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domingo, marzo 07, 2010

Es una sensación difícil de explicar cuando estás mirando al infinito, y ves una cara que se vuelve, te sonríe, y te tiende una mano. Cuando miras al suelo, cuando piensas que tienes frío, y alguien te acaricia la espalda, te cuenta sueños estúpidos solo para que sonrías, para que pienses en el futuro como algo lleno de color, y no en una magnífica escala de grises. Cuando ves un aviso en tu monitor, cuando ves un nombre entre arco iris, y sonríes, porque sabes que ya nada malo puede suceder, que ya nadie se va a atrever a toserte, porque te cuidan. Desarrollas un juego de palabras y gestos, pero lo suficientemente amplio como para no hacer sentir a nadie excluido, aunque nadie comprenda esos guiños, o esas iniciales. Cuando estás en casa y piensas en tener que madrugar, en tener que soportar demasiado tiempo en el autobús, y sonríes, es entonces cuando te das cuenta de que tienes alguien a tu lado en quien puedes confiar. Es entonces cuando descubres que tienes una buena amiga a tu lado, y no la sabes valorar, no la cuidas lo suficiente. Es entonces cuando coges lo mejor de ti, y se lo brindas a ella. Y solo puedes terminar dando las gracias.

martes, diciembre 15, 2009

La piel no se agrieta, ni se arruga,
sino que el amor no cabe dentro de uno,
y se deposita en la superficie.
Cuando morimos, la piel arde en la noche de los tiempos,
y el amor se evapora, permanece en el ambiente.
El amor empalaga más que el incienso.
No podemos mirar a través de él.
Si tragamos el humo para ver el suelo, nuestra mente
arde
y caemos.
Pero la luz siempre vuelve. La luz siempre está ahí.
Cuando nos mordemos al comer, brilla.
Cuando lloramos y golpeamos la pared, brilla.
Siempre brillará.
Aunque a veces no seamos capaces de ver que el amor
es la luz.
Solo debemos esperar.

sábado, noviembre 28, 2009

En pocos días se cumple el aniversario de las muertes de dos grandes músicos: Freddie Mercury y George Harrison. El de Mercury me pilló fuera de casa, pero no puedo evitar recordar el de Harrison. El beatle desconocido, el "beatle introvertido", el guitarrista que al principio era despreciado por sus compañeros por ser el más pequeño, es sin duda mi favorito. No podría decir por qué, pero las canciones que compuso él destacan entre las demás, tienen un toque totalmente diferente. Hoy os dejo con una de ellas, mi favorita: While my guitar gently weeps. Disfrutad de su obra, que es lo que siempre perdurará. Un abrazo.


jueves, noviembre 19, 2009

Gracias. Todas las demás palabras sobran.

lunes, noviembre 09, 2009

Se hace camino al andar, pero ¿qué pasa si no caminas, si solo ves cómo avanza el paisaje? Sonríes, saludas a la gente que pasa a tu lado, pero todo pasa. Las orejas nublan mi vista, la barba puebla mi mente, pero en el exterior nada cambia. Todo pasa, pero nada cambia en mí. O igual todo ha cambiado, pero nada se muestra diferente. Me escondo tras la cortina, te miro sonreír, te llamo en sueños, pero sigues riendo a otro. Arpa, truenos, tus dientes en mi oreja. Pero nada me toca, nada me mueve. Te digo que te quiero, sonríes y sigues bailando, sigues viviendo. La reacción lógica sería pedir otra cerveza, pero ¿desde cuándo soy lógico? ¿Desde cuándo mis comportamientos son predecibles, comprensibles? ¿Acaso alguna vez no escribí hasta que me sorprendió el sol, no derramé sangre hasta que la luna lloró? Cada vez me respiras, mi casa tiembla. Cada lágrima, cada gota de saliva de escupes al hablar, me pertenecen. Lo sé, y siento que es verdad. Pero necesito más.

miércoles, octubre 28, 2009

Si la palabra existiera, estoy seguro de que sería un hombre. La palabra es un significado detrás de un conjunto de signos, un ideal escondido tras capas de sinsentido. La palabra no es como la música, no es un arte que entre y se quede, sino que tienes que ir a su encuentro, tienes que correr bajo la tormenta y jugarte la vida para encontrar solo una coma. La palabra no es una rosa que crezca bajo mimos, es una espina que sale del alma cuando menos se desea, un dolor que a bases de noches en vela y pensamientos indeseados se transforma en algo que podría pasar por real. Pero si hay algo que posee la palabra, eso es una finalidad: la palabra busca comprender y ser comprendido, intenta ser un puente entre almas y sentimientos. A veces la palabra se pierde en vericuetos innecesarios, demasiadas discusiones sobre si esto es nexo o enlace, pero siempre, si rascas bajo la superficie, encontrarás el brillo de la razón, pero también del sentimiento. Ni tan desbordante como la música, ni tan cuadriculado como las matemáticas, así es la literatura. Un pobre juego en el que no buscamos encontrar fama ni dinero, ni siquiera lectores, sino a nosotros mismos. Después de un año y medio no sé si he visto más allá de mi nariz, pero he descubierto grandes palabras, que hoy cumplen años. Felicidades, esta entrada es para ti.

domingo, octubre 11, 2009

Como muchos de vosotros sabéis, ayer empezaron las fiestas del Pilar con el tradicional pregón de fiestas, este año a cargo de José Antonio Labordeta. El día del pregón siempre ha sido mi favorito, porque la fiesta comienza en el autobús hasta la plaza, cantando, y sigue en la plaza del Pilar, cantando. Pero lo mejor, lo que más me gusta de las fiestas en general, viene a continuación, y son los fuegos artificiales. Cuando los miro, me veo como un niño pequeño que se aferra a un globo y suspira con cada explosión. Los fuegos artificiales me apasionan, porque creo que representan al ser humano en general, es una lucha del hombre por desafiar a la naturaleza y a Dios. Al lanzar un cohete, buscamos que llene la noche con su luz y su ruido. Buscamos crear nuevas estrellas, iluminar la oscuridad nocturna, y lanzar truenos que resuenen más que los del mismo Zeus. El hombre busca elevarse, abandonar la tierra y escribir su nombre en el cielo, equipararse a su creador, permanecer por encima de la mediocridad. Pero como somos hombres, somos mortales. Las luces se desvanecen poco a poco, el ruido pasa y la noche impone su velo. Pero lo que más me gusta, lo que no se puede copiar de quienes imitan a Dios, es la emoción, los cabellos que se erizan con cada detonación, la lengua que chasquea impaciente con cada estela que surca el cielo hasta que explota en miles de colores. El hombre nunca podrá escribir su nombre en la noche, pero siempre dejará un reguero de emoción, lágrimas y bocas abiertas en los niños que se aferran a su globo, ya les falten dientes o pelo.

domingo, octubre 04, 2009

Abel y Caín se detuvieron junto a la orilla del inmenso lago. Jamás habían visto nada semejante. –Ahí dentro hay alguien –dijo Abel, sin entender que lo que veía no era más que su reflejo en el agua. Caín reparó en lo mismo y levantó su bastón. La imagen hizo lo propio. Caín se preparó para el golpe; su imagen, también. Abel contemplaba la superficie del agua. Sonrió, y la imagen sonrió. Soltó una buena carcajada, y vio que el otro lo imitaba. Cuando se fueron de allí, Caín pensaba: «Qué agresivos son los que viven en ese lugar». Y Abel se decía para sus adentros: «Quiero volver allí, porque he encontrado a alguien hermoso y con sentido del humor».

viernes, septiembre 18, 2009

Hoy seguimos con conversaciones con amigos. El otro día estaba hablando con unos amigos sobre la palabra bohemio. No sé cómo, salió esa palabra, y se sorprendieron de que la calificara de insulto. Antes, un bohemio era un verdadero artista, despreocupado de la reacción de los demás, solo centrado en su obra. Sin embargo, ahora los que se llaman bohemios son aquellos que solo buscan que la gente les aplaude. Han construido una fachada que "mola", utilizan el arte como una forma de atraer a grupis deseosas. Además, suele pasar que los bohemios se autoproclaman como tales y se adueñan de escenas bucólicas, como tumbarse en la carretera, cuando en realidad el arte no es así. Odio a los bohemios a muerte, son los especímenes que más detesto. Yo no soy nada, pero me gusta el arte, necesito el arte, y odio la gente que utiliza el arte para hacerse notar, para atraer más chicas al asiento de atrás. Odio que muchas personas solo vean las poses al pintar, las camisetas molonas del batería en el concierto, y no vean más allá. Odio que el arte se prostituya y se convierta en luces de neón para moscas indecisas. Odio a los bohemios guays, y amo a los artistas que no se lo creen. Un abrazo.

viernes, septiembre 11, 2009

Hay canciones que son más de lo que dicen, más de lo que cuentan, aunque muchas veces ni siquiera lo sepamos ver. Un ejemplo de esas canciones es With or without you, de la que ya hablé. Hoy voy a hablar de otra gran canción que tiene para mí otro gran significado: Bohemian Rhapsody, de Queen. Evidentemente, no soy tan estúpido como para creer que este es el concepto en el que pensaban los autores, pero es el concepto en el que pienso yo. Bohemian Rhapsody, para mí, trata sobre la vida. Todos los cambios de ritmo, de intensidad, marcan cambios en la vida. La canción arranca con los 4 miembros (Freddie Mercury, Brian May, John Deacon y Roger Taylor) cantando a coro, a capella, muy lentamente. Como el niño que todavía no ha nacido, que vive en sintonía total con su madre, se pregunta sobre lo que ve, lo que siente: ¿Es esta realmente la vida, es pura fantasía? Poco a poco se une un piano, las voces se desdoblan, se contestan: el niño nace. El piano, como una nana que duerme al niño, sirve de acompañamiento a Freddie, que canta suavemente sobre el dolor, sobre la muerte, como la madre que alerte al niño, pero siempre con dulzura. Aparece la batería, el niño crece y sale de casa, tiene amigos. Suenan unas campanillas, el niño quizás se enamora de su amiga, de su vecina. Brian May a la guitarra, la fuerza del niño supera el cariño de la madre, se transforma de repente en un adolescente. Cambia la música, es la parte más caótica, más extraña. El piano, antes suave, ahora es cómico, extraño. El adolescente no tiene a nadie, pero todo el mundo le asombra, le defrauda. Todo el mundo es su guía, durante dos días. Miles de voces, pero sin sentido, necesita un referente. Rayos y truenos, sombras de hombres. No hay luz. Pero el chico es fuerte, y aprende del dolor. La batería, la guitarra, el sufrimiento, todo se convierte en su apoyo, en su fuerza para afrontar el mundo, y madura. Se hace un hombre, se enfrenta a los que le oprimieron. Tiene fuerza, tiene valor para enfrentarse a todos: Así que pensaste que podías apedrearme sin más. Pero el tiempo pasa, las fuerzas se van, y poco a poco envejece, aunque cuando comienza a darse cuenta sus dientes ya duermen en un vaso. La guitarra pierde su fuerza arrebatadora, se acerca a una melodía de misa. Vuelve el piano, pero esta vez como el bastón que acompaña al anciano hasta su tumba. Nada me importa en realidad. Las notas son cada vez más lentas, los latidos son cada vez menos, hasta que desaparecen. Al final, el legado es siempre el mismo. El viento, que aparecía al nacer, vuelve a aparecer al morir. La canción, como la vida, es siempre el último suspiro, el último mensaje: Anyway the wind blows. El viento sopla, se lleva las cenizas del anciano y acaricia el pelo del recién nacido. Un círculo cerrado, que comienza y acaba con la muerte, y que comienza y acaba con Mercury, May, Deacon y Taylor cantando a la vez: el dolor y la alegría unen al hombre y marcan la vida.

miércoles, agosto 12, 2009

Francis Bacon: Study after Velazquez's Portrait of Pope Innocent X
PD: Como esto es algo nuevo, explico el funcionamiento. A partir de ahora, junto a las típicas idas de olla y vídeos de youtube (los dos pilares de mi blog, como ya he dicho alguna vez), también publicaré cuadros y fotografías que me llamen la atención. Como siempre, un abrazo.

sábado, julio 18, 2009

Mi madre tiene una frase que siempre me ha fascinado: Si todos vienen a mi casa, por algo será. Lo que quiere decir es que la mejor forma de comprobar si una persona es "buena" es por sus amigos, no por el número, sino por su relación con ellas. No creo que yo sea bueno, pero tengo unos grandes amigos, los mejores que podría imaginar. Hoy, 18 de julio, es mi cumpleaños (sí, ya sé, una mala fecha en la historia de España), pero para mí siempre ha sido un día normal, excepto porque tengo que contestar llamadas de familiares y fingir emoción por hacerme viejo. Sin embargo, este año ha sido totalmente diferente. Ha habido 3 detalles que me han hecho llorar (de momento solo 3, que nadie se sienta ofendido), y han sido 3 muestras del cariño más grande. Dos han sido entradas dedicadas en dos blogs, y otra ha sido de mis amigos de toda la vida. Mi primera lágrima de hoy ha salido en El atascado cajón de sastre, al leer las palabras que Luuu ha sacado desde lo más hondo de su corazón. Solo la conozco de un año, pero es como si la conociera de toda la vida. He llegado a un grado de compenetración casi perfecta, pensamos casi lo mismo casi a la vez, por eso llamamos la atención, por eso y porque somos diferentes, y estamos orgullosos de ello. Otra lágrima ha salido con otro amigo con quien también soy diferente, Gory, en Mi rinconcito musical. Una de las pocas personas que conozco capaces de decir que les gusta Eurovisión sin avergonzarse ni perder un ápice de su dignidad. He compartido muchos momentos con él, buenos y malos, y por eso estoy muy unido a él, a pesar de que lo conozco desde hace un año, y hace poco que intimamos, pero hemos llegado a tener una relación muy estrecha. Por último, mis amigos de toda la vida, que los mataría. Ayer se suponía que iba a ir a la gala de Míster Zaragoza, por motivos laborales, pero no fui. Sin embargo, mis amigos se plantaron allí dos horas esperándome para montarme una fiesta sorpresa, además de un magnífico regalo: una pluma estilográfica. Como no fui, grabaron este vídeo en mitad de la calle, todo para felicitarme. No sé qué puedo decir de ellos, porque a pesar de todo lo vivido, bueno y malo, hemos seguido unidos y hemos seguido siendo amigos, y debemos estar orgullosos de ello, porque hay muy poca gente capaz de decir eso. No creáis que esta entrada es de auto-alabanza, sino de agradecimiento, porque hay veces en la vida que solo se puede sonreír y decir gracias. Mil besos a todos, y gracias, simplemente por existir.

sábado, junio 27, 2009

Me sudan las manos. Acabo todas las palabras en "ao" y cuando hablo suelto tres o cuatro "digo". No sé andar el línea recta. No soporto dejar los brazos colgando, sin hacer nada, por eso siempre los pongo en jarras. Mi mano derecha es más grande que la izquierda. No puedo estar mucho pendiente del mundo, siempre acabo con los ojos clavados en el infinito. Odio el agua, odio las piscinas. No sé jugar a fútbol ni a baloncesto, ni puedo correr más de tres minutos. No puedo quedarme tres minutos quieto, siempre voy con el que está solo. Y sin embargo, te quiero. Cuando entras en la habitación, no puedo dejar de mirarte, aunque mi vista se clave en el cuaderno. Cuando bromeo contigo, caería de rodillas solo por el brillo de tus ojos, esos ojos que llevo grabados a fuego y a caramelo. Cuando me hablas, quiero que me abraces, y nos quedemos así para siempre, sin importar el frío o las personas. Te quiero, y por eso estaré siempre ahí, siempre esperando que me cantes una canción mirándome a los ojos, que discutas conmigo sobre el escaparate más tonto, o que simplemente me digas que soy bueno, no el mejor, solo bueno. Cada noche, cada día, pienso en ti, y me consuela imaginar que tú piensas en mí. Por eso te dedico estas palabras, porque si salen de mí, ya sabes que son tuyas.

domingo, junio 14, 2009

El pasado día 1 mi hermano y mi cuñada (en el fondo hermana) tuvieron un precioso hijo que se llamó Fernando. El parto tuvo complicaciones, lo pasamos todos mal, pero el chico mereció la pena. Pues bien, el caso es que me pasé horas mirando al bebé, lo tuve en brazos, pero no me sentía tío. Era como el niño del vecino, que te lo pasan para que lo admires, pero hay una mampara. Sin embargo, el otro día no sé qué estaba viendo en la tele que salió una guardería social, el único hogar que encuentran muchos inmigrantes en tierras extrañas. Vi a los niños y niñas jugando en el recreo, riendo, llorando porque no pueden jugar con todos los juguetes a la vez, y me emocioné. Me emocioné no por la escena en sí, sino porque imaginaba a Fernando así, sin juguetes, sin medicinas, sin futuro, y se me partió el alma. Di gracias a Dios por su situación afortunada, recé para que todo le fuera bien, que la vida fuera amable con él, pero también para que él supiera ser amable con el destino. Fue en ese momento, creo, cuando empecé a ser verdaderamente su tío. Un abrazo infantil, como deberían ser todos.

PD: Perdonad las pocas entradas de este mes, pero ya se sabe, los exámenes.

viernes, mayo 29, 2009

Estoy descalzo, los dedos del pie acarician la suave alfombra. Los dedos se mueven solos, no hace falta que les dicte: hace tiempo que dicté todo. Dentro de unas horas se casa mi hermano, y pienso en Adán. Cuando Dios le quitó una costilla, Adán sintió una pérdida, una parte de su cuerpo cruelmente amputada. Es cierto que nunca pidió ese regalo, que muchas veces ese hueso le impedía correr más rápido, saltar más alto, pero era suyo, y lo añoraba. Hasta que vio la recompensa, y la aceptó gozoso. Hoy me hallo ante un problema similar. Como dirian los viejos, que de esto saben, no pierdo un hermano, sino que gano una hermana. En cierta forma es así. Hace dos años gané una hermana, y esta tarde tendré un hombro más en el que llorar (espero que no haga falta). Pero en realidad no pierdo un hermano, porque siempre lo tendré al lado (su independización es a diez metros de distancia) y además será una pareja feliz. Lo sé. Por eso escribo esta entrada, para dar las gracias a quien esté arriba por mi familia, y en especial por mis hermanos y hermanas. Mi hermano me acaba de abrazar, está más nervioso de lo que aparenta, pero aun así nos tomamos el pelo. Gracias por la vida que me ha tocado vivir. Un abrazo.

martes, mayo 19, 2009

Hoy he tenido una gran clase de historia: Rosa Parks, Martin Luther King Jr., y el atentado a la iglesia batista de Luther King. Con los pelos de punta, solo escuchaba una frase: "¿Cuántos oídos debe tener un hombre para poder oir a la gente llorar?" Esta perla viene de Bob Dylan, Blowing in the wind. Os dejo con ella. Un abrazo.



How many roads must a man walk down
Before you call him a man?
Yes, 'n' how many seas must a white dove sail
Before she sleeps in the sand?
Yes, 'n' how many times must the cannon balls fly
Before they're forever banned?
The answer, my friend, is blowin' in the wind,
The answer is blowin' in the wind.
How many times must a man look up
Before he can see the sky?
Yes, 'n' how many ears must one man have
Before he can hear people cry?
Yes, 'n' how many deaths will it take till he knows
That too many people have died?
The answer, my friend, is blowin' in the wind,
The answer is blowin' in the wind.
How many years can a mountain exist
Before it's washed to the sea?
Yes, 'n' how many years can some people exist
Before they're allowed to be free?
Yes, 'n' how many times can a man turn his head,
Pretending he just doesn't see?
The answer, my friend, is blowin' in the wind,
The answer is blowin' in the wind.

sábado, mayo 09, 2009

Salimos afuera, dejamos atrás el adormilante calor para enfrentarnos al frío. La miro, siento cómo sus pasos son titubeantes, dudosos, hasta que empieza a hablar. Nos sentamos en un banco, la gente pasa a nuestro alrededor, y nosotros seguimos quietos. La gente ríe, canta, se arroja confeti. Dos lágrimas adornan sus ojos, nadie se ha molestado en escucharlas, en abrazarlas. Dos cristales rotos hablan de sus aristas cortantes, dos niños hablan de sus sueños. La miro, y me doy cuenta de que nunca encontraré otra amiga así, otro roto en un vestido, como yo. La abrazo, y entre el fango y la mierda siento que son cosas como esta la que me hacen sentirme vivo, y feliz. La miro, tiene frío, volvemos al calor. Volvemos a ponernos las máscaras.

martes, abril 28, 2009

Hace poco acabé de leer Harry Potter y las Reliquias de la Muerte. Lo que para muchos es un libro más, un libro para niños, para mí es algo más. La primera vez que leí un libro de Harry Potter yo tenía 11 años, los mismo que Harry, y para mí leerlo era como leerme a mí mismo. Conforme Harry crecía, yo también crecía, y en cada aventura teníamos los mismos años.Yo he crecido con Harry, yo he crecido a base de leer libros una y otra vez, de tardes enteras sin moverme del sillón, y esto no me pasaba desde hacía años. Con este libro ha sido como volver atrás, cada página era una página de mi vida, cada recuerdo, cada frase que recordaba al pasado, era mi pasado, era mi vida. Cuando leía los libros, a Ron y a Hermione me los imaginaba como personajes de una serie, pero yo no me imaginaba a Harry. ¡Harry era yo, no tenía que imaginarme su cara, porque era la mía! Yo crecía leyendo sus aventuras, y cada vez más era yo, cada vez me veía más a mí venciendo las dificultades que se me planteaban en el camino. Recuerdo las tardes que he pasado con él, recuerdo cada sol y cada lámpara que han pasado mientras yo seguía metido en ese libro, mientras yo seguía viviendo como Harry Potter. Harry me enseñó, a mí y a muchos, cómo afrontar la vida, y gracias a él hemos seguido. Es imposible decir aquí todo lo que esos libros me dieron, es imposible hablar de todos los momentos que pasamos juntos. Joanne Kate Rowling se ha ganado mi más sincera admiración; ha conseguido que cada lector sienta como suya la vida de Harry Potter. La vida de Harry ha terminado, pero la mía sigue. Y me siento extrañamente solo.

jueves, abril 09, 2009

Los buenos cantantes hacen buenas canciones, los grandes hacen buenos discos. The Jeaulous Lovers no son grandes, pero saben lo que hacen. Tienen detalles de grandes, como el orden de las canciones o un sonido propio, que está presente tanto en el rock de Arena como en las palmas de Luna llena. Por supuesto no son grandes, están empezando, y tienen fallos que solo ellos deben descubrir, pero me gusta. Ahora estoy escuchando su EP, Esta noche olvídame, y me gusta. Desde mi punto de vista, el disco está bien organizado, empieza con una canción que puede ser el estandarte de su sonido, Reina lunar, para seguir probando nuevos sonidos (desde la oscura Nada que apostar, que me recuerda a Héroes, hasta Herido de muerte, la más diferente).

He de reconocer que Luna llena y Arena son mis favoritas, son como la cara y la cruz de un mismo sentimiento; incluso su orden en el disco parece querer jugar con esa dualidad. Aparecen dos polos opuestos: palmas y cajón, suavidad, por un lado; y guitarras y baterías duras, electricidad, por el otro. La lejana luna de algodón lucha contra la áspera arena, y a pesar de estar enfrentadas comparten un deje de amargura, cierto dolor contra el mundo. Un mundo al que se enfrentan Gonzalo, Luismi, Pelegrín y Rafa, The Jealous Lovers, y lo hacen de pie, sin nada de qué avergonzarse.

PD: El 24 de este mes presentan su EP en la FNAC, conque ya sabéis.

miércoles, marzo 11, 2009

Hoy caminaba por el paseo Independencia, y al llegar a la plaza Aragón he mirado los bancos. Chicas criticando el vestido de otra quinceañera, chicos hablando del regate de Torres. Y en un banco, escondido junto a un árbol, una pareja de ancianos. Yo seguía andando, seguía mi camino. Él la coge de la mano. La mira a los ojos. Le besa la mano, la vuelve a besar. Se la acerca a su cara, la acaricia con su mejilla, cortada por la edad. Sigue hablando. "Te quiero". Yo sigo andando, no sé siquiera si ha sido real. Sigo andando, pero sigo anclado a ese banco. Sigo pensando en la pareja de ancianos que se quieren, que se aman. Clase, café, autobús. Cuando llego a casa oigo un comentario. "Hoy es 11-M." Cinco años. 191 luces que se apagaron. Y hoy en los homenajes volvemos a estar divididos, volvemos a defender unos intereses particulares por encima de los universales. El monumento a las víctimas no se limpia. Paladas y paladas de olvido que entierran miles de vidas rasgadas por el atentado. Vuelvo a acordarme de los ancianos. Ellos son los únicos que rinden un sentido homenaje.
 

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