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lunes, noviembre 02, 2009
martes, junio 30, 2009
Hablaba con un amigo sobre los blogs, sobre cómo nos atan y cómo nos cambian, pero comentamos un asunto de pasada que me parece demasiado importante como para olvidarlo: la realidad. Parece sensato preguntarse qué hay de realidad en los escritos de los locos, que eso son precisamente los blogs. En mi caso, bastante, pero no todo. Me han preguntado miles de veces de dónde saco la inspiración para escribir, y mi respuesta es siempre la misma: de la vida. Sin embargo, el problema surge al escribir, y es que los sentimientos aparecen desbordantes, arrebatadores, totales. Cuando hablo de una mujer, no puedo decir que es guapa, tengo que decir que es la más guapa. Cuando hablo de una mujer, no puedo decir que me gusta, no puedo decir que quiero estar con ella; no. Tengo que afirmar que la quiero, aunque solo me guste. En el blog, creo una realidad a partir de un detalle, de un sentimiento, que igualmente está ahí, pero no tan exhuberante. La realidad está ahí, pero con tacones y peluca, aunque sus ojos siguen brillando igual.
martes, septiembre 02, 2008
Hoy os dejo con otro poema sobre un tema del que seguro que hablaré tarde o temprano: la melancolía.
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Oda a la melancolía, de John Keats
1
No vayas al Leteo ni exprimas el morado
acónito buscando su vino embriagador;
no dejes que tu pálida frente sea besada
por la noche, violácea uva de Proserpina.
No hagas tu rosario con los frutos del tejo
ni dejes que polilla o escarabajo sean
tu alma plañidera, ni que el búho nocturno
contemple los misterios de tu honda tristeza.
Pues la sombra a la sombra regresa, somnolienta,
y ahoga la vigilia angustiosa del espíritu.
2
2
Pero cuando el acceso de atroz melancolía
se cierna repentino, cual nube desde el cielo
que cuida de las flores combadas por el sol
y que la verde colina desdibuja en su lluvia,
enjuga tu tristeza en una rosa temprana
o en el salino arco iris de la ola marina
o en la hermosura esférica de las peonías;
o, si tu amada expresa el motivo de su enfado,
toma firme su mano, deja que en tanto truene
y contempla, constante, sus ojos sin igual.
3
Con la Belleza habita, Belleza que es mortal.
También con la alegría, cuya mano en sus labios
siempre esboza un adiós; y con el placer doliente
que en tanto la abeja liba se torna veneno.
Pues en el mismo templo del Placer, con su velo
tiene su soberano numen Melancolía,
aunque lo pueda ver sólo aquel cuya ansiosa
boca muerde la uva fatal de la alegría.
Esa alma probará su tristísimo poder
y entre sus neblinosos trofeos será expuesta.
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PS: Aquí os dejo un artículo con el que estoy de acuerdo, que bien podría ser una explicación del poema.
Etiquetas:
arte,
homenaje,
melancolía,
palabra,
poema,
romanticismo
viernes, agosto 24, 2007
Sé que con este blog quizás pierda a mi lector (pobre, se equivocó de blog y ya fue demasiado tarde), pero es mi blog, al fin y al cabo. Ayer leí mientras esperaba en la peluquería (rectifico: mientras esperaba al asesino del buen gusto) un artículo del siempre recomendable Juan Manuel de Prada : Originalidad. En mi familia (esa hermosa institución que tanto intentan destruir) siempre hemos considerado ciertas obras como basura. Ahora bien, es innegable que este nuevo arte tan moderno tiene su origen a finales del siglo XIX, ya que con la aparición de la fotografía no se busca imitar la realidad sino aportar una nueva visión. Ahora bien, el respetable señor de Prada afirma que el germen de esta nueva forma de entender el arte reside en el Romanticismo, período que me encanta. El autor cree que al desaparecer la imitación cada uno habría barrido para su casa diciendo que lo suyo era lo mejor, pero no es así. Durante el Romanticismo, lo que desapareció fue la idea del maestro como ideal a seguir, intentando seguir su camino. Esta idea se sustituye por la creencia en el genio; se exalta la idea del yo, la importancia de lo personal y por extensión de lo único. De Prada puede extraer de esto su idea, pero desde mi punto de vista (¡viva el yo!) se equivoca. Es verdad que en el Romanticismo ya no se busca la imitación, pero aun así nadie se atrevía a escribir un solo verso sin haber leído la Odisea, o dar una pincelada sin haber visto esa polémica Última cena de Leonardo da Vinci. No por haber dejado de imitar se tiene que haber perdido la noción de lo que está bien y lo que está mal; en esa época lo que creían bueno era original, sí, pero también era bueno. Ahora (sí, ahora empieza lo bueno) sí que ha pasado lo que dice el señor de Prada: cualquier patán puede colar sus obras alegando que son originales. Si alguna vez habláis con algún crítico moderno os dirá que es trasgresor, que rompe las reglas, y que provoca una reacción en el público, aunque en mi caso sean arcadas. Sin embargo, NO ES BUENO. Es sólo pura bazofia, destinada a cuatro esgarramantas que afirmarán que es soberbia la metáfora de la muerte o del sufrimiento humano. Hala, ya me he desahogado. Si a alguien le ha interesado esta chorrada, que diga algo INTERESANTE.
PS:Gracias a esas clases de Literatura de Charo, auque me mataría si se enterase de que no me gusta el arte moderno.
PS:Gracias a esas clases de Literatura de Charo, auque me mataría si se enterase de que no me gusta el arte moderno.
Etiquetas:
arte,
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romanticismo
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