanzas y que acabes descubriendo que la única forma de recobrar el primer amor, que es el propio, es en brazos ajenos.
Dos emociones inútiles asociadas al pasado, arrepentimiento y culpa, y una emoción inútil asociada al futuro, la preocupación. Cuanto antes te desprendas de las tres, antes empezarás a apreciar lo único que tienes.
Qué más. Ah sí. Sé que al menos un amigo te va a traicionar, otro será traicionado por ti, y que te pongas como te pongas, los que no hayas hecho antes de los 30, ya jamás pasarán de buenos conocidos. Cuenta sólo con los tres principales, porque a partir de ahí, todo es mentira.
Para terminar, y hablando del tema, déjame que te presente a tu mejor enemigo. Se llama miedo. Quédate con su cara, porque va a estar jodiéndote de ahora en adelante. Miedo al fracaso. Miedo al qué dirán. Miedo a perder lo que tienes. Miedo a conseguirlo. Miedo a saber poco de la vida. Miedo a tener razón.
Risto Mejide
domingo, marzo 31, 2013
miércoles, marzo 27, 2013
¿Así que la vida era esto?
Entré jugando, creyendo que sería el amo pero ahora solo soy un perro.
Luchar, esforzarse, aprender y soportar para acabar huyendo,
para que el tiempo
fuese el lazo que se aprieta en torno a nuestro cuello
y no el cojín de nuestro asiento.
Como todos los jóvenes yo vine a llevarme
la vida por delante.
Pero los vuelos, los idiomas no me hicieron grande,
solo fueron un lastre
para que descubriera la verdad lamentable.
Envejecer, morir, es el único argumento de la obra.
Pues sí, la vida es esto y solo esto. La vida es una perra y te atrapa pero eso es lo precioso de ella. Envejecemos y crecemos, mejoramos y nos reímos de lo que éramos antes. Todos moriremos, un final que corte la eternidad sin gusto. Nunca seremos los ángeles que soñamos de niños, los astronautas o reporteros de guerra, pero podemos ser nosotros. Esa es la auténtica lucha, el único lastre para descubrir nuestra realidad: no seguir los pasos de nadie y que nuestra vida sea apasionante para nosotros y no para una cámara imaginaria. Cuidar de nuestros hijos, comer pipas al sol y un chocolate con churros. Sufriremos y querremos parar el mundo pero no nos bajaremos porque siempre habrá maravillas que descubrir. Solo recuerda dejar pasar el tiempo cuando sufras y deslizarte por cada segundo cuando disfrutes. Que su sonrisa sea tu salvación.
Entré jugando, creyendo que sería el amo pero ahora solo soy un perro.
Luchar, esforzarse, aprender y soportar para acabar huyendo,
para que el tiempo
fuese el lazo que se aprieta en torno a nuestro cuello
y no el cojín de nuestro asiento.
Como todos los jóvenes yo vine a llevarme
la vida por delante.
Pero los vuelos, los idiomas no me hicieron grande,
solo fueron un lastre
para que descubriera la verdad lamentable.
Envejecer, morir, es el único argumento de la obra.
Pues sí, la vida es esto y solo esto. La vida es una perra y te atrapa pero eso es lo precioso de ella. Envejecemos y crecemos, mejoramos y nos reímos de lo que éramos antes. Todos moriremos, un final que corte la eternidad sin gusto. Nunca seremos los ángeles que soñamos de niños, los astronautas o reporteros de guerra, pero podemos ser nosotros. Esa es la auténtica lucha, el único lastre para descubrir nuestra realidad: no seguir los pasos de nadie y que nuestra vida sea apasionante para nosotros y no para una cámara imaginaria. Cuidar de nuestros hijos, comer pipas al sol y un chocolate con churros. Sufriremos y querremos parar el mundo pero no nos bajaremos porque siempre habrá maravillas que descubrir. Solo recuerda dejar pasar el tiempo cuando sufras y deslizarte por cada segundo cuando disfrutes. Que su sonrisa sea tu salvación.
miércoles, marzo 20, 2013
Si tocas la guitarra, no la tocaré por ti.
Si cantas una octava por encima, no te acompañaré.
Si pedaleas como el viento, yo iré andando.
Si hablas siete idiomas, yo seguiré luchando con mi portugués.
Si eres amiga de todos, yo beberé con los de siempre.
Si viajas todas las semanas, yo me sentaré al sol.
Si no te sorprendes, yo nunca pestañearé.
Si eres perfecta, disfruta. Yo volveré a mis errores.
Si cantas una octava por encima, no te acompañaré.
Si pedaleas como el viento, yo iré andando.
Si hablas siete idiomas, yo seguiré luchando con mi portugués.
Si eres amiga de todos, yo beberé con los de siempre.
Si viajas todas las semanas, yo me sentaré al sol.
Si no te sorprendes, yo nunca pestañearé.
Si eres perfecta, disfruta. Yo volveré a mis errores.
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