Mostrando entradas con la etiqueta futuro. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta futuro. Mostrar todas las entradas

domingo, marzo 21, 2010

La vida no es un camino, son muchos. La vida son ríos que suben y bajan, manzanas que caen y que crecen hasta llenarse de gusanos. No todos los pasos nos llevan hacia delante, pero todos conducen hacia el futuro, y solo podemos comprometernos con que ese será nuestro futuro, y seremos responsables de él. Ya somos responsables de lo que seremos, porque ya lo estamos siendo. Por eso cada paso cuesta, cada herida parece condenada a sangrar por siempre, pero todo se cura. Todos los problemas se solucionan, porque siempre llegan otros que los solucionan, otros que siempre son peores. Y la mierda se amontona encima de nosotros, y no podemos respirar, y creemos que lo estamos pasando mal, que somos desgraciados, pero siempre hay gente que está peor que nosotros. Gente que realmente sufre, y no gente que tiene que sufrir para existir. Nosotros nos ahogamos en círculos concéntricos de rencor y amargura, renunciando ver el sol. Pero salir es tan fácil como querer, como establecer prioridades en la vida, y primar tumbarnos en la hierba antes que cantar delante de miles de personas. Mejor vivir en unos ojos que brillan, y no en miles de manos que te arrojarán a la basura al salir.

martes, febrero 02, 2010

No cures leprosos, porque morirán de tuberculosis. No apadrines ningún niño, porque morirás y se quedarán huérfanos. No saltes, porque caerás. No estudies ni aprendas nuevas arias para flauta, porque tus dedos se atrofiarán y serán incapaces de volver a empuñar un pincel. No juegues al fútbol, porque el césped se adueñará de las porterías, y el reuma de tu cuerpo. No engañes, no robes, no adules, porque tus ídolos caerán, la madera se llenará de polillas y la piedra será engullida por la arena. No tengas perros, porque crecerán y se harán insoportables. No leas, porque las historias serán demasiadas, y el tiempo volará. No defraudes, porque las expectativas siempre superarán lo real, lo creíble y la propia muerte. No hables, no escribas, no cantes, porque el viento se lleva lo que acontece, sea en el camino o en tu cabeza. No mires a los pájaros, porque nunca podrás volar. No levantes la vista, porque nunca podrás subir. No abras los ojos, porque nunca podrás vivir. Ama, porque será lo mejor que puedas hacer con tu vida.

lunes, noviembre 09, 2009

Se hace camino al andar, pero ¿qué pasa si no caminas, si solo ves cómo avanza el paisaje? Sonríes, saludas a la gente que pasa a tu lado, pero todo pasa. Las orejas nublan mi vista, la barba puebla mi mente, pero en el exterior nada cambia. Todo pasa, pero nada cambia en mí. O igual todo ha cambiado, pero nada se muestra diferente. Me escondo tras la cortina, te miro sonreír, te llamo en sueños, pero sigues riendo a otro. Arpa, truenos, tus dientes en mi oreja. Pero nada me toca, nada me mueve. Te digo que te quiero, sonríes y sigues bailando, sigues viviendo. La reacción lógica sería pedir otra cerveza, pero ¿desde cuándo soy lógico? ¿Desde cuándo mis comportamientos son predecibles, comprensibles? ¿Acaso alguna vez no escribí hasta que me sorprendió el sol, no derramé sangre hasta que la luna lloró? Cada vez me respiras, mi casa tiembla. Cada lágrima, cada gota de saliva de escupes al hablar, me pertenecen. Lo sé, y siento que es verdad. Pero necesito más.

miércoles, octubre 07, 2009

Pude equivocarme, pero no en esto. Dispara otra vez, clava más hondo el cuchillo, pero me da igual, porque tengo sus ojos aquí mismo, y lloran por mí. La sangre corre por mi sien, se mezcla con el sudor y el miedo, pero aun así sonrío, porque siento sus finas manos levantando, sus cabellos lavando mi cara. No soy Dios, pero no me podría sentir mejor. No sonríes cuando me ves, no saltas sobre el césped para que todos te vean, y por eso te quiero. Cuando sostienes tu carpeta, cuando simplemente estás de pie a mi lado, puedo ver la pauta del mundo, la razón del dolor, todo ha pasado para que tú llegues aquí, para que me mires, y suspires. No utilizaré condicionales, no voy a contar lo que te haría, porque no necesito más sueños: ya te tengo a ti. No quiero releer lo que escribo: no tiene sentido, y lo sé. No necesito que me lean, no necesito que me aplaudan, que me coronen; solo te necesito a ti y a tus abrazos. Solo busco un beso de tus labios, que me saque del pantano y me permita respirar. No vengas si no quieres, iré yo. Cortaré árboles, derribaré edificios, sembraré el caos y el fuego solo para tenerte. Pude equivocarme, pero no en esto.

sábado, junio 27, 2009

Me sudan las manos. Acabo todas las palabras en "ao" y cuando hablo suelto tres o cuatro "digo". No sé andar el línea recta. No soporto dejar los brazos colgando, sin hacer nada, por eso siempre los pongo en jarras. Mi mano derecha es más grande que la izquierda. No puedo estar mucho pendiente del mundo, siempre acabo con los ojos clavados en el infinito. Odio el agua, odio las piscinas. No sé jugar a fútbol ni a baloncesto, ni puedo correr más de tres minutos. No puedo quedarme tres minutos quieto, siempre voy con el que está solo. Y sin embargo, te quiero. Cuando entras en la habitación, no puedo dejar de mirarte, aunque mi vista se clave en el cuaderno. Cuando bromeo contigo, caería de rodillas solo por el brillo de tus ojos, esos ojos que llevo grabados a fuego y a caramelo. Cuando me hablas, quiero que me abraces, y nos quedemos así para siempre, sin importar el frío o las personas. Te quiero, y por eso estaré siempre ahí, siempre esperando que me cantes una canción mirándome a los ojos, que discutas conmigo sobre el escaparate más tonto, o que simplemente me digas que soy bueno, no el mejor, solo bueno. Cada noche, cada día, pienso en ti, y me consuela imaginar que tú piensas en mí. Por eso te dedico estas palabras, porque si salen de mí, ya sabes que son tuyas.

miércoles, junio 24, 2009

Hay momentos en la vida en los que hay que pararse, y respirar. Cada día giramos más y más rápido, hasta que los días pierden su valor, y el tiempo es solo un concepto filosófico. Por eso hay que parar y mirar lo que hemos hecho, y lo que vamos a hacer, porque generalmente es en estos momentos en los que nos jugamos todo. Hemos ido jugando a vivir, creando proyectos y alianzas, como si fuera la vida un videojuego, pero aquí no existe el botón de pausa, ni la opción de cargar otra partida. Ahora estoy en uno de estos momentos. Termina el curso (aunque todavía queda un examen) y comienzan las vacaciones, y debo pensar. El año ha pasado demasiado rápido, han pasado demasiadas cosas, y todavía han de pasar muchas más. He cambiado mucho, y más que he de cambiar. Y, sin embargo, siempre hay puntos que permanecen, estelas que perduran tras el más furioso maremoto. En mí, estos puntos son los demás. En mí, estos puntos se han convertido en camino, piedras y bastón. Pero por fin me he dado cuenta de que eso es algo realmente mío. Si de algo ha servido este curso, ha sido para comprobar que mi vida son los demás, que mi felicidad es la de los demás, así como su tristeza. Sin embargo, esto que puede quedar muy bonito, tiene su contrapartida: si tu vida son los demás, ¿quién eres tú? Pues bien, todavía no he resuelto (o resolvido, que diría el moderador) ese interrogante, y algo me dice que me queda un largo camino por delante. Un abrazo.

PD: No viene mal insistir sobre el aspecto personal de este blog; no trato de molar a la gente, sino de escribir sobre lo que quiero. Que por algo es mío.

domingo, junio 14, 2009

El pasado día 1 mi hermano y mi cuñada (en el fondo hermana) tuvieron un precioso hijo que se llamó Fernando. El parto tuvo complicaciones, lo pasamos todos mal, pero el chico mereció la pena. Pues bien, el caso es que me pasé horas mirando al bebé, lo tuve en brazos, pero no me sentía tío. Era como el niño del vecino, que te lo pasan para que lo admires, pero hay una mampara. Sin embargo, el otro día no sé qué estaba viendo en la tele que salió una guardería social, el único hogar que encuentran muchos inmigrantes en tierras extrañas. Vi a los niños y niñas jugando en el recreo, riendo, llorando porque no pueden jugar con todos los juguetes a la vez, y me emocioné. Me emocioné no por la escena en sí, sino porque imaginaba a Fernando así, sin juguetes, sin medicinas, sin futuro, y se me partió el alma. Di gracias a Dios por su situación afortunada, recé para que todo le fuera bien, que la vida fuera amable con él, pero también para que él supiera ser amable con el destino. Fue en ese momento, creo, cuando empecé a ser verdaderamente su tío. Un abrazo infantil, como deberían ser todos.

PD: Perdonad las pocas entradas de este mes, pero ya se sabe, los exámenes.

martes, junio 09, 2009

Mis manos sujetan con fuerza la pala. Los callos acomodan la madera, alguna madera se engancha en mi piel pero nada se clava. La cuchilla de metal se hunde en la tierra, en el cráneo de nuestra madre, y separa granos de granos, granos que irán a una avenida o a una pared. El sudor recorre mi espalda como una anguila eléctrica, que me obliga a cavar más rápido, antes de que el Sol se ponga. La tierra se va amontonando a mi alrededor, ¿cuándo he sacado tanta?, el agujero parece más una escalera al infierno, a mi infierno, que un simple vacío de contenido. Quizá el averno es eso, solo un vacío de algo que no sabemos si existió. Si fuera así, por fin he hallado el lecho para tu retrato, para mi calma. La gente pasa andando por la acera, niños con globos, abuelos con bastones. Esta es una calle más, este es un obrero más, pero en el montón de tierra que voy sacando puedo encontrar mechones de tu pelo, en ese volcán late en silencio tu mirada. Y yo sigo cavando, quebrando raíces para la vida, construyendo una tumba, no sé si para tu sonrisa o para mí.

viernes, mayo 29, 2009

Estoy descalzo, los dedos del pie acarician la suave alfombra. Los dedos se mueven solos, no hace falta que les dicte: hace tiempo que dicté todo. Dentro de unas horas se casa mi hermano, y pienso en Adán. Cuando Dios le quitó una costilla, Adán sintió una pérdida, una parte de su cuerpo cruelmente amputada. Es cierto que nunca pidió ese regalo, que muchas veces ese hueso le impedía correr más rápido, saltar más alto, pero era suyo, y lo añoraba. Hasta que vio la recompensa, y la aceptó gozoso. Hoy me hallo ante un problema similar. Como dirian los viejos, que de esto saben, no pierdo un hermano, sino que gano una hermana. En cierta forma es así. Hace dos años gané una hermana, y esta tarde tendré un hombro más en el que llorar (espero que no haga falta). Pero en realidad no pierdo un hermano, porque siempre lo tendré al lado (su independización es a diez metros de distancia) y además será una pareja feliz. Lo sé. Por eso escribo esta entrada, para dar las gracias a quien esté arriba por mi familia, y en especial por mis hermanos y hermanas. Mi hermano me acaba de abrazar, está más nervioso de lo que aparenta, pero aun así nos tomamos el pelo. Gracias por la vida que me ha tocado vivir. Un abrazo.

sábado, mayo 09, 2009

Salimos afuera, dejamos atrás el adormilante calor para enfrentarnos al frío. La miro, siento cómo sus pasos son titubeantes, dudosos, hasta que empieza a hablar. Nos sentamos en un banco, la gente pasa a nuestro alrededor, y nosotros seguimos quietos. La gente ríe, canta, se arroja confeti. Dos lágrimas adornan sus ojos, nadie se ha molestado en escucharlas, en abrazarlas. Dos cristales rotos hablan de sus aristas cortantes, dos niños hablan de sus sueños. La miro, y me doy cuenta de que nunca encontraré otra amiga así, otro roto en un vestido, como yo. La abrazo, y entre el fango y la mierda siento que son cosas como esta la que me hacen sentirme vivo, y feliz. La miro, tiene frío, volvemos al calor. Volvemos a ponernos las máscaras.

viernes, mayo 01, 2009

Quiero decirte te quiero al oído. Quiero tumbarme junto a ti, y mirar las nubes, las estrellas, o la nada. Quiero dejar resbalar mis dedos entre tu cabello, juguetear con cada hebra, admirar cómo reluce el sol en tu cara, más puro que en las olas espumosas. Quiero llorar contigo, reír contigo, blasfemar contigo. Quiero mirar el mundo contigo, quiero ver caer las hojas a tus pies, rendidas como yo a tu belleza. Quiero oír el minutero sin miedo, que cada golpe sea una delicia, solo porque estás a mi lado. Quiero besarte, quiero morder tus labios, quiero esculpir un cardenal en cada poro de tu piel. Quiero que me mires, y me digas que me quieres. Quiero quererte. Necesito quererte, necesito que estas palabras tengan sentido.

martes, abril 28, 2009

Hace poco acabé de leer Harry Potter y las Reliquias de la Muerte. Lo que para muchos es un libro más, un libro para niños, para mí es algo más. La primera vez que leí un libro de Harry Potter yo tenía 11 años, los mismo que Harry, y para mí leerlo era como leerme a mí mismo. Conforme Harry crecía, yo también crecía, y en cada aventura teníamos los mismos años.Yo he crecido con Harry, yo he crecido a base de leer libros una y otra vez, de tardes enteras sin moverme del sillón, y esto no me pasaba desde hacía años. Con este libro ha sido como volver atrás, cada página era una página de mi vida, cada recuerdo, cada frase que recordaba al pasado, era mi pasado, era mi vida. Cuando leía los libros, a Ron y a Hermione me los imaginaba como personajes de una serie, pero yo no me imaginaba a Harry. ¡Harry era yo, no tenía que imaginarme su cara, porque era la mía! Yo crecía leyendo sus aventuras, y cada vez más era yo, cada vez me veía más a mí venciendo las dificultades que se me planteaban en el camino. Recuerdo las tardes que he pasado con él, recuerdo cada sol y cada lámpara que han pasado mientras yo seguía metido en ese libro, mientras yo seguía viviendo como Harry Potter. Harry me enseñó, a mí y a muchos, cómo afrontar la vida, y gracias a él hemos seguido. Es imposible decir aquí todo lo que esos libros me dieron, es imposible hablar de todos los momentos que pasamos juntos. Joanne Kate Rowling se ha ganado mi más sincera admiración; ha conseguido que cada lector sienta como suya la vida de Harry Potter. La vida de Harry ha terminado, pero la mía sigue. Y me siento extrañamente solo.

sábado, abril 18, 2009

Nunca me ha gustado mirar a los ojos de la gente. Cuando lo hago siento como si intentara entrar en su mente, si intentara analizar cada brillo de su pupila para reaccionar en consecuencia, y ganarles. Por eso cuando hablo, siempre miro la mesas, mis manos o el infinito en un servilletero. No me gusta mirar a los ojos porque es nuestra ventana, el conducto por el que percibimos el mundo, y en ese cristal se refleja nuestra actitud ante el mundo. De vez en cuando no puedo resistirme, y miro a los ojos de mi interlocutor, y siempre me sorprendo. Los ojos y la voz son las dos fuentes de información de una persona, aunque no siempre coinciden. Hay voces grandes, voces que se adueñan del auditorio, pero con ojos pequeños, nerviosos, que no huyen de tu mirada, pero desean hacerlo. Hay voces rápidas, eléctricas, que reaccionan en segundos ante el mundo, y sus ojos parecen velados, cubiertos de una fina niebla que impide ser. En parte es por eso por lo que no me gusta mirar a los ojos, porque veo más allá, o al menos creo que veo, sueño que veo, y pocas veces me gusta lo que veo (por supuesto, siempre hay ojos que brillan cuando hablas, o voces que se apoyan en la mirada para convencer). Quizás es por eso por lo que no me gusta ir a la peluquería, porque permanezco callado, inmóvil, atado a una silla cómoda, y mis ojos no pueden parar de moverse, tienen que seguir analizando todo lo que ocurre a mi alrededor. Aunque ni un músculo se mueve, me pongo nervioso, inquieto, y siempre reacciono de la misma manera. Me miro a los ojos, sin ver nada, pero me tranquiliza saber que a pesar del pelo que cae, de los frecuentes pestañeos, detrás de todo, sigue la misma raya marrón, y pienso si algún día alguien escribirá un poema sobre ella, si algún día alguien llorará recordándola, y siempre acabo pensando lo mismo. Tengo que hacer un trabajo de géneros, tengo que ir a ver una obra de teatro, y sonrío, porque detrás del vacío que es mañana, siempre hay algún plan. Porque detrás de todos los párpados, siempre hay alguna mirada. Porque entre todas las personas, siempre hay una que destaca. Un abrazo.

jueves, abril 09, 2009

Los buenos cantantes hacen buenas canciones, los grandes hacen buenos discos. The Jeaulous Lovers no son grandes, pero saben lo que hacen. Tienen detalles de grandes, como el orden de las canciones o un sonido propio, que está presente tanto en el rock de Arena como en las palmas de Luna llena. Por supuesto no son grandes, están empezando, y tienen fallos que solo ellos deben descubrir, pero me gusta. Ahora estoy escuchando su EP, Esta noche olvídame, y me gusta. Desde mi punto de vista, el disco está bien organizado, empieza con una canción que puede ser el estandarte de su sonido, Reina lunar, para seguir probando nuevos sonidos (desde la oscura Nada que apostar, que me recuerda a Héroes, hasta Herido de muerte, la más diferente).

He de reconocer que Luna llena y Arena son mis favoritas, son como la cara y la cruz de un mismo sentimiento; incluso su orden en el disco parece querer jugar con esa dualidad. Aparecen dos polos opuestos: palmas y cajón, suavidad, por un lado; y guitarras y baterías duras, electricidad, por el otro. La lejana luna de algodón lucha contra la áspera arena, y a pesar de estar enfrentadas comparten un deje de amargura, cierto dolor contra el mundo. Un mundo al que se enfrentan Gonzalo, Luismi, Pelegrín y Rafa, The Jealous Lovers, y lo hacen de pie, sin nada de qué avergonzarse.

PD: El 24 de este mes presentan su EP en la FNAC, conque ya sabéis.

lunes, marzo 09, 2009

Hoy iba a escribir sobre el amor, para convencer a alguien de que el amor es grandioso, de que la vida no merece la pena sin él. Hoy iba a escribir una entrada de las que hacen historia, una entrada que sería recordada más allá de mañana. Pero me he dado cuenta de que no hay sitio, de que se queda corto. El amor no es un sentimiento, sino todos los sentimientos llevados a la perfección, refinados y mejorados. Por eso, no voy a tratar de convencerla en una entrada, sino que le voy a dar un consejo. Lee todas las entradas con la etiqueta "amor", y cuando te canses (porque no te las leerás todas) sal y mira el mundo. Sal y mira a los demás. Sal y mira todos los avances de la ciencia, todas las grandes obras. Todas han sido hechas por amor, todas por querer vivir un minuto más el amor junto a nuestra mitad. Todo es amor. Lee, escucha, mira, todo lo creado, empezando por la tierra y acabando por esta entrada, es amor. Si necesitas una canción, escucha Amie, de Damien Rice (ninguna versión decente en la red; emule). No habla de amor, pero también es de amor. Un abrazo.

sábado, febrero 28, 2009

No quiero que me cuentes nada, no quiero que vuelvas a sufrir recordándolo todo. Solo abrázame, y llora. Llora por ti, llora por mí, llora por el dolor. Llora por todos los que no pueden llorar, llora por todos los que ahogan su llanto en la almohada, y salen de su cuarto con una sonrisa. Llora por todos los que no pudieron llorar, por todos los que secaron sus ojos. Tú llora, que yo estaré aquí, yo siempre estaré a tu lado, esperando a que te levantes del dolor, y me ames. Tú duerme, prometo que este dolor se irá, que mañana solo me verás a mí, solo verás a un amigo, pero un amigo que te ama. No, no intentaré tocarte. Solo quiero que seas feliz, y para que seas feliz tienes que llorar. Llora, que yo estaré aquí para recoger tus lágrimas.

viernes, enero 16, 2009

No sé cómo surgió el tema. Comiendo, sin malicia, ¿te has enterado de...? Un chico de mi edad, con quien fui al instituto, tiene leucemia. Como siempre, me sorprendí, pero nada más. Terminamos de comer, fuimos a hacer un trabajo, y de repente pensé un poco más. 18 años y leucemia no son compatibles. Tuve que salir a la calle, y sentarme en un banco, sentirme en la naturaleza. Pensé en todos mis proyectos, mis sueños, mis amigos y familia, todo. Todo eso queda en la cuerda floja, balanceándose como el gotero. ¿Cuántas vidas se han quedado por el camino sin llegar a su destino? Delante de mí pasó una madre con un carrito de bebé. ¿Qué enfermedad tendrá ese niño, que problemas sufrirá a lo largo de su vida? ¿Acaso perderá a su amor más eterno, aquel que ni la muerte podría llevarse? Mirando la gran vía, casi pude ver todos aquellos que hemos perdido, caminando entre nosotros. A pesar del tiempo, siempre queda algo más que su recuerdo, algo más que una silueta en una fotografía. Gracias a ellos estamos aquí, gracias a que ellos murieron vivimos nosotros. De pronto me acuerdo de que tengo un trabajo que hacer, que he dejado a mis compañeros, y camino sin prisa, mirando los grandes y dolorosos árboles.

lunes, diciembre 22, 2008

Siempre me ha gustado la niebla. Sé que es la responsable de muchos accidentes de tráfico, que no nos deja ver la belleza de los paisajes, pero nos proporciona otra belleza. Cuando miramos a la niebla, no vemos nada, solo es humo. Sin embargo, a través de ese humo podemos percibir retazos de realidad: un árbol, un camino. La gente odia mirar y no ver nada, pero si aceptamos esa condición, si sabemos que no veremos nada, veremos más de lo esperado. Si miramos a la niebla con la mente vacía, sin querer ver más allá, veremos dentro de nosotros, veremos nuestros miedos y esperanzas proyectados en ella. Veremos cómo el humo va tomando forma humana, veremos nuestra infancia, veremos nuestra muerte. La niebla es como el vaho, hace gracia a los pequeños y molesta a los mayores. Tenemos que esforzarnos por ser como niños, ver en la niebla un extraño conjuro, en el vaho nuestra alma que se esfuerza por salir y volar libre. Tenemos que admirar lo que vive a nuestro alrededor, y cambiar lo que nos avergüenza, pero nunca sentarnos y llorar; siempre hay que luchar. Esta lucha es la más dura, porque se produce día tras día, pero los que sobreviven a ella pueden llamarse con orgullo personas. Un abrazo

sábado, noviembre 15, 2008

Ayer fui al peluquero con mi padre, y en el coche sonaba una canción, It´s a heartache, de Bonnie Tyler. Mi padre comentó lo mucho que le gusta esa voz quebrada, y lo equiparó a su uso de los puntos suspensivos. A partir de ahí vino una conversación de las que siempre recordaré, sobre poesía y sentimientos. Comentamos distintos poemas, distintos autores, lo que a cada nos hacía llorar, lo que nos hacía sentir que este mundo era nuestro mundo. De fondo, Bonnie Tyler seguía sufriendo, pero nosotros ya estábamos lejos de allí. Podía ver un brillo en sus ojos al hablar del mundo, de su visión del otoño, de la ciudad, de la familia. Las farolas teñían la tarde de un tono dorado, como de olimpiada griega, alumbrada por la sempiterna antorcha. Si digo la verdad no recuerdo toda la conversación, pero siempre recordaré la emoción unida a ese diálogo, a esa canción, a ese viaje que dura ya 18 años. Es solo una etapa más del viaje, pero es una etapa de reposo, de aprendizaje para cuando lleguen los momentos duros. Es mi padre. Un abrazo

miércoles, noviembre 05, 2008



Recuerden, recuerden, el cinco de noviembre. Conspiración, pólvora y traición. No veo la demora y siempre es la hora para evocarla sin dilación



 

Copyright 2010 Archivo de las pequeñas cosas.

Theme by WordpressCenter.com.
Blogger Template by Beta Templates.