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domingo, abril 04, 2010

Y ver tus ojos,
y admirarlos.
Mirarlos, y perderme
en ese brillo, en esa vida que es la que
me falta, la que miro por la ventana
cuando nacen los fuegos artificiales
y la que extraño en cada parada del bus,
en cada paso sin dueño
Bueno, tú eres la dueña de todo,
de mis palabras, de mis logros,
pero nunca de mis ojos.
Porque mis ojos nunca brillarán como los tuyos
y no serán más que un quieto reflejo,
un lago al que te asomas y del que te sorprendes.
Un lago cuyo único atractivo son tus ojos, tu mirada.
.

domingo, febrero 14, 2010

Mis ojos se cierran poco a poco, los párpados pesan, pero me fuerzo a seguir aquí. Necesito arrebatar horas al sueño, a la muerte, y ver que sigues ahí. Trato de inventar metáforas, de buscar símbolos y figuras bellas, pero no las encuentro. Presento la belleza desnuda, eres tú. No puedo intentar vestirla de palabras porque sería atentar contra la moral, nadie debería nunca callarte, mentirte o robarte. Tú eres el fin en tí mismo, la música que escucho en miles de canciones. Recompongo mis pensamientos, escucho mis sentimientos, y trato de verte como arte, pero no puedo; te he estrechado demasiadas veces en mis brazos. Me he esforzado por que cada poro, cada curva de tu cuerpo recuerde mis dedos, recuerde mi amor por ti, recuerde las teclas del piano que he construido, recuerde que vivirás siempre en mí. Los árboles desnudos, las hojas golpeando mi cara, todo eso no importa, porque tengo tu rostro grabado en mi memoria, y me resisto a dejarlo ir. Me resisto a dejar que seas una rama más, pudiendo ser el tronco.

miércoles, enero 20, 2010

Sonrío.

Sonríes.

Otro día perfecto.

miércoles, enero 06, 2010

Sonríe y mira hacia arriba, mientras la besan. Puedes ver cómo cada pestaña salta y se estremece, porque le están dando un beso en la mejilla. Una amiga. Un simple beso, con un brazo por encima del hombro. Queda lejos todo el dolor, todos los males del mundo, porque la están besando, está posando para una foto, y ella es feliz. Necesitamos poco para ser felices, pero no podemos darnos cuenta. Las noches cuidando de los demás, las palabras destinadas a curar llagas y a desinfectar espinas enquistadas conducen a este momento, a esa sonrisa casi forzada, pero que por dentro es natural, espontánea, y a esos ojos. Esos ojos. Brillan como brillo yo por dentro cuando la veo. Brillan como tiemblan mis manos al intentar cualquier figura de papel, cualquier palabra escrita con una tinta que se desvanece. Veo esos ojos en los faros de los coches, en los campos de trigo, en los hielos de los vasos que lleno. Y cuando los veo, respiro tranquilo. Y sonrío.

lunes, noviembre 09, 2009

Se hace camino al andar, pero ¿qué pasa si no caminas, si solo ves cómo avanza el paisaje? Sonríes, saludas a la gente que pasa a tu lado, pero todo pasa. Las orejas nublan mi vista, la barba puebla mi mente, pero en el exterior nada cambia. Todo pasa, pero nada cambia en mí. O igual todo ha cambiado, pero nada se muestra diferente. Me escondo tras la cortina, te miro sonreír, te llamo en sueños, pero sigues riendo a otro. Arpa, truenos, tus dientes en mi oreja. Pero nada me toca, nada me mueve. Te digo que te quiero, sonríes y sigues bailando, sigues viviendo. La reacción lógica sería pedir otra cerveza, pero ¿desde cuándo soy lógico? ¿Desde cuándo mis comportamientos son predecibles, comprensibles? ¿Acaso alguna vez no escribí hasta que me sorprendió el sol, no derramé sangre hasta que la luna lloró? Cada vez me respiras, mi casa tiembla. Cada lágrima, cada gota de saliva de escupes al hablar, me pertenecen. Lo sé, y siento que es verdad. Pero necesito más.

miércoles, octubre 14, 2009

Al principio, la música tenía una función, servía para embravecer a los soldados antes del combate, para adormecer los sentidos o para enseñar las historias de la Biblia. Sin embargo, llegó el sol y apareció el arte por el arte, la música es el fin en sí mismo. Con esto, los instrumentos fueron cada vez más complejos, los intérpretes se vieron obligados a elegir un único amigo de cuerda, viento o metal. Se puede pensar que esto conllevaría una pérdida de armonía, pero todo lo contrario. Los artistas conocían las virtudes de cada instrumento, y en vez de cerrarse, miraron el mundo y se unieron. Nació así la música de cámara, la unión de todos los instrumentos, y fue evolucionando hasta llegar a la ópera, unión de instrumentos y voz humana. Más de cien personas, que antes ocupaban todo el escenario, se apartaron para admirar a una sola persona. Una sola persona llena el escenario. Una sola persona, sin instrumento alguno, se impone sobre los demás, corta el aire del teatro para transportarnos a otro lugar, para hacernos sentir como nunca podríamos imaginar. Todo su cuerpo se mueve a la vez, toda su alma se agita y se deleita con un único objetivo: ser música. Trascender las barreras de este mundo, y ser un ente de energía pura, la perfección, la música. La música verdadera, el verdadero arte, no va de enamorar a quinceañeras. No va de contar cuánto sufrimos cada vez que vemos ponerse el sol. Ni siquiera va de transmitir sensaciones, de hacer sentir al oyente. La música solo consiste en ser música, en vibrar con la música. La música es el fin en sí mismo, no sirve a ningún amo más elevado. Quizás la música no sea perfecta (acaso algo lo es), pero es el único fin. Es la única mirada que estremece. Es el único perfume que embelesa. Y tú, tú eres mi música.

miércoles, octubre 07, 2009

Pude equivocarme, pero no en esto. Dispara otra vez, clava más hondo el cuchillo, pero me da igual, porque tengo sus ojos aquí mismo, y lloran por mí. La sangre corre por mi sien, se mezcla con el sudor y el miedo, pero aun así sonrío, porque siento sus finas manos levantando, sus cabellos lavando mi cara. No soy Dios, pero no me podría sentir mejor. No sonríes cuando me ves, no saltas sobre el césped para que todos te vean, y por eso te quiero. Cuando sostienes tu carpeta, cuando simplemente estás de pie a mi lado, puedo ver la pauta del mundo, la razón del dolor, todo ha pasado para que tú llegues aquí, para que me mires, y suspires. No utilizaré condicionales, no voy a contar lo que te haría, porque no necesito más sueños: ya te tengo a ti. No quiero releer lo que escribo: no tiene sentido, y lo sé. No necesito que me lean, no necesito que me aplaudan, que me coronen; solo te necesito a ti y a tus abrazos. Solo busco un beso de tus labios, que me saque del pantano y me permita respirar. No vengas si no quieres, iré yo. Cortaré árboles, derribaré edificios, sembraré el caos y el fuego solo para tenerte. Pude equivocarme, pero no en esto.

domingo, septiembre 27, 2009

Te quiero. No sonrías así, no me gusta, me hace daño. La desidia hiere más que el acero. Mil veces. Vine solo a decirte que eres el nudo en mi garganta, las mariposas en mi estómago, el sombrero de paja. Cada metáfora eres tú. Cada nota, cada adoquín, ahí estás tú. Y por eso doy gracias al cielo, porque estás. Me da igual ser la mosca que un rapero, porque tú estás. Cuando tomo apuntes, debo controlar la mano para que no dibuje tus ojos. Cuando respiro, debo tener cuidado para no gritar tu nombre. Cada paso que me ha traído aquí, hasta la habitación 502, ha sido una palabra tuya. 502 palabras, no todas dichas, ni siquiera todas reales, pero tuyas. Por mi camino he recogido mechones de pelo, labios resecos y escamas. Ahora muero en el marco de la puerta; deseo decirte que el sol brilla para que tus ojos reluzcan, que el viento silba para despeinarte, pero solo me observas por la mirilla. Esto es un juego sin final, pero tampoco tiene principio. Todo es un flujo de vainilla y hielo, un río de cerezas. Todo viene y va, todo gira y vuelve a comenzar, pero hay cosas que permanecen enarboladas por algunos locos. Como por ejemplo, un te quiero.

miércoles, agosto 19, 2009

Las bombillas se reflejan en tu pelo, en tus ojos, en tu cuello. Sentado en la cama te observo y disfruto de la vida, porque verte es mi vida. Las manos, expertas, van del cepillo a la sombra de ojos, todo el tocador es un altar construido en tu honor. El móvil vibra, y sonríes, y yo sonrío. Te acercas a la cama y te sientas a mi lado. No me miras, pero me da igual. Me pierdo en tu perfume, floto en la felicidad que se derrama sobre tu cuello. Te vuelves hacia mí, me miras pero no me ves, y tratas de espantarme. Me alejo un poco, y sigo disfrutando. Mi pequeño cuello se balancea de un lado a otro, siguiendo tus caderas, tu sagrada tripa, donde bebería mil rones o cien cavas. No puedo evitarlo, salgo volando hacia esa peca que me vuelve loco, quiero acariciarla, quiero sentirla parte de mí. Me acerco, me da miedo tocarla, me da miedo ser parte de ti, pero al final lo hago. Te vuelves y me descubres, intentas cazarme. Intento huir, pero eres más rápida. Mis pequeñas alas no pueden huir del matamoscas, y al final acabo en tu tocador, al lado del pintalabios. Sangro, lloro, pero me enternece pensar que soy parte de tu altar, que estoy justo al lado del objeto que cada noche besa tus labios. Poco a poco me muevo, yo también quiero probar esa miel, pero me ves, y no me dejas huir al cielo. Me arrojas al suelo. Tu zapatilla, ese perrito marrón con ojos saltones que me cautivó, se cierne sobre mí. Cierro los ojos, siento tu perfume, y soy la mosca más feliz del mundo.

viernes, julio 24, 2009

Los árboles se suceden rápidos, como un trilero engañando a la realidad. La línea discontinúa renuncia a su ser y se emborrona hasta el infinito, una sola raya imposible de dominar. En la radio gente intenta hablar, vocalizar, pero las palabras se pierden en la garganta, la verdad no puede ser nombrada. Mi frente reposa sobre el cristal, mi sudor empavona el cristal, y el cristal me separa del resto del mundo. De ti. No es solo distancia externa, sino también interna. Cada vez te siento más lejos, cada vez tus fotos me recuerdan menos tu perfume, y cada vez menos horas se llenan con tu mirada. La vida pasa, el dolor mitiga (aunque nunca se olvida), pero los sentimientos quedan. No temblaré cuando te vea, pero tampoco esperes que caiga de rodillas y dé gracias al cielo por haberte traído a mi vida. No es resignación, tampoco desilusión, es solo hibernación.

martes, junio 30, 2009

Hablaba con un amigo sobre los blogs, sobre cómo nos atan y cómo nos cambian, pero comentamos un asunto de pasada que me parece demasiado importante como para olvidarlo: la realidad. Parece sensato preguntarse qué hay de realidad en los escritos de los locos, que eso son precisamente los blogs. En mi caso, bastante, pero no todo. Me han preguntado miles de veces de dónde saco la inspiración para escribir, y mi respuesta es siempre la misma: de la vida. Sin embargo, el problema surge al escribir, y es que los sentimientos aparecen desbordantes, arrebatadores, totales. Cuando hablo de una mujer, no puedo decir que es guapa, tengo que decir que es la más guapa. Cuando hablo de una mujer, no puedo decir que me gusta, no puedo decir que quiero estar con ella; no. Tengo que afirmar que la quiero, aunque solo me guste. En el blog, creo una realidad a partir de un detalle, de un sentimiento, que igualmente está ahí, pero no tan exhuberante. La realidad está ahí, pero con tacones y peluca, aunque sus ojos siguen brillando igual.

sábado, junio 27, 2009

Me sudan las manos. Acabo todas las palabras en "ao" y cuando hablo suelto tres o cuatro "digo". No sé andar el línea recta. No soporto dejar los brazos colgando, sin hacer nada, por eso siempre los pongo en jarras. Mi mano derecha es más grande que la izquierda. No puedo estar mucho pendiente del mundo, siempre acabo con los ojos clavados en el infinito. Odio el agua, odio las piscinas. No sé jugar a fútbol ni a baloncesto, ni puedo correr más de tres minutos. No puedo quedarme tres minutos quieto, siempre voy con el que está solo. Y sin embargo, te quiero. Cuando entras en la habitación, no puedo dejar de mirarte, aunque mi vista se clave en el cuaderno. Cuando bromeo contigo, caería de rodillas solo por el brillo de tus ojos, esos ojos que llevo grabados a fuego y a caramelo. Cuando me hablas, quiero que me abraces, y nos quedemos así para siempre, sin importar el frío o las personas. Te quiero, y por eso estaré siempre ahí, siempre esperando que me cantes una canción mirándome a los ojos, que discutas conmigo sobre el escaparate más tonto, o que simplemente me digas que soy bueno, no el mejor, solo bueno. Cada noche, cada día, pienso en ti, y me consuela imaginar que tú piensas en mí. Por eso te dedico estas palabras, porque si salen de mí, ya sabes que son tuyas.

martes, junio 09, 2009

Mis manos sujetan con fuerza la pala. Los callos acomodan la madera, alguna madera se engancha en mi piel pero nada se clava. La cuchilla de metal se hunde en la tierra, en el cráneo de nuestra madre, y separa granos de granos, granos que irán a una avenida o a una pared. El sudor recorre mi espalda como una anguila eléctrica, que me obliga a cavar más rápido, antes de que el Sol se ponga. La tierra se va amontonando a mi alrededor, ¿cuándo he sacado tanta?, el agujero parece más una escalera al infierno, a mi infierno, que un simple vacío de contenido. Quizá el averno es eso, solo un vacío de algo que no sabemos si existió. Si fuera así, por fin he hallado el lecho para tu retrato, para mi calma. La gente pasa andando por la acera, niños con globos, abuelos con bastones. Esta es una calle más, este es un obrero más, pero en el montón de tierra que voy sacando puedo encontrar mechones de tu pelo, en ese volcán late en silencio tu mirada. Y yo sigo cavando, quebrando raíces para la vida, construyendo una tumba, no sé si para tu sonrisa o para mí.

domingo, mayo 24, 2009

Necesito verte otra vez para sentir que este mundo tiene sentido. Necesito tus ojos que me calman hasta poder dormir algo, después de estas semanas en vela, pensando qué es lo que te ha pasado para que no me llames, no me escribas, siquiera pienses en mí. Echo de menos tu pelo, acariciado por el viento como el tutú de una bailarina. Necesito tu piel, necesito esa fragancia que aparece en mis sueños, abandonándome a ese orgiástico perfume que me hace flotar por encima de la mediocridad hasta llegar a la luz, a ti. Te echo de menos. Estás lejos. No son kilómetros, sino la espesa niebla quien nos separa. No te veo sonreir. No escucho esa risa ingenua y provocadora. No veo el mar a través de tus ojos. No estás, y yo espero, pero tú no llegas. He superado miles de obstáculos. He vuelto de la muerte y de la oscuridad para verte, y no estás. He luchado contra millones de monstruos horripilantes, con formas y voces psicodélicas, que atenazaban mi razón sin poder pensar. He hecho todo esto, y muchas cosas más, para volver a verte. El sol te necesita para salir por la mañana. La tierra depende de tu risa para seguir girando. El fuego nace de tu corazón. Los sueños son tu respirar. Mi mañana, tu mirada. Y tú no estás.

viernes, mayo 15, 2009

Te tengo delante, te espío, y callo. Veo los ojos que me oculta tu pelo, siento el perfume que me tapa el odio. Y sin embargo, callo. Te quiero, y callo. Oigo tu voz, y libero mis lágrimas, pensando que un día te abracé, que un día pude amarte, y no me di cuenta. Ahora vago bajo el sol, miro fotos tuyas escuchando tu risa de fondo, viendo tu risa delante de todo. Otras habrá más algo que tú, pero explotaste en mí, el jazmín se abrió para mí, sonrió para mí. Esta es solo una nota más, esta es solo una palabra más. Nadie leerá esto, ni quiero que lo lean, porque no podrán entender lo que siento por ti. Pero a pesar de todo lo escribo porque quiero que sepas que te quiero. Y no me importan los demás, no me importan las risas o los aplausos, solo me importan tus manos y tu corazón.

sábado, mayo 09, 2009

Salimos afuera, dejamos atrás el adormilante calor para enfrentarnos al frío. La miro, siento cómo sus pasos son titubeantes, dudosos, hasta que empieza a hablar. Nos sentamos en un banco, la gente pasa a nuestro alrededor, y nosotros seguimos quietos. La gente ríe, canta, se arroja confeti. Dos lágrimas adornan sus ojos, nadie se ha molestado en escucharlas, en abrazarlas. Dos cristales rotos hablan de sus aristas cortantes, dos niños hablan de sus sueños. La miro, y me doy cuenta de que nunca encontraré otra amiga así, otro roto en un vestido, como yo. La abrazo, y entre el fango y la mierda siento que son cosas como esta la que me hacen sentirme vivo, y feliz. La miro, tiene frío, volvemos al calor. Volvemos a ponernos las máscaras.

viernes, mayo 01, 2009

Quiero decirte te quiero al oído. Quiero tumbarme junto a ti, y mirar las nubes, las estrellas, o la nada. Quiero dejar resbalar mis dedos entre tu cabello, juguetear con cada hebra, admirar cómo reluce el sol en tu cara, más puro que en las olas espumosas. Quiero llorar contigo, reír contigo, blasfemar contigo. Quiero mirar el mundo contigo, quiero ver caer las hojas a tus pies, rendidas como yo a tu belleza. Quiero oír el minutero sin miedo, que cada golpe sea una delicia, solo porque estás a mi lado. Quiero besarte, quiero morder tus labios, quiero esculpir un cardenal en cada poro de tu piel. Quiero que me mires, y me digas que me quieres. Quiero quererte. Necesito quererte, necesito que estas palabras tengan sentido.

jueves, abril 16, 2009

Son cosas como esta las que me hacen sonreir. Sonreir y emocionarme. Un abrazo

lunes, abril 06, 2009

El mundo está en contra, pero yo te quiero. Te llevo a pasear, y llueve. Te llevo a un concierto, y lo suspenden. Pero yo te quiero. Tu perfume me abraza aunque no estés, tus ojos me besan desde la mesa de al lado. Mis dedos suspiran por tocar tu piel, mi corazón busca morderte, mis ojos buscan besar cada centímetro de tu cuerpo. Te veo tumbada en el césped, sonriendo. Tú eres quien brillas. Tu melena yace esparcida sobre la hierba, como un halo que te corona, reina de mi eternidad. El sol cae sobre ti, el mundo entero reposa sobre tu belleza, sobre tu sonrisa. Recuerdo cada curva, cada bucle que describe el aire a tu alrededor, pero no recuerdo desde cuándo nunca estoy solo, desde cuándo tengo un ángel de negra cabellera, una mujer con defectos y virtudes. Y como siempre, tú no sabes nada de esto.

sábado, marzo 28, 2009

Los vasos y las botellas mueren en los rincones. La noche se acaba, todos vuelven a casa. Yo sigo sentado, viendo tus ojos en la luna, en las farolas. La luz me recuerda a ti, bella e intangible. Intento abrazarte, besarte, pero no estás. Visto mi mejor camisa para honrarte en la distancia. Seguirán pasando los coches, los días, y estarás en cada uno de ellos. Todavía te siento a mi lado, mirando lo mismo que yo, pero sin sentir lo mismo. Muevo mi mano, busca la tuya, busca rozarte, busco tu olor, tus rizos, tu sonrisa, pero no te tengo. Siempre me tendrás, aunque no estés.
 

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