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martes, abril 20, 2010

El torno gira lentamente, a mi control. Mi pie sube y baja rítmicamente, una y otra vez, me gusta sentir el aire subiendo por mi pierna. Las manos se deslizan sobre las paredes de barro, la masa informe suelta trozos que caen al suelo, asas de jarrones o brazos de bailarinas, vidas que nunca llegarán a nada. Poco a poco las manos se van cerrando, el jarrón va tomando forma, mi creación se va izando hacia el cielo, poco a poco, muy poco a poco. Un dedo meñique tiembla, un simple dedo meñique que no sirve para nada tiembla, y corta el jarrón por la mitad. El barro salta por todas partes, el jarrón llora porque nunca existirá. Tengo que agacharme hasta el suelo, hundirme para recoger los pedazos de mi fracaso, y volver a montar el jarrón. Miro por la ventana, miro el mar, miro la sal que flota en el ambiente, miro toda la vida que se escapa mientras yo permanezco aquí, con este engendro, algo que nunca quiso existir y nunca deberá existir. Vuelvo a tirar el barro contra el torno, me lavo las manos, que todo vuelva al punto de partida. El torno gira, el pie sube y baja, pero no puedo sentir el ritmo, mi control no existe. Ninguno de mis movimientos me pertenece, nada es mío menos esta sensación de que fuera el sol brilla, y yo trato de crear un punto de luz en este cuarto cerrado.

domingo, abril 04, 2010

Y ver tus ojos,
y admirarlos.
Mirarlos, y perderme
en ese brillo, en esa vida que es la que
me falta, la que miro por la ventana
cuando nacen los fuegos artificiales
y la que extraño en cada parada del bus,
en cada paso sin dueño
Bueno, tú eres la dueña de todo,
de mis palabras, de mis logros,
pero nunca de mis ojos.
Porque mis ojos nunca brillarán como los tuyos
y no serán más que un quieto reflejo,
un lago al que te asomas y del que te sorprendes.
Un lago cuyo único atractivo son tus ojos, tu mirada.
.

domingo, febrero 14, 2010

Mis ojos se cierran poco a poco, los párpados pesan, pero me fuerzo a seguir aquí. Necesito arrebatar horas al sueño, a la muerte, y ver que sigues ahí. Trato de inventar metáforas, de buscar símbolos y figuras bellas, pero no las encuentro. Presento la belleza desnuda, eres tú. No puedo intentar vestirla de palabras porque sería atentar contra la moral, nadie debería nunca callarte, mentirte o robarte. Tú eres el fin en tí mismo, la música que escucho en miles de canciones. Recompongo mis pensamientos, escucho mis sentimientos, y trato de verte como arte, pero no puedo; te he estrechado demasiadas veces en mis brazos. Me he esforzado por que cada poro, cada curva de tu cuerpo recuerde mis dedos, recuerde mi amor por ti, recuerde las teclas del piano que he construido, recuerde que vivirás siempre en mí. Los árboles desnudos, las hojas golpeando mi cara, todo eso no importa, porque tengo tu rostro grabado en mi memoria, y me resisto a dejarlo ir. Me resisto a dejar que seas una rama más, pudiendo ser el tronco.

martes, febrero 02, 2010

No cures leprosos, porque morirán de tuberculosis. No apadrines ningún niño, porque morirás y se quedarán huérfanos. No saltes, porque caerás. No estudies ni aprendas nuevas arias para flauta, porque tus dedos se atrofiarán y serán incapaces de volver a empuñar un pincel. No juegues al fútbol, porque el césped se adueñará de las porterías, y el reuma de tu cuerpo. No engañes, no robes, no adules, porque tus ídolos caerán, la madera se llenará de polillas y la piedra será engullida por la arena. No tengas perros, porque crecerán y se harán insoportables. No leas, porque las historias serán demasiadas, y el tiempo volará. No defraudes, porque las expectativas siempre superarán lo real, lo creíble y la propia muerte. No hables, no escribas, no cantes, porque el viento se lleva lo que acontece, sea en el camino o en tu cabeza. No mires a los pájaros, porque nunca podrás volar. No levantes la vista, porque nunca podrás subir. No abras los ojos, porque nunca podrás vivir. Ama, porque será lo mejor que puedas hacer con tu vida.

miércoles, enero 20, 2010

Sonrío.

Sonríes.

Otro día perfecto.

miércoles, enero 06, 2010

Sonríe y mira hacia arriba, mientras la besan. Puedes ver cómo cada pestaña salta y se estremece, porque le están dando un beso en la mejilla. Una amiga. Un simple beso, con un brazo por encima del hombro. Queda lejos todo el dolor, todos los males del mundo, porque la están besando, está posando para una foto, y ella es feliz. Necesitamos poco para ser felices, pero no podemos darnos cuenta. Las noches cuidando de los demás, las palabras destinadas a curar llagas y a desinfectar espinas enquistadas conducen a este momento, a esa sonrisa casi forzada, pero que por dentro es natural, espontánea, y a esos ojos. Esos ojos. Brillan como brillo yo por dentro cuando la veo. Brillan como tiemblan mis manos al intentar cualquier figura de papel, cualquier palabra escrita con una tinta que se desvanece. Veo esos ojos en los faros de los coches, en los campos de trigo, en los hielos de los vasos que lleno. Y cuando los veo, respiro tranquilo. Y sonrío.

viernes, diciembre 25, 2009

De día viviré
pensando en tus sonrisas;
de noche las estrellas me acompañarán.
Serás como una luz
que alumbre mi camino;
me voy pero te juro que mañana volveré.
[...]
Forjarán mi destino
las piedras del camino;
lo que nos es querido siempre queda atrás.

martes, diciembre 15, 2009

La piel no se agrieta, ni se arruga,
sino que el amor no cabe dentro de uno,
y se deposita en la superficie.
Cuando morimos, la piel arde en la noche de los tiempos,
y el amor se evapora, permanece en el ambiente.
El amor empalaga más que el incienso.
No podemos mirar a través de él.
Si tragamos el humo para ver el suelo, nuestra mente
arde
y caemos.
Pero la luz siempre vuelve. La luz siempre está ahí.
Cuando nos mordemos al comer, brilla.
Cuando lloramos y golpeamos la pared, brilla.
Siempre brillará.
Aunque a veces no seamos capaces de ver que el amor
es la luz.
Solo debemos esperar.

jueves, noviembre 19, 2009

Gracias. Todas las demás palabras sobran.

lunes, noviembre 09, 2009

Se hace camino al andar, pero ¿qué pasa si no caminas, si solo ves cómo avanza el paisaje? Sonríes, saludas a la gente que pasa a tu lado, pero todo pasa. Las orejas nublan mi vista, la barba puebla mi mente, pero en el exterior nada cambia. Todo pasa, pero nada cambia en mí. O igual todo ha cambiado, pero nada se muestra diferente. Me escondo tras la cortina, te miro sonreír, te llamo en sueños, pero sigues riendo a otro. Arpa, truenos, tus dientes en mi oreja. Pero nada me toca, nada me mueve. Te digo que te quiero, sonríes y sigues bailando, sigues viviendo. La reacción lógica sería pedir otra cerveza, pero ¿desde cuándo soy lógico? ¿Desde cuándo mis comportamientos son predecibles, comprensibles? ¿Acaso alguna vez no escribí hasta que me sorprendió el sol, no derramé sangre hasta que la luna lloró? Cada vez me respiras, mi casa tiembla. Cada lágrima, cada gota de saliva de escupes al hablar, me pertenecen. Lo sé, y siento que es verdad. Pero necesito más.

miércoles, octubre 14, 2009

Al principio, la música tenía una función, servía para embravecer a los soldados antes del combate, para adormecer los sentidos o para enseñar las historias de la Biblia. Sin embargo, llegó el sol y apareció el arte por el arte, la música es el fin en sí mismo. Con esto, los instrumentos fueron cada vez más complejos, los intérpretes se vieron obligados a elegir un único amigo de cuerda, viento o metal. Se puede pensar que esto conllevaría una pérdida de armonía, pero todo lo contrario. Los artistas conocían las virtudes de cada instrumento, y en vez de cerrarse, miraron el mundo y se unieron. Nació así la música de cámara, la unión de todos los instrumentos, y fue evolucionando hasta llegar a la ópera, unión de instrumentos y voz humana. Más de cien personas, que antes ocupaban todo el escenario, se apartaron para admirar a una sola persona. Una sola persona llena el escenario. Una sola persona, sin instrumento alguno, se impone sobre los demás, corta el aire del teatro para transportarnos a otro lugar, para hacernos sentir como nunca podríamos imaginar. Todo su cuerpo se mueve a la vez, toda su alma se agita y se deleita con un único objetivo: ser música. Trascender las barreras de este mundo, y ser un ente de energía pura, la perfección, la música. La música verdadera, el verdadero arte, no va de enamorar a quinceañeras. No va de contar cuánto sufrimos cada vez que vemos ponerse el sol. Ni siquiera va de transmitir sensaciones, de hacer sentir al oyente. La música solo consiste en ser música, en vibrar con la música. La música es el fin en sí mismo, no sirve a ningún amo más elevado. Quizás la música no sea perfecta (acaso algo lo es), pero es el único fin. Es la única mirada que estremece. Es el único perfume que embelesa. Y tú, tú eres mi música.

miércoles, octubre 07, 2009

Pude equivocarme, pero no en esto. Dispara otra vez, clava más hondo el cuchillo, pero me da igual, porque tengo sus ojos aquí mismo, y lloran por mí. La sangre corre por mi sien, se mezcla con el sudor y el miedo, pero aun así sonrío, porque siento sus finas manos levantando, sus cabellos lavando mi cara. No soy Dios, pero no me podría sentir mejor. No sonríes cuando me ves, no saltas sobre el césped para que todos te vean, y por eso te quiero. Cuando sostienes tu carpeta, cuando simplemente estás de pie a mi lado, puedo ver la pauta del mundo, la razón del dolor, todo ha pasado para que tú llegues aquí, para que me mires, y suspires. No utilizaré condicionales, no voy a contar lo que te haría, porque no necesito más sueños: ya te tengo a ti. No quiero releer lo que escribo: no tiene sentido, y lo sé. No necesito que me lean, no necesito que me aplaudan, que me coronen; solo te necesito a ti y a tus abrazos. Solo busco un beso de tus labios, que me saque del pantano y me permita respirar. No vengas si no quieres, iré yo. Cortaré árboles, derribaré edificios, sembraré el caos y el fuego solo para tenerte. Pude equivocarme, pero no en esto.

domingo, octubre 04, 2009

Abel y Caín se detuvieron junto a la orilla del inmenso lago. Jamás habían visto nada semejante. –Ahí dentro hay alguien –dijo Abel, sin entender que lo que veía no era más que su reflejo en el agua. Caín reparó en lo mismo y levantó su bastón. La imagen hizo lo propio. Caín se preparó para el golpe; su imagen, también. Abel contemplaba la superficie del agua. Sonrió, y la imagen sonrió. Soltó una buena carcajada, y vio que el otro lo imitaba. Cuando se fueron de allí, Caín pensaba: «Qué agresivos son los que viven en ese lugar». Y Abel se decía para sus adentros: «Quiero volver allí, porque he encontrado a alguien hermoso y con sentido del humor».

domingo, septiembre 27, 2009

Te quiero. No sonrías así, no me gusta, me hace daño. La desidia hiere más que el acero. Mil veces. Vine solo a decirte que eres el nudo en mi garganta, las mariposas en mi estómago, el sombrero de paja. Cada metáfora eres tú. Cada nota, cada adoquín, ahí estás tú. Y por eso doy gracias al cielo, porque estás. Me da igual ser la mosca que un rapero, porque tú estás. Cuando tomo apuntes, debo controlar la mano para que no dibuje tus ojos. Cuando respiro, debo tener cuidado para no gritar tu nombre. Cada paso que me ha traído aquí, hasta la habitación 502, ha sido una palabra tuya. 502 palabras, no todas dichas, ni siquiera todas reales, pero tuyas. Por mi camino he recogido mechones de pelo, labios resecos y escamas. Ahora muero en el marco de la puerta; deseo decirte que el sol brilla para que tus ojos reluzcan, que el viento silba para despeinarte, pero solo me observas por la mirilla. Esto es un juego sin final, pero tampoco tiene principio. Todo es un flujo de vainilla y hielo, un río de cerezas. Todo viene y va, todo gira y vuelve a comenzar, pero hay cosas que permanecen enarboladas por algunos locos. Como por ejemplo, un te quiero.

miércoles, septiembre 02, 2009

Daniel Powter - Bad day

miércoles, agosto 19, 2009

Las bombillas se reflejan en tu pelo, en tus ojos, en tu cuello. Sentado en la cama te observo y disfruto de la vida, porque verte es mi vida. Las manos, expertas, van del cepillo a la sombra de ojos, todo el tocador es un altar construido en tu honor. El móvil vibra, y sonríes, y yo sonrío. Te acercas a la cama y te sientas a mi lado. No me miras, pero me da igual. Me pierdo en tu perfume, floto en la felicidad que se derrama sobre tu cuello. Te vuelves hacia mí, me miras pero no me ves, y tratas de espantarme. Me alejo un poco, y sigo disfrutando. Mi pequeño cuello se balancea de un lado a otro, siguiendo tus caderas, tu sagrada tripa, donde bebería mil rones o cien cavas. No puedo evitarlo, salgo volando hacia esa peca que me vuelve loco, quiero acariciarla, quiero sentirla parte de mí. Me acerco, me da miedo tocarla, me da miedo ser parte de ti, pero al final lo hago. Te vuelves y me descubres, intentas cazarme. Intento huir, pero eres más rápida. Mis pequeñas alas no pueden huir del matamoscas, y al final acabo en tu tocador, al lado del pintalabios. Sangro, lloro, pero me enternece pensar que soy parte de tu altar, que estoy justo al lado del objeto que cada noche besa tus labios. Poco a poco me muevo, yo también quiero probar esa miel, pero me ves, y no me dejas huir al cielo. Me arrojas al suelo. Tu zapatilla, ese perrito marrón con ojos saltones que me cautivó, se cierne sobre mí. Cierro los ojos, siento tu perfume, y soy la mosca más feliz del mundo.

viernes, julio 31, 2009

Ayer fui a un concierto de Carlos Baute, por motivos laborales, y entre hormonas revolucionadas y movimientos de cadera escuché una cosa que me impactó. Baute, con su cuerpo deseado por muchas, va y se pone a hablar de que se enamoró de una amiga, y de que le hizo mucho daño. Y yo, a partir de ahí, empecé a odiarlo de la peor forma que puedo odiar, bajo una sonrisa. Odio la falsedad, pero la entiendo, sé que el ser humano vive de apariencias, pero hay dos tipos de falsedad que no puedo soportar: la relativa al arte y al amor. Todo aquel que utilice el arte o el amor como mercancía, como quilates para revalorizarse en el mercado, se han ganado de inmediato mi odio. Cuando Baute hablaba de cómo ella lloraba en su hombro, y de cómo él sufría en silencio, me entraban ganas de saltar al escenario y partirle la boca. El amor nunca, nunca, puede ser utilizado como plataforma a la que subirte para dejarte ver. No podemos utilizar el sufrimiento como arma para conquistar, las lágrimas como silbato que llame a los besos. Por eso cada vez que hablo en el blog de algo parecido que me pasa a mí, odio parecer que me vendo. Para mí, el escalón más bajo al que puedo llegar es prostituirme moralmente, no respecto a principios filosóficos, ya que estos cambian y deben cambiar con la edad, sino respecto al arte y al amor. Cuando leo un libro, o cuando comento algún dolor, nunca lo cuento con ricas descripciones, solo para que no sea una mercancía más. El amor es lo más puro que hay, y por extensión el arte también goza de esa pureza privilegiada. Quien la perturbe merece el peor castigo que me atrevo a infligir: la más tibia indiferencia y desprecio.

viernes, julio 24, 2009

Los árboles se suceden rápidos, como un trilero engañando a la realidad. La línea discontinúa renuncia a su ser y se emborrona hasta el infinito, una sola raya imposible de dominar. En la radio gente intenta hablar, vocalizar, pero las palabras se pierden en la garganta, la verdad no puede ser nombrada. Mi frente reposa sobre el cristal, mi sudor empavona el cristal, y el cristal me separa del resto del mundo. De ti. No es solo distancia externa, sino también interna. Cada vez te siento más lejos, cada vez tus fotos me recuerdan menos tu perfume, y cada vez menos horas se llenan con tu mirada. La vida pasa, el dolor mitiga (aunque nunca se olvida), pero los sentimientos quedan. No temblaré cuando te vea, pero tampoco esperes que caiga de rodillas y dé gracias al cielo por haberte traído a mi vida. No es resignación, tampoco desilusión, es solo hibernación.

sábado, julio 18, 2009

Mi madre tiene una frase que siempre me ha fascinado: Si todos vienen a mi casa, por algo será. Lo que quiere decir es que la mejor forma de comprobar si una persona es "buena" es por sus amigos, no por el número, sino por su relación con ellas. No creo que yo sea bueno, pero tengo unos grandes amigos, los mejores que podría imaginar. Hoy, 18 de julio, es mi cumpleaños (sí, ya sé, una mala fecha en la historia de España), pero para mí siempre ha sido un día normal, excepto porque tengo que contestar llamadas de familiares y fingir emoción por hacerme viejo. Sin embargo, este año ha sido totalmente diferente. Ha habido 3 detalles que me han hecho llorar (de momento solo 3, que nadie se sienta ofendido), y han sido 3 muestras del cariño más grande. Dos han sido entradas dedicadas en dos blogs, y otra ha sido de mis amigos de toda la vida. Mi primera lágrima de hoy ha salido en El atascado cajón de sastre, al leer las palabras que Luuu ha sacado desde lo más hondo de su corazón. Solo la conozco de un año, pero es como si la conociera de toda la vida. He llegado a un grado de compenetración casi perfecta, pensamos casi lo mismo casi a la vez, por eso llamamos la atención, por eso y porque somos diferentes, y estamos orgullosos de ello. Otra lágrima ha salido con otro amigo con quien también soy diferente, Gory, en Mi rinconcito musical. Una de las pocas personas que conozco capaces de decir que les gusta Eurovisión sin avergonzarse ni perder un ápice de su dignidad. He compartido muchos momentos con él, buenos y malos, y por eso estoy muy unido a él, a pesar de que lo conozco desde hace un año, y hace poco que intimamos, pero hemos llegado a tener una relación muy estrecha. Por último, mis amigos de toda la vida, que los mataría. Ayer se suponía que iba a ir a la gala de Míster Zaragoza, por motivos laborales, pero no fui. Sin embargo, mis amigos se plantaron allí dos horas esperándome para montarme una fiesta sorpresa, además de un magnífico regalo: una pluma estilográfica. Como no fui, grabaron este vídeo en mitad de la calle, todo para felicitarme. No sé qué puedo decir de ellos, porque a pesar de todo lo vivido, bueno y malo, hemos seguido unidos y hemos seguido siendo amigos, y debemos estar orgullosos de ello, porque hay muy poca gente capaz de decir eso. No creáis que esta entrada es de auto-alabanza, sino de agradecimiento, porque hay veces en la vida que solo se puede sonreír y decir gracias. Mil besos a todos, y gracias, simplemente por existir.

martes, junio 30, 2009

Hablaba con un amigo sobre los blogs, sobre cómo nos atan y cómo nos cambian, pero comentamos un asunto de pasada que me parece demasiado importante como para olvidarlo: la realidad. Parece sensato preguntarse qué hay de realidad en los escritos de los locos, que eso son precisamente los blogs. En mi caso, bastante, pero no todo. Me han preguntado miles de veces de dónde saco la inspiración para escribir, y mi respuesta es siempre la misma: de la vida. Sin embargo, el problema surge al escribir, y es que los sentimientos aparecen desbordantes, arrebatadores, totales. Cuando hablo de una mujer, no puedo decir que es guapa, tengo que decir que es la más guapa. Cuando hablo de una mujer, no puedo decir que me gusta, no puedo decir que quiero estar con ella; no. Tengo que afirmar que la quiero, aunque solo me guste. En el blog, creo una realidad a partir de un detalle, de un sentimiento, que igualmente está ahí, pero no tan exhuberante. La realidad está ahí, pero con tacones y peluca, aunque sus ojos siguen brillando igual.
 

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