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viernes, enero 08, 2010

No soy increíble, no soy superman. No intento ser el macho delante de nadie, pero tampoco intento vender mi corazón abierto y cortado en pedazos. No hay nada en este mundo que ame tanto como hacer feliz a la gente; una sonrisa me da una vuelta al corazón. Hago de las lágrimas de los demás mi manto, para seguir sonriendo y seguir luchando, para seguir bromeando y seguir intentando que la gente vea que el sol brilla, que el agua baña nuestros tobillos. Nada podrá pararnos, nada, porque si miramos dentro de nosotros veremos que somos libres, que movemos nuestras manos y nuestras lenguas, y somos responsables de todo lo que construyen y critican. Nuestros lenguas construyen puentes que cruzan mares, nuestras manos hacen aparecer de la nada cajas donde guardamos nuestros sueños y nuestras ilusiones. Como seres humanos somos estupendos, pero cuando aparecen en nuestras vidas los demás, cuando comprendemos los sentimientos de los demás y los incorporamos a nuestro camino. Porque en esta vida, no hay un premio esperando al final, sino que cada pequeño paso es una recompensa en sí misma.

domingo, septiembre 27, 2009

Te quiero. No sonrías así, no me gusta, me hace daño. La desidia hiere más que el acero. Mil veces. Vine solo a decirte que eres el nudo en mi garganta, las mariposas en mi estómago, el sombrero de paja. Cada metáfora eres tú. Cada nota, cada adoquín, ahí estás tú. Y por eso doy gracias al cielo, porque estás. Me da igual ser la mosca que un rapero, porque tú estás. Cuando tomo apuntes, debo controlar la mano para que no dibuje tus ojos. Cuando respiro, debo tener cuidado para no gritar tu nombre. Cada paso que me ha traído aquí, hasta la habitación 502, ha sido una palabra tuya. 502 palabras, no todas dichas, ni siquiera todas reales, pero tuyas. Por mi camino he recogido mechones de pelo, labios resecos y escamas. Ahora muero en el marco de la puerta; deseo decirte que el sol brilla para que tus ojos reluzcan, que el viento silba para despeinarte, pero solo me observas por la mirilla. Esto es un juego sin final, pero tampoco tiene principio. Todo es un flujo de vainilla y hielo, un río de cerezas. Todo viene y va, todo gira y vuelve a comenzar, pero hay cosas que permanecen enarboladas por algunos locos. Como por ejemplo, un te quiero.

sábado, junio 27, 2009

Me sudan las manos. Acabo todas las palabras en "ao" y cuando hablo suelto tres o cuatro "digo". No sé andar el línea recta. No soporto dejar los brazos colgando, sin hacer nada, por eso siempre los pongo en jarras. Mi mano derecha es más grande que la izquierda. No puedo estar mucho pendiente del mundo, siempre acabo con los ojos clavados en el infinito. Odio el agua, odio las piscinas. No sé jugar a fútbol ni a baloncesto, ni puedo correr más de tres minutos. No puedo quedarme tres minutos quieto, siempre voy con el que está solo. Y sin embargo, te quiero. Cuando entras en la habitación, no puedo dejar de mirarte, aunque mi vista se clave en el cuaderno. Cuando bromeo contigo, caería de rodillas solo por el brillo de tus ojos, esos ojos que llevo grabados a fuego y a caramelo. Cuando me hablas, quiero que me abraces, y nos quedemos así para siempre, sin importar el frío o las personas. Te quiero, y por eso estaré siempre ahí, siempre esperando que me cantes una canción mirándome a los ojos, que discutas conmigo sobre el escaparate más tonto, o que simplemente me digas que soy bueno, no el mejor, solo bueno. Cada noche, cada día, pienso en ti, y me consuela imaginar que tú piensas en mí. Por eso te dedico estas palabras, porque si salen de mí, ya sabes que son tuyas.

domingo, junio 14, 2009

El pasado día 1 mi hermano y mi cuñada (en el fondo hermana) tuvieron un precioso hijo que se llamó Fernando. El parto tuvo complicaciones, lo pasamos todos mal, pero el chico mereció la pena. Pues bien, el caso es que me pasé horas mirando al bebé, lo tuve en brazos, pero no me sentía tío. Era como el niño del vecino, que te lo pasan para que lo admires, pero hay una mampara. Sin embargo, el otro día no sé qué estaba viendo en la tele que salió una guardería social, el único hogar que encuentran muchos inmigrantes en tierras extrañas. Vi a los niños y niñas jugando en el recreo, riendo, llorando porque no pueden jugar con todos los juguetes a la vez, y me emocioné. Me emocioné no por la escena en sí, sino porque imaginaba a Fernando así, sin juguetes, sin medicinas, sin futuro, y se me partió el alma. Di gracias a Dios por su situación afortunada, recé para que todo le fuera bien, que la vida fuera amable con él, pero también para que él supiera ser amable con el destino. Fue en ese momento, creo, cuando empecé a ser verdaderamente su tío. Un abrazo infantil, como deberían ser todos.

PD: Perdonad las pocas entradas de este mes, pero ya se sabe, los exámenes.

martes, mayo 19, 2009

Hoy he tenido una gran clase de historia: Rosa Parks, Martin Luther King Jr., y el atentado a la iglesia batista de Luther King. Con los pelos de punta, solo escuchaba una frase: "¿Cuántos oídos debe tener un hombre para poder oir a la gente llorar?" Esta perla viene de Bob Dylan, Blowing in the wind. Os dejo con ella. Un abrazo.



How many roads must a man walk down
Before you call him a man?
Yes, 'n' how many seas must a white dove sail
Before she sleeps in the sand?
Yes, 'n' how many times must the cannon balls fly
Before they're forever banned?
The answer, my friend, is blowin' in the wind,
The answer is blowin' in the wind.
How many times must a man look up
Before he can see the sky?
Yes, 'n' how many ears must one man have
Before he can hear people cry?
Yes, 'n' how many deaths will it take till he knows
That too many people have died?
The answer, my friend, is blowin' in the wind,
The answer is blowin' in the wind.
How many years can a mountain exist
Before it's washed to the sea?
Yes, 'n' how many years can some people exist
Before they're allowed to be free?
Yes, 'n' how many times can a man turn his head,
Pretending he just doesn't see?
The answer, my friend, is blowin' in the wind,
The answer is blowin' in the wind.

viernes, mayo 01, 2009

Quiero decirte te quiero al oído. Quiero tumbarme junto a ti, y mirar las nubes, las estrellas, o la nada. Quiero dejar resbalar mis dedos entre tu cabello, juguetear con cada hebra, admirar cómo reluce el sol en tu cara, más puro que en las olas espumosas. Quiero llorar contigo, reír contigo, blasfemar contigo. Quiero mirar el mundo contigo, quiero ver caer las hojas a tus pies, rendidas como yo a tu belleza. Quiero oír el minutero sin miedo, que cada golpe sea una delicia, solo porque estás a mi lado. Quiero besarte, quiero morder tus labios, quiero esculpir un cardenal en cada poro de tu piel. Quiero que me mires, y me digas que me quieres. Quiero quererte. Necesito quererte, necesito que estas palabras tengan sentido.

sábado, abril 18, 2009

Nunca me ha gustado mirar a los ojos de la gente. Cuando lo hago siento como si intentara entrar en su mente, si intentara analizar cada brillo de su pupila para reaccionar en consecuencia, y ganarles. Por eso cuando hablo, siempre miro la mesas, mis manos o el infinito en un servilletero. No me gusta mirar a los ojos porque es nuestra ventana, el conducto por el que percibimos el mundo, y en ese cristal se refleja nuestra actitud ante el mundo. De vez en cuando no puedo resistirme, y miro a los ojos de mi interlocutor, y siempre me sorprendo. Los ojos y la voz son las dos fuentes de información de una persona, aunque no siempre coinciden. Hay voces grandes, voces que se adueñan del auditorio, pero con ojos pequeños, nerviosos, que no huyen de tu mirada, pero desean hacerlo. Hay voces rápidas, eléctricas, que reaccionan en segundos ante el mundo, y sus ojos parecen velados, cubiertos de una fina niebla que impide ser. En parte es por eso por lo que no me gusta mirar a los ojos, porque veo más allá, o al menos creo que veo, sueño que veo, y pocas veces me gusta lo que veo (por supuesto, siempre hay ojos que brillan cuando hablas, o voces que se apoyan en la mirada para convencer). Quizás es por eso por lo que no me gusta ir a la peluquería, porque permanezco callado, inmóvil, atado a una silla cómoda, y mis ojos no pueden parar de moverse, tienen que seguir analizando todo lo que ocurre a mi alrededor. Aunque ni un músculo se mueve, me pongo nervioso, inquieto, y siempre reacciono de la misma manera. Me miro a los ojos, sin ver nada, pero me tranquiliza saber que a pesar del pelo que cae, de los frecuentes pestañeos, detrás de todo, sigue la misma raya marrón, y pienso si algún día alguien escribirá un poema sobre ella, si algún día alguien llorará recordándola, y siempre acabo pensando lo mismo. Tengo que hacer un trabajo de géneros, tengo que ir a ver una obra de teatro, y sonrío, porque detrás del vacío que es mañana, siempre hay algún plan. Porque detrás de todos los párpados, siempre hay alguna mirada. Porque entre todas las personas, siempre hay una que destaca. Un abrazo.

viernes, enero 16, 2009

No sé cómo surgió el tema. Comiendo, sin malicia, ¿te has enterado de...? Un chico de mi edad, con quien fui al instituto, tiene leucemia. Como siempre, me sorprendí, pero nada más. Terminamos de comer, fuimos a hacer un trabajo, y de repente pensé un poco más. 18 años y leucemia no son compatibles. Tuve que salir a la calle, y sentarme en un banco, sentirme en la naturaleza. Pensé en todos mis proyectos, mis sueños, mis amigos y familia, todo. Todo eso queda en la cuerda floja, balanceándose como el gotero. ¿Cuántas vidas se han quedado por el camino sin llegar a su destino? Delante de mí pasó una madre con un carrito de bebé. ¿Qué enfermedad tendrá ese niño, que problemas sufrirá a lo largo de su vida? ¿Acaso perderá a su amor más eterno, aquel que ni la muerte podría llevarse? Mirando la gran vía, casi pude ver todos aquellos que hemos perdido, caminando entre nosotros. A pesar del tiempo, siempre queda algo más que su recuerdo, algo más que una silueta en una fotografía. Gracias a ellos estamos aquí, gracias a que ellos murieron vivimos nosotros. De pronto me acuerdo de que tengo un trabajo que hacer, que he dejado a mis compañeros, y camino sin prisa, mirando los grandes y dolorosos árboles.

martes, diciembre 30, 2008

Llevaba toda la semana pensando cómo podría acabar el año en mi blog cuando lo vi. En el telediario, primera noticia. Muertos en Palestina. Como siempre, los periodistas buscan las causas, entrevistan a las partes que creen implicadas: los dirigentes de Israel y Palestina. Sin embargo, como la televisión tiene también imágenes, graban cadáveres y manchas de sangre. No es la primera vez que vemos un muerto en la tele, ni por mucho que recemos será la última. Tanta muerte ha inundado nuestros sentidos de forma que ya no sentimos, solo vemos y parpadeamos, pasamos a la siguiente noticia. Olas invaden las calles de una ciudad. Arrastran coches y barcas. La gente no puede permanecer impasible ante semejante tragedia. Hombres y mujeres gritan, y el político pide que se declare zona catastrófica. Más ejemplos.
Crisis. Bancos hundidos, familias al borde de la muerte. Los políticos del mundo no tardan ni una semana en afirmar que hay que hacer algo, que no podemos permanecer expectantes ante semejante tragedia. Una reunión, y se acepta inyectar millones de millones a los bancos y empresas hundidas. No tardaron ni un mes en reaccionar. Casi 100 años hace que familias mueren de hambre a diario. Cada tres segundos un niño muere de hambre. Enfermedades curables son mortales para cerca del 60% del mundo. ¿Algún político ha propuesto destinar millones para estos que sufren?
Siempre recordaré la portada de The Independent a cargo de Bono: No news today. Como todos los que actúan por algo, fue criticado: ¿acaso sirve eso para algo? Sostengo, aun a riesgo de parecer pedante, lo mismo que dije al salir de la Expo 2008. Si esto cambia la opinión de alguien, habrá valido la pena el esfuerzo. Nadie por sí solo puede cambiar el mundo. Todos juntos podemos y debemos cambiarlo. Veamos cómo viene el 2009.

lunes, diciembre 22, 2008

Siempre me ha gustado la niebla. Sé que es la responsable de muchos accidentes de tráfico, que no nos deja ver la belleza de los paisajes, pero nos proporciona otra belleza. Cuando miramos a la niebla, no vemos nada, solo es humo. Sin embargo, a través de ese humo podemos percibir retazos de realidad: un árbol, un camino. La gente odia mirar y no ver nada, pero si aceptamos esa condición, si sabemos que no veremos nada, veremos más de lo esperado. Si miramos a la niebla con la mente vacía, sin querer ver más allá, veremos dentro de nosotros, veremos nuestros miedos y esperanzas proyectados en ella. Veremos cómo el humo va tomando forma humana, veremos nuestra infancia, veremos nuestra muerte. La niebla es como el vaho, hace gracia a los pequeños y molesta a los mayores. Tenemos que esforzarnos por ser como niños, ver en la niebla un extraño conjuro, en el vaho nuestra alma que se esfuerza por salir y volar libre. Tenemos que admirar lo que vive a nuestro alrededor, y cambiar lo que nos avergüenza, pero nunca sentarnos y llorar; siempre hay que luchar. Esta lucha es la más dura, porque se produce día tras día, pero los que sobreviven a ella pueden llamarse con orgullo personas. Un abrazo

domingo, diciembre 07, 2008

Llevo una semana sin actualizar y he creído que estaríais deseando recibir noticias sobre mí. Tranquilos, estoy bien, bien atareado con La gramática descomplicada, Las dos culturas y un trabajo sobre artículos latinoamericanos, pero necesito un respiro. Una amiga que ha estado en Londres me ha informado de que Nickelback sacó nuevo disco a mediados de noviembre, y yo sin enterarme todavía. El lunes me lo compro, y a la espera, os dejo con el single (que no he escuchado en ninguna radio española) que, si bien no es como Someday o How you remind me, me gusta. Si os apetece, disfrutad con Gotta be somebody (letra aquí) y la voz única de Chad Kroeger. Un abrazo.

 

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