Mostrando entradas con la etiqueta luchar. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta luchar. Mostrar todas las entradas
martes, abril 13, 2010
Sonríeles. No hagas que la semana sea una sucesión de discusiones en un vía crucis eterno. Sonríeles, pero que no se crean que son accesorios. Hazles pensar que estás ahí porque quieres, intenta hacer ver que apruebas todo lo que hacen, por qué susurras todo lo dicen. Miénteles, pero no les hagas creer que para ti son los reyes del mambo, que morirías simplemente por tener sus ojos. Miénteles, pero no les dejes que se adueñen de ti, de tus días, de tu alegría. Sonríe por encima del barro y del hedor, de las conversaciones vacías y las miradas huecas. Si estás ahí es porque tienes que estar, pero recuerda que tienes que estar porque quieres tener que hacerlo. Recuerda los días azules pasados y futuros, los fuegos artificiales que todavía no han ardido, las borracheras que todavía no han acabado en resaca. Piensa en tus hijos, en tus nietos, y recuerda que tendrás que mirarlos a los ojos, y ser un guía hasta que los defraudes. No te puedes permitir no creer en ti mismo. Pasa de todos, sonríe y deja que sigan viviendo su mundo de mentira. Miénteles, pero nunca dejes que la mentira se convierta en realidad.
domingo, marzo 21, 2010
La vida no es un camino, son muchos. La vida son ríos que suben y bajan, manzanas que caen y que crecen hasta llenarse de gusanos. No todos los pasos nos llevan hacia delante, pero todos conducen hacia el futuro, y solo podemos comprometernos con que ese será nuestro futuro, y seremos responsables de él. Ya somos responsables de lo que seremos, porque ya lo estamos siendo. Por eso cada paso cuesta, cada herida parece condenada a sangrar por siempre, pero todo se cura. Todos los problemas se solucionan, porque siempre llegan otros que los solucionan, otros que siempre son peores. Y la mierda se amontona encima de nosotros, y no podemos respirar, y creemos que lo estamos pasando mal, que somos desgraciados, pero siempre hay gente que está peor que nosotros. Gente que realmente sufre, y no gente que tiene que sufrir para existir. Nosotros nos ahogamos en círculos concéntricos de rencor y amargura, renunciando ver el sol. Pero salir es tan fácil como querer, como establecer prioridades en la vida, y primar tumbarnos en la hierba antes que cantar delante de miles de personas. Mejor vivir en unos ojos que brillan, y no en miles de manos que te arrojarán a la basura al salir.
jueves, febrero 25, 2010
Imagina la casa perfecta, hijo mío. Imagina habitaciones amplias, modernas, con muebles de vanguardia, donde celebras fiestas durante un fin de semana perpetuo. Imagina habitaciones pequeñas, de piedra o de madera, con sillones donde hundirse y reposar de los demás, paladear el sabor de cada segundo. Imagina tu propia casa perfecta, que se adecue a tus necesidades. Por eso, debería cambiar a cada momento, pero siempre por ti. Imagina tu cocina, perfecta con sus armarios rojo brillante o su estufilla de carbón. Ahora imagina el grifo. El grifo gotea. Cada segundo se deja resbalar una gota y repica sobre el desagüe. ¿Qué harías? Cambias el grifo, y sigue goteando. Llamas al fontanero, y cambia la tubería, hace rozas por toda la casa, y el grifo sigue goteando. Pasillos llenos de serrín, camas cubiertas de cuadros y muebles retirados. Y el grifo sigue goteando. Es un goteo regular, siempre tic, paladeas el silencio entre goteo, pero sabes que en seguida viene la gota. La esperas, pero nunca llega cuando esperas. Crispas la mano, no parpadeas, abres los tímpanos hasta que te duelen, pero no llega. Respiras, sonríes, y justo entonces cae la gota. Ahora, hijo mío, ¿no querrías coger un martillo y destrozar toda la casa? ¿O serías sensato y simplemente te mudarías?
Etiquetas:
dolor,
errores,
luchar,
melancolía
martes, febrero 02, 2010
No cures leprosos, porque morirán de tuberculosis. No apadrines ningún niño, porque morirás y se quedarán huérfanos. No saltes, porque caerás. No estudies ni aprendas nuevas arias para flauta, porque tus dedos se atrofiarán y serán incapaces de volver a empuñar un pincel. No juegues al fútbol, porque el césped se adueñará de las porterías, y el reuma de tu cuerpo. No engañes, no robes, no adules, porque tus ídolos caerán, la madera se llenará de polillas y la piedra será engullida por la arena. No tengas perros, porque crecerán y se harán insoportables. No leas, porque las historias serán demasiadas, y el tiempo volará. No defraudes, porque las expectativas siempre superarán lo real, lo creíble y la propia muerte. No hables, no escribas, no cantes, porque el viento se lleva lo que acontece, sea en el camino o en tu cabeza. No mires a los pájaros, porque nunca podrás volar. No levantes la vista, porque nunca podrás subir. No abras los ojos, porque nunca podrás vivir. Ama, porque será lo mejor que puedas hacer con tu vida.
miércoles, enero 20, 2010
No, no soy el espejo que te devolverá más guapa y más delgada. Necesito ver una carita sonriente por las mañanas, necesito que alguien me diga algo bonito, solo para seguir adelante. No se trata de que me recibas con abrazos y besos en los pies. Solo que me preguntes qué tal, que te intereses de verdad por escucharme, y que de tu boca no salga nunca más un "yo" mientras hablo. Que no sonrías a todos menos a mí, que no repartas rosas a los transeúntes, y me guardes espinas envueltas en finas palabras y gestos de etiqueta. Tienes problemas, me parece perfecto; todos los tenemos. Unos más y otros menos, creo que en eso no te puedes quejar. Guarda tus hachas, tus cuchillos y tu guerra fría. Todo es distinto a como lo imaginas, y si en algo se parece es porque tú hiciste que fuera así.
domingo, diciembre 20, 2009
Clávate ese cuchillo, puedes estar tranquila de que yo te curaré. Salta, bebe, vive, deslízate por todos los toboganes que te brinde la vida. Siempre podrás contar con la ayuda de tus amigos, siempre habrá un cinturón que te sostenga, una manta donde acurrucarte y dormir sonriendo, sabiendo que hace frío, pero tú no lo sientes. Desafina en los karaokes, escupe a la cara de los que pasan, ponte el mundo por sombrero y luego arrójalo al primer banco que veas. No te preocupes de nada, porque tienes amigos, y tus amigos serán la luz que veas cuando cierres los ojos, la mano que te busca entre el fango y los cadáveres. Las palabras surgen, las conversaciones duran, y todo simplemente porque son tus amigos, y son partes de tu vida, partes de tu alma encarnadas en otros cuerpos, otros cuerpos que te dejaron partes de sus almas. Un diamante que contiene retazos de gema y rubí, de incienso y de literatura. Un diamante forjado en las entrañas del dragón, que relucirá por siempre en el más oscuro temor. Porque los diamantes se forman tras demasiados años como para comprobar el proceso. Porque los diamantes son los más duros, pero también los más hermosos.
miércoles, octubre 21, 2009
El mundo es dolor, así que sufre. Muevo los hielos con la punta de los dedos, y sonrío. Yaces roto a mis pies, vistes harapos, y escupes sangre. Dime ahora que visto hortera, que mi pañuelo destaca demasiado; suelta alguna palabra entre tanto diente roto. Ah, ¿es que ya no gritas? ¿Acaso tienes algún hueso sano, alguna parte de tu cuerpo ha escapado a mis matones? Con la punta de la lengua me acaricio los labios, cortados y resecos, pero mejores que los tuyos. Siento tu mandíbula en tensión, tu espalda arqueada, te incorporas levemente y me miras a los ojos. Arrojo el vaso y me tiro al suelo, de rodillas enfrente tuyo, mis cabellos casi rozan tus heridas, mi nariz puede acariciar tus ojos negros. Mi mano huesuda, blanca, sostiene tu cara frente a la mía, mis ojos de serpiente se reflejan en los tuyos. No reconozco mis rasgos, mis pómulos están pegados al hueso, el pelo de rata cae lacio sobre las orejas puntiagudas. Al ver tus mejillas sonrosadas, las costras de sangre en tus labios, no puedo controlarme y mis uñas sarnosas se clavan en tus mejillas, tu sangre cae sobre el suelo de noble madera. Joder, no me manches el batín. Poco a poco la niebla se apodera de tu mirada y caes redondo. Froto las yemas de los dedos teñidos de rojo, disfruto del calor de la sangre extraña. Me inclino sobre tu cadáver, intento aspirar tu alma, borrar tu rastro de este mundo, pero no puedo. Un pitido hiere mis ojos, hiere mis manos, hiere mi alma. Entre sudores fríos despierto, y no puedo retener el corazón en el pecho.
domingo, octubre 11, 2009
Como muchos de vosotros sabéis, ayer empezaron las fiestas del Pilar con el tradicional pregón de fiestas, este año a cargo de José Antonio Labordeta. El día del pregón siempre ha sido mi favorito, porque la fiesta comienza en el autobús hasta la plaza, cantando, y sigue en la plaza del Pilar, cantando. Pero lo mejor, lo que más me gusta de las fiestas en general, viene a continuación, y son los fuegos artificiales. Cuando los miro, me veo como un niño pequeño que se aferra a un globo y suspira con cada explosión. Los fuegos artificiales me apasionan, porque creo que representan al ser humano en general, es una lucha del hombre por desafiar a la naturaleza y a Dios. Al lanzar un cohete, buscamos que llene la noche con su luz y su ruido. Buscamos crear nuevas estrellas, iluminar la oscuridad nocturna, y lanzar truenos que resuenen más que los del mismo Zeus. El hombre busca elevarse, abandonar la tierra y escribir su nombre en el cielo, equipararse a su creador, permanecer por encima de la mediocridad. Pero como somos hombres, somos mortales. Las luces se desvanecen poco a poco, el ruido pasa y la noche impone su velo. Pero lo que más me gusta, lo que no se puede copiar de quienes imitan a Dios, es la emoción, los cabellos que se erizan con cada detonación, la lengua que chasquea impaciente con cada estela que surca el cielo hasta que explota en miles de colores. El hombre nunca podrá escribir su nombre en la noche, pero siempre dejará un reguero de emoción, lágrimas y bocas abiertas en los niños que se aferran a su globo, ya les falten dientes o pelo.
miércoles, octubre 07, 2009
Pude equivocarme, pero no en esto. Dispara otra vez, clava más hondo el cuchillo, pero me da igual, porque tengo sus ojos aquí mismo, y lloran por mí. La sangre corre por mi sien, se mezcla con el sudor y el miedo, pero aun así sonrío, porque siento sus finas manos levantando, sus cabellos lavando mi cara. No soy Dios, pero no me podría sentir mejor. No sonríes cuando me ves, no saltas sobre el césped para que todos te vean, y por eso te quiero. Cuando sostienes tu carpeta, cuando simplemente estás de pie a mi lado, puedo ver la pauta del mundo, la razón del dolor, todo ha pasado para que tú llegues aquí, para que me mires, y suspires. No utilizaré condicionales, no voy a contar lo que te haría, porque no necesito más sueños: ya te tengo a ti. No quiero releer lo que escribo: no tiene sentido, y lo sé. No necesito que me lean, no necesito que me aplaudan, que me coronen; solo te necesito a ti y a tus abrazos. Solo busco un beso de tus labios, que me saque del pantano y me permita respirar. No vengas si no quieres, iré yo. Cortaré árboles, derribaré edificios, sembraré el caos y el fuego solo para tenerte. Pude equivocarme, pero no en esto.
domingo, septiembre 27, 2009
Te quiero. No sonrías así, no me gusta, me hace daño. La desidia hiere más que el acero. Mil veces. Vine solo a decirte que eres el nudo en mi garganta, las mariposas en mi estómago, el sombrero de paja. Cada metáfora eres tú. Cada nota, cada adoquín, ahí estás tú. Y por eso doy gracias al cielo, porque estás. Me da igual ser la mosca que un rapero, porque tú estás. Cuando tomo apuntes, debo controlar la mano para que no dibuje tus ojos. Cuando respiro, debo tener cuidado para no gritar tu nombre. Cada paso que me ha traído aquí, hasta la habitación 502, ha sido una palabra tuya. 502 palabras, no todas dichas, ni siquiera todas reales, pero tuyas. Por mi camino he recogido mechones de pelo, labios resecos y escamas. Ahora muero en el marco de la puerta; deseo decirte que el sol brilla para que tus ojos reluzcan, que el viento silba para despeinarte, pero solo me observas por la mirilla. Esto es un juego sin final, pero tampoco tiene principio. Todo es un flujo de vainilla y hielo, un río de cerezas. Todo viene y va, todo gira y vuelve a comenzar, pero hay cosas que permanecen enarboladas por algunos locos. Como por ejemplo, un te quiero.
viernes, septiembre 18, 2009
Hoy seguimos con conversaciones con amigos. El otro día estaba hablando con unos amigos sobre la palabra bohemio. No sé cómo, salió esa palabra, y se sorprendieron de que la calificara de insulto. Antes, un bohemio era un verdadero artista, despreocupado de la reacción de los demás, solo centrado en su obra. Sin embargo, ahora los que se llaman bohemios son aquellos que solo buscan que la gente les aplaude. Han construido una fachada que "mola", utilizan el arte como una forma de atraer a grupis deseosas. Además, suele pasar que los bohemios se autoproclaman como tales y se adueñan de escenas bucólicas, como tumbarse en la carretera, cuando en realidad el arte no es así. Odio a los bohemios a muerte, son los especímenes que más detesto. Yo no soy nada, pero me gusta el arte, necesito el arte, y odio la gente que utiliza el arte para hacerse notar, para atraer más chicas al asiento de atrás. Odio que muchas personas solo vean las poses al pintar, las camisetas molonas del batería en el concierto, y no vean más allá. Odio que el arte se prostituya y se convierta en luces de neón para moscas indecisas. Odio a los bohemios guays, y amo a los artistas que no se lo creen. Un abrazo.
viernes, septiembre 11, 2009
Hay canciones que son más de lo que dicen, más de lo que cuentan, aunque muchas veces ni siquiera lo sepamos ver. Un ejemplo de esas canciones es With or without you, de la que ya hablé. Hoy voy a hablar de otra gran canción que tiene para mí otro gran significado: Bohemian Rhapsody, de Queen. Evidentemente, no soy tan estúpido como para creer que este es el concepto en el que pensaban los autores, pero es el concepto en el que pienso yo. Bohemian Rhapsody, para mí, trata sobre la vida. Todos los cambios de ritmo, de intensidad, marcan cambios en la vida. La canción arranca con los 4 miembros (Freddie Mercury, Brian May, John Deacon y Roger Taylor) cantando a coro, a capella, muy lentamente. Como el niño que todavía no ha nacido, que vive en sintonía total con su madre, se pregunta sobre lo que ve, lo que siente: ¿Es esta realmente la vida, es pura fantasía? Poco a poco se une un piano, las voces se desdoblan, se contestan: el niño nace. El piano, como una nana que duerme al niño, sirve de acompañamiento a Freddie, que canta suavemente sobre el dolor, sobre la muerte, como la madre que alerte al niño, pero siempre con dulzura. Aparece la batería, el niño crece y sale de casa, tiene amigos. Suenan unas campanillas, el niño quizás se enamora de su amiga, de su vecina. Brian May a la guitarra, la fuerza del niño supera el cariño de la madre, se transforma de repente en un adolescente. Cambia la música, es la parte más caótica, más extraña. El piano, antes suave, ahora es cómico, extraño. El adolescente no tiene a nadie, pero todo el mundo le asombra, le defrauda. Todo el mundo es su guía, durante dos días. Miles de voces, pero sin sentido, necesita un referente. Rayos y truenos, sombras de hombres. No hay luz. Pero el chico es fuerte, y aprende del dolor. La batería, la guitarra, el sufrimiento, todo se convierte en su apoyo, en su fuerza para afrontar el mundo, y madura. Se hace un hombre, se enfrenta a los que le oprimieron. Tiene fuerza, tiene valor para enfrentarse a todos: Así que pensaste que podías apedrearme sin más. Pero el tiempo pasa, las fuerzas se van, y poco a poco envejece, aunque cuando comienza a darse cuenta sus dientes ya duermen en un vaso. La guitarra pierde su fuerza arrebatadora, se acerca a una melodía de misa. Vuelve el piano, pero esta vez como el bastón que acompaña al anciano hasta su tumba. Nada me importa en realidad. Las notas son cada vez más lentas, los latidos son cada vez menos, hasta que desaparecen. Al final, el legado es siempre el mismo. El viento, que aparecía al nacer, vuelve a aparecer al morir. La canción, como la vida, es siempre el último suspiro, el último mensaje: Anyway the wind blows. El viento sopla, se lleva las cenizas del anciano y acaricia el pelo del recién nacido. Un círculo cerrado, que comienza y acaba con la muerte, y que comienza y acaba con Mercury, May, Deacon y Taylor cantando a la vez: el dolor y la alegría unen al hombre y marcan la vida.
jueves, agosto 06, 2009
Es natural en el ser humano asociarse con aquellos que son más similares, con el fin de vencer a los diferentes, que siempre se han considerado los "malos". Sin embargo, esta asociación que en ocasiones puede ser legítima, en el terreno cultural solo conlleva problemas. En la guerra, los soldados no piensan, o al menos no se les paga para que piensen, sino que actúan. En la paz, por el contrario, las personas debemos pensar, y no podemos pensar correctamente si solo nos reunimos con nuestros amiguitos. Lo cómodo es pasar la vida entera con tus amigos de la infancia, cuyos secretos e ideologías conoces, pero no es lo mejor. El ser humano en general solo avanza cuando se encuentra con situaciones diferentes, en lugares distintos, con personas desconocidas. Es entonces cuando la filosofía, el arte, la política o la seducción progresa, y supera el estancamiento inicial. No se trata de abandonar las bases, de olvidarse de nuestros amigos de la guardería, sino de construir sobre esas bases, de enriquecer nuestra relación con las aportaciones de terceros. En el pasado, los emperadores y príncipes solo se casaban con familiares, con ramas dinásticas similares. Esta endogamia produjo una degeneración que condujo al final de muchas familias, como el caso de los Austrias con Carlos II. En el panorama intelectual (palabra pretenciosa pero necesaria) ocurre lo mismo; si escuchamos solo un tipo de música, si leemos solo un tipo de novelas, si frecuentamos solo ciertos bares nos arriesgamos a la muerte, no de una dinastía, sino de nuestra cabeza. Por eso, no debemos encerrarnos en nuestros gustos, sino intentar comprender al otro, no solo en el terreno artístico, sino en todos. Un abrazo.
viernes, julio 31, 2009
Ayer fui a un concierto de Carlos Baute, por motivos laborales, y entre hormonas revolucionadas y movimientos de cadera escuché una cosa que me impactó. Baute, con su cuerpo deseado por muchas, va y se pone a hablar de que se enamoró de una amiga, y de que le hizo mucho daño. Y yo, a partir de ahí, empecé a odiarlo de la peor forma que puedo odiar, bajo una sonrisa. Odio la falsedad, pero la entiendo, sé que el ser humano vive de apariencias, pero hay dos tipos de falsedad que no puedo soportar: la relativa al arte y al amor. Todo aquel que utilice el arte o el amor como mercancía, como quilates para revalorizarse en el mercado, se han ganado de inmediato mi odio. Cuando Baute hablaba de cómo ella lloraba en su hombro, y de cómo él sufría en silencio, me entraban ganas de saltar al escenario y partirle la boca. El amor nunca, nunca, puede ser utilizado como plataforma a la que subirte para dejarte ver. No podemos utilizar el sufrimiento como arma para conquistar, las lágrimas como silbato que llame a los besos. Por eso cada vez que hablo en el blog de algo parecido que me pasa a mí, odio parecer que me vendo. Para mí, el escalón más bajo al que puedo llegar es prostituirme moralmente, no respecto a principios filosóficos, ya que estos cambian y deben cambiar con la edad, sino respecto al arte y al amor. Cuando leo un libro, o cuando comento algún dolor, nunca lo cuento con ricas descripciones, solo para que no sea una mercancía más. El amor es lo más puro que hay, y por extensión el arte también goza de esa pureza privilegiada. Quien la perturbe merece el peor castigo que me atrevo a infligir: la más tibia indiferencia y desprecio.
viernes, julio 24, 2009
Los árboles se suceden rápidos, como un trilero engañando a la realidad. La línea discontinúa renuncia a su ser y se emborrona hasta el infinito, una sola raya imposible de dominar. En la radio gente intenta hablar, vocalizar, pero las palabras se pierden en la garganta, la verdad no puede ser nombrada. Mi frente reposa sobre el cristal, mi sudor empavona el cristal, y el cristal me separa del resto del mundo. De ti. No es solo distancia externa, sino también interna. Cada vez te siento más lejos, cada vez tus fotos me recuerdan menos tu perfume, y cada vez menos horas se llenan con tu mirada. La vida pasa, el dolor mitiga (aunque nunca se olvida), pero los sentimientos quedan. No temblaré cuando te vea, pero tampoco esperes que caiga de rodillas y dé gracias al cielo por haberte traído a mi vida. No es resignación, tampoco desilusión, es solo hibernación.
miércoles, junio 24, 2009
Hay momentos en la vida en los que hay que pararse, y respirar. Cada día giramos más y más rápido, hasta que los días pierden su valor, y el tiempo es solo un concepto filosófico. Por eso hay que parar y mirar lo que hemos hecho, y lo que vamos a hacer, porque generalmente es en estos momentos en los que nos jugamos todo. Hemos ido jugando a vivir, creando proyectos y alianzas, como si fuera la vida un videojuego, pero aquí no existe el botón de pausa, ni la opción de cargar otra partida. Ahora estoy en uno de estos momentos. Termina el curso (aunque todavía queda un examen) y comienzan las vacaciones, y debo pensar. El año ha pasado demasiado rápido, han pasado demasiadas cosas, y todavía han de pasar muchas más. He cambiado mucho, y más que he de cambiar. Y, sin embargo, siempre hay puntos que permanecen, estelas que perduran tras el más furioso maremoto. En mí, estos puntos son los demás. En mí, estos puntos se han convertido en camino, piedras y bastón. Pero por fin me he dado cuenta de que eso es algo realmente mío. Si de algo ha servido este curso, ha sido para comprobar que mi vida son los demás, que mi felicidad es la de los demás, así como su tristeza. Sin embargo, esto que puede quedar muy bonito, tiene su contrapartida: si tu vida son los demás, ¿quién eres tú? Pues bien, todavía no he resuelto (o resolvido, que diría el moderador) ese interrogante, y algo me dice que me queda un largo camino por delante. Un abrazo.
PD: No viene mal insistir sobre el aspecto personal de este blog; no trato de molar a la gente, sino de escribir sobre lo que quiero. Que por algo es mío.
PD: No viene mal insistir sobre el aspecto personal de este blog; no trato de molar a la gente, sino de escribir sobre lo que quiero. Que por algo es mío.
martes, mayo 19, 2009
Hoy he tenido una gran clase de historia: Rosa Parks, Martin Luther King Jr., y el atentado a la iglesia batista de Luther King. Con los pelos de punta, solo escuchaba una frase: "¿Cuántos oídos debe tener un hombre para poder oir a la gente llorar?" Esta perla viene de Bob Dylan, Blowing in the wind. Os dejo con ella. Un abrazo.
How many roads must a man walk down
Before you call him a man?
Yes, 'n' how many seas must a white dove sail
Before she sleeps in the sand?
Yes, 'n' how many times must the cannon balls fly
Before they're forever banned?
The answer, my friend, is blowin' in the wind,
The answer is blowin' in the wind.
How many times must a man look up
Before he can see the sky?
Yes, 'n' how many ears must one man have
Before he can hear people cry?
Yes, 'n' how many deaths will it take till he knows
That too many people have died?
The answer, my friend, is blowin' in the wind,
The answer is blowin' in the wind.
How many years can a mountain exist
Before it's washed to the sea?
Yes, 'n' how many years can some people exist
Before they're allowed to be free?
Yes, 'n' how many times can a man turn his head,
Pretending he just doesn't see?
The answer, my friend, is blowin' in the wind,
The answer is blowin' in the wind.
sábado, mayo 09, 2009
Salimos afuera, dejamos atrás el adormilante calor para enfrentarnos al frío. La miro, siento cómo sus pasos son titubeantes, dudosos, hasta que empieza a hablar. Nos sentamos en un banco, la gente pasa a nuestro alrededor, y nosotros seguimos quietos. La gente ríe, canta, se arroja confeti. Dos lágrimas adornan sus ojos, nadie se ha molestado en escucharlas, en abrazarlas. Dos cristales rotos hablan de sus aristas cortantes, dos niños hablan de sus sueños. La miro, y me doy cuenta de que nunca encontraré otra amiga así, otro roto en un vestido, como yo. La abrazo, y entre el fango y la mierda siento que son cosas como esta la que me hacen sentirme vivo, y feliz. La miro, tiene frío, volvemos al calor. Volvemos a ponernos las máscaras.
martes, marzo 31, 2009
Cultura era una puta de cabaret
que todos nos deberíamos haber ido tirando
hasta que nos hiciera llegar al orgasmo.
¡Con lo bien que lo hacía!
Antes solías encontrarla en las bibliotecas,
en determinados bares y tabernas,
incluso en cines, teatros y conciertos.
Últimamente cuentan que la han visto por las iglesias
yendo al confesionario.
Se ha vuelto casta y viste
de luto riguroso.
Nacho Tajahuerce
sábado, marzo 28, 2009
Los vasos y las botellas mueren en los rincones. La noche se acaba, todos vuelven a casa. Yo sigo sentado, viendo tus ojos en la luna, en las farolas. La luz me recuerda a ti, bella e intangible. Intento abrazarte, besarte, pero no estás. Visto mi mejor camisa para honrarte en la distancia. Seguirán pasando los coches, los días, y estarás en cada uno de ellos. Todavía te siento a mi lado, mirando lo mismo que yo, pero sin sentir lo mismo. Muevo mi mano, busca la tuya, busca rozarte, busco tu olor, tus rizos, tu sonrisa, pero no te tengo. Siempre me tendrás, aunque no estés.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)