jueves, marzo 31, 2011

Déjalos que se pudran.

Que se jodan con sus saludos, sus miedos y sus despedidas. No quieren saber cómo estás, quieren saber que están mejor que tú, que sigues en tu pozo de hiel. No flaquees, nunca muestres qué sientes en realidad. Sonríe cuando tengas ganas de llorar, sonríe cuando tengas ganas de gritar. Que nadie sepa nunca que sufriste, para que así puedas llegar a ser feliz.

Déjalos que se pudran.

Que se jodan con sus preocupaciones, con sus miedos y sus consejos para mejorar. No quieren saber qué te ocurre, cómo empezó todo, sino que se quieren afianzar en su posición de ángeles terrenales, de personas que merecen un poema glosando sus virtudes. No flaquees, nunca les digas qué te ronda la cabeza, porque ellos te lastrarán, te dirán que no lo hagas para que no estés solo, para que no destaques. Que nadie sepa nunca que tuviste miedo, para que así puedas llegar a ser feliz.

Déjalos que se pudran.

Que se jodan con su amor, su confianza y sus ánimos para seguir adelante. No quieren que les cuentes tus problemas, saber qué te ocurre. Solo buscan que tú estés bien, y que nadie pisotee tu camino. Que el bosque se abra delante de ti, pero solo lo necesario para que tengas que pelear y pararte a descansar. No hables, nunca digas nada delante de ellos, porque un día te dirán que la vida es una mierda, y mañana pura poesía. Que nadie sepa nunca que dudaste, porque te demostrarán que fuiste un imbécil, que todas tus preocupaciones fueron en vano.

Déjalos que se pudran. Todos. Tú solo sigue tu camino. Y que se jodan.

martes, marzo 15, 2011

Vuela lejos.
Vuela lejos, y muy alto.
Vuela para que todos hablen de ti.
Vuela para que todos envidien tu sonrisa.
Vuela hasta que seas la estrella de una noche oscura.
Vuela hasta que seas más que una persona, más que un nombre.
Vuela porque aquí no hay nada que valga como tú, que merezca tu luz.
Vuela porque aquí nadie te arrancará un beso cuando menos te lo esperas.
Vuela, y un día cada palabra tuya será una biblia, y cada gesto un arte marcial
Vuela, y un día nadie será feliz si no estás tú a su lado.
Vuela, y te obedecerán.
Vuela, y te envidiarán.
Vuela, y reina sobre ellos.

Vuela, pero nunca vuelvas.
Porque si vuelves, serás basura.

jueves, febrero 17, 2011

Elegir no es ganar algo, sino perder. Los campos infinitos, las flores que crecen y mueren, todo se pierde al coger solo un camino. La vida se va atrofiando desde la omnipotencia de la infancia, hasta la tímida dejadez de la vejez. La televisión nos convence, las palmadas en la espalda nos animan, hasta las piedras ensangrentadas nos recuerdan que debemos seguir caminando. Dejamos atrás fases, siempre abandonamos fases, hasta que salimos de la ciudad, de las callejuelas que siempre se cruzan, y nos abandonamos al camino. Dos direcciones. Hay que elegir. La opción cobarde es la del medio, la que no te obliga en principio a renunciar a nada. Pero por supuesto, esa opción no es ninguna de las que querías. Estás en un camino gris, que no tendrá ningún momento de máxima euforia, pero tampoco de llanto absoluto. Has crecido, tus decisiones pesan, y ahora ya no se trata de escoger videojuegos o amigos en el recreo, sino de elegir cómo va a ser el resto de tus días. 30, 40, 50 años dependen de estos momentos, de estos quebraderos. De si realmente eres feliz haciendo lo que haces. De si realmente eres feliz llevando una vida diferente, o una completamente normal. De si realmente vas a meterte dentro de tu cabeza, y ver la luz. Ahora es el momento para decidir el resto de tu vida. Es decir, para perder el resto de las vidas que podrías haber tenido, y que nunca nacerán.

sábado, febrero 05, 2011

Hay cantantes que no se pueden escuchar de día. Cantantes cuyo timbre no vibra con la luz del sol, sino que se esconde bajo la luna, bajo los pensamientos de quien permanece despierto mientras todos buscan soñar. Las frases que no dicen nada se convierten entonces en lemas vitales; encierran todo el significado de un libro, y son más bellos que un haiku. Son precisamente esas frases las que renuevan esa mierda perdida, esa calle alumbrada por farolas, y hacen posible vencer al sueño por otra media hora. Otra media hora de vida robada a la inconsciencia.

Hay frases que solo se pueden murmurar de noche. Frases que atentan contra nuestra moral, nuestra alma y nuestro futuro. Frases que prenden bajo la luna, quien sonríe con cada nuevo secreto, ebria de poder. Pretéritos que habrían sido realidades perfectas, si solo las personas del verbo hubieran sido una sola. Presentes que mañana querrán no haber sido, cuerpo, bocas, miradas que alimentan nuestros miedos, solo porque los ocultan. Por una noche no estamos solos. Por una noche la muerte no nos acecha en este cigarro. Por una noche somos perfectos, porque alguien busca olvidar su imperfección en nosotros.

De noche, realidad y ficción se mezclan. Muchos anhelan que sea así el resto del día. Por eso el poeta acaricia el papel violeta de las paredes durante el día, buscando los trazos de opio y pintalabios.

jueves, enero 27, 2011

Dicen que detrás de una gran persona hay una gran mujer. No es del todo cierto. Detrás de una gran persona, hay unos grandes padres. No somos sino las sombras de nuestro pasado, unos pequeños arbustos que han crecido y reverdecido gracias solo a mucho esfuerzo. No creo que haya florecido, que pueda cobijar una familia de pájaros en mis ramas, pero no será por mis jardineros. No crecí como un roble, no florecí como un rosal, pero todo lo que soy es gracias a ellos. Si ahora puedo sonreír al ver el sol brillar, si disfruto con una sinfonía o un paso de ballet, es gracias a ellos. A todos esos años detrás de mí, vigilando que no tropezara, que no me juntara a quienes me querían hacer daño. Pero siempre desde detrás, siempre con consejos y frases sabias, nunca prohibiendo. Como dos ángeles de la guardia. Me dejaron libertad, pero me regalaron el poder para saber utilizarla. No solo me amaron, sino que me enseñaron a amar. No me repetían cada día que me querían, que me echaban de menos en cuanto cruzaba la puerta; me enseñaron a demostrarlo con gestos. Siempre me dejaron volar, mientras ellos sufrían sin decirme nada, contentos por verme feliz. No creo que yo haya florecido, que pueda cobijar una familia de pájaros en mis ramas, pero ya va siendo hora de darles las gracias a ambos por cuidar de ese pequeño brote.
 

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