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domingo, marzo 21, 2010

La vida no es un camino, son muchos. La vida son ríos que suben y bajan, manzanas que caen y que crecen hasta llenarse de gusanos. No todos los pasos nos llevan hacia delante, pero todos conducen hacia el futuro, y solo podemos comprometernos con que ese será nuestro futuro, y seremos responsables de él. Ya somos responsables de lo que seremos, porque ya lo estamos siendo. Por eso cada paso cuesta, cada herida parece condenada a sangrar por siempre, pero todo se cura. Todos los problemas se solucionan, porque siempre llegan otros que los solucionan, otros que siempre son peores. Y la mierda se amontona encima de nosotros, y no podemos respirar, y creemos que lo estamos pasando mal, que somos desgraciados, pero siempre hay gente que está peor que nosotros. Gente que realmente sufre, y no gente que tiene que sufrir para existir. Nosotros nos ahogamos en círculos concéntricos de rencor y amargura, renunciando ver el sol. Pero salir es tan fácil como querer, como establecer prioridades en la vida, y primar tumbarnos en la hierba antes que cantar delante de miles de personas. Mejor vivir en unos ojos que brillan, y no en miles de manos que te arrojarán a la basura al salir.

jueves, marzo 11, 2010

Y correr y mirar a todos y sonreír y levantarlos del fango y limpiarles el polvo de las rodillas y ponerles una tirita en las rodillas peladas y mecerlos en mis brazos mientras les canto nanas y seguir corriendo y descubrir que llego tarde y tengo que saltar más y correr más rápido para llegar a lo mismo pero al final acabo llegando pero resoplando y recuerdo que tengo que seguir más allá y superar esa otra montaña y cargarme con el sherpa moribundo y decirle que se curará que su pierna está bien que su familia tendrá comida porque él es el mejor sherpa del mundo y volver a la civilización y descubrir que todo ha cambiado porque ha llegado el médico y advierte que al llevarlo en brazos le he destrozado la cadera y que ya nunca podrá cargar esos inmensos paquetes y seguir corriendo seguir saltando seguir volando porque hay otra meta porque siempre hay otro sendero que recorrer hasta llegar a un valle en el que hay una escalera y muchas cosas más pero solo recuerdas que hay una escalera y tus brazos ya no soportan ni el reloj.

domingo, diciembre 20, 2009

Clávate ese cuchillo, puedes estar tranquila de que yo te curaré. Salta, bebe, vive, deslízate por todos los toboganes que te brinde la vida. Siempre podrás contar con la ayuda de tus amigos, siempre habrá un cinturón que te sostenga, una manta donde acurrucarte y dormir sonriendo, sabiendo que hace frío, pero tú no lo sientes. Desafina en los karaokes, escupe a la cara de los que pasan, ponte el mundo por sombrero y luego arrójalo al primer banco que veas. No te preocupes de nada, porque tienes amigos, y tus amigos serán la luz que veas cuando cierres los ojos, la mano que te busca entre el fango y los cadáveres. Las palabras surgen, las conversaciones duran, y todo simplemente porque son tus amigos, y son partes de tu vida, partes de tu alma encarnadas en otros cuerpos, otros cuerpos que te dejaron partes de sus almas. Un diamante que contiene retazos de gema y rubí, de incienso y de literatura. Un diamante forjado en las entrañas del dragón, que relucirá por siempre en el más oscuro temor. Porque los diamantes se forman tras demasiados años como para comprobar el proceso. Porque los diamantes son los más duros, pero también los más hermosos.

lunes, noviembre 09, 2009

Se hace camino al andar, pero ¿qué pasa si no caminas, si solo ves cómo avanza el paisaje? Sonríes, saludas a la gente que pasa a tu lado, pero todo pasa. Las orejas nublan mi vista, la barba puebla mi mente, pero en el exterior nada cambia. Todo pasa, pero nada cambia en mí. O igual todo ha cambiado, pero nada se muestra diferente. Me escondo tras la cortina, te miro sonreír, te llamo en sueños, pero sigues riendo a otro. Arpa, truenos, tus dientes en mi oreja. Pero nada me toca, nada me mueve. Te digo que te quiero, sonríes y sigues bailando, sigues viviendo. La reacción lógica sería pedir otra cerveza, pero ¿desde cuándo soy lógico? ¿Desde cuándo mis comportamientos son predecibles, comprensibles? ¿Acaso alguna vez no escribí hasta que me sorprendió el sol, no derramé sangre hasta que la luna lloró? Cada vez me respiras, mi casa tiembla. Cada lágrima, cada gota de saliva de escupes al hablar, me pertenecen. Lo sé, y siento que es verdad. Pero necesito más.

miércoles, octubre 21, 2009

El mundo es dolor, así que sufre. Muevo los hielos con la punta de los dedos, y sonrío. Yaces roto a mis pies, vistes harapos, y escupes sangre. Dime ahora que visto hortera, que mi pañuelo destaca demasiado; suelta alguna palabra entre tanto diente roto. Ah, ¿es que ya no gritas? ¿Acaso tienes algún hueso sano, alguna parte de tu cuerpo ha escapado a mis matones? Con la punta de la lengua me acaricio los labios, cortados y resecos, pero mejores que los tuyos. Siento tu mandíbula en tensión, tu espalda arqueada, te incorporas levemente y me miras a los ojos. Arrojo el vaso y me tiro al suelo, de rodillas enfrente tuyo, mis cabellos casi rozan tus heridas, mi nariz puede acariciar tus ojos negros. Mi mano huesuda, blanca, sostiene tu cara frente a la mía, mis ojos de serpiente se reflejan en los tuyos. No reconozco mis rasgos, mis pómulos están pegados al hueso, el pelo de rata cae lacio sobre las orejas puntiagudas. Al ver tus mejillas sonrosadas, las costras de sangre en tus labios, no puedo controlarme y mis uñas sarnosas se clavan en tus mejillas, tu sangre cae sobre el suelo de noble madera. Joder, no me manches el batín. Poco a poco la niebla se apodera de tu mirada y caes redondo. Froto las yemas de los dedos teñidos de rojo, disfruto del calor de la sangre extraña. Me inclino sobre tu cadáver, intento aspirar tu alma, borrar tu rastro de este mundo, pero no puedo. Un pitido hiere mis ojos, hiere mis manos, hiere mi alma. Entre sudores fríos despierto, y no puedo retener el corazón en el pecho.

domingo, octubre 04, 2009

Abel y Caín se detuvieron junto a la orilla del inmenso lago. Jamás habían visto nada semejante. –Ahí dentro hay alguien –dijo Abel, sin entender que lo que veía no era más que su reflejo en el agua. Caín reparó en lo mismo y levantó su bastón. La imagen hizo lo propio. Caín se preparó para el golpe; su imagen, también. Abel contemplaba la superficie del agua. Sonrió, y la imagen sonrió. Soltó una buena carcajada, y vio que el otro lo imitaba. Cuando se fueron de allí, Caín pensaba: «Qué agresivos son los que viven en ese lugar». Y Abel se decía para sus adentros: «Quiero volver allí, porque he encontrado a alguien hermoso y con sentido del humor».

viernes, septiembre 18, 2009

Hoy seguimos con conversaciones con amigos. El otro día estaba hablando con unos amigos sobre la palabra bohemio. No sé cómo, salió esa palabra, y se sorprendieron de que la calificara de insulto. Antes, un bohemio era un verdadero artista, despreocupado de la reacción de los demás, solo centrado en su obra. Sin embargo, ahora los que se llaman bohemios son aquellos que solo buscan que la gente les aplaude. Han construido una fachada que "mola", utilizan el arte como una forma de atraer a grupis deseosas. Además, suele pasar que los bohemios se autoproclaman como tales y se adueñan de escenas bucólicas, como tumbarse en la carretera, cuando en realidad el arte no es así. Odio a los bohemios a muerte, son los especímenes que más detesto. Yo no soy nada, pero me gusta el arte, necesito el arte, y odio la gente que utiliza el arte para hacerse notar, para atraer más chicas al asiento de atrás. Odio que muchas personas solo vean las poses al pintar, las camisetas molonas del batería en el concierto, y no vean más allá. Odio que el arte se prostituya y se convierta en luces de neón para moscas indecisas. Odio a los bohemios guays, y amo a los artistas que no se lo creen. Un abrazo.

viernes, septiembre 11, 2009

Hay canciones que son más de lo que dicen, más de lo que cuentan, aunque muchas veces ni siquiera lo sepamos ver. Un ejemplo de esas canciones es With or without you, de la que ya hablé. Hoy voy a hablar de otra gran canción que tiene para mí otro gran significado: Bohemian Rhapsody, de Queen. Evidentemente, no soy tan estúpido como para creer que este es el concepto en el que pensaban los autores, pero es el concepto en el que pienso yo. Bohemian Rhapsody, para mí, trata sobre la vida. Todos los cambios de ritmo, de intensidad, marcan cambios en la vida. La canción arranca con los 4 miembros (Freddie Mercury, Brian May, John Deacon y Roger Taylor) cantando a coro, a capella, muy lentamente. Como el niño que todavía no ha nacido, que vive en sintonía total con su madre, se pregunta sobre lo que ve, lo que siente: ¿Es esta realmente la vida, es pura fantasía? Poco a poco se une un piano, las voces se desdoblan, se contestan: el niño nace. El piano, como una nana que duerme al niño, sirve de acompañamiento a Freddie, que canta suavemente sobre el dolor, sobre la muerte, como la madre que alerte al niño, pero siempre con dulzura. Aparece la batería, el niño crece y sale de casa, tiene amigos. Suenan unas campanillas, el niño quizás se enamora de su amiga, de su vecina. Brian May a la guitarra, la fuerza del niño supera el cariño de la madre, se transforma de repente en un adolescente. Cambia la música, es la parte más caótica, más extraña. El piano, antes suave, ahora es cómico, extraño. El adolescente no tiene a nadie, pero todo el mundo le asombra, le defrauda. Todo el mundo es su guía, durante dos días. Miles de voces, pero sin sentido, necesita un referente. Rayos y truenos, sombras de hombres. No hay luz. Pero el chico es fuerte, y aprende del dolor. La batería, la guitarra, el sufrimiento, todo se convierte en su apoyo, en su fuerza para afrontar el mundo, y madura. Se hace un hombre, se enfrenta a los que le oprimieron. Tiene fuerza, tiene valor para enfrentarse a todos: Así que pensaste que podías apedrearme sin más. Pero el tiempo pasa, las fuerzas se van, y poco a poco envejece, aunque cuando comienza a darse cuenta sus dientes ya duermen en un vaso. La guitarra pierde su fuerza arrebatadora, se acerca a una melodía de misa. Vuelve el piano, pero esta vez como el bastón que acompaña al anciano hasta su tumba. Nada me importa en realidad. Las notas son cada vez más lentas, los latidos son cada vez menos, hasta que desaparecen. Al final, el legado es siempre el mismo. El viento, que aparecía al nacer, vuelve a aparecer al morir. La canción, como la vida, es siempre el último suspiro, el último mensaje: Anyway the wind blows. El viento sopla, se lleva las cenizas del anciano y acaricia el pelo del recién nacido. Un círculo cerrado, que comienza y acaba con la muerte, y que comienza y acaba con Mercury, May, Deacon y Taylor cantando a la vez: el dolor y la alegría unen al hombre y marcan la vida.

jueves, agosto 06, 2009

Es natural en el ser humano asociarse con aquellos que son más similares, con el fin de vencer a los diferentes, que siempre se han considerado los "malos". Sin embargo, esta asociación que en ocasiones puede ser legítima, en el terreno cultural solo conlleva problemas. En la guerra, los soldados no piensan, o al menos no se les paga para que piensen, sino que actúan. En la paz, por el contrario, las personas debemos pensar, y no podemos pensar correctamente si solo nos reunimos con nuestros amiguitos. Lo cómodo es pasar la vida entera con tus amigos de la infancia, cuyos secretos e ideologías conoces, pero no es lo mejor. El ser humano en general solo avanza cuando se encuentra con situaciones diferentes, en lugares distintos, con personas desconocidas. Es entonces cuando la filosofía, el arte, la política o la seducción progresa, y supera el estancamiento inicial. No se trata de abandonar las bases, de olvidarse de nuestros amigos de la guardería, sino de construir sobre esas bases, de enriquecer nuestra relación con las aportaciones de terceros. En el pasado, los emperadores y príncipes solo se casaban con familiares, con ramas dinásticas similares. Esta endogamia produjo una degeneración que condujo al final de muchas familias, como el caso de los Austrias con Carlos II. En el panorama intelectual (palabra pretenciosa pero necesaria) ocurre lo mismo; si escuchamos solo un tipo de música, si leemos solo un tipo de novelas, si frecuentamos solo ciertos bares nos arriesgamos a la muerte, no de una dinastía, sino de nuestra cabeza. Por eso, no debemos encerrarnos en nuestros gustos, sino intentar comprender al otro, no solo en el terreno artístico, sino en todos. Un abrazo.

sábado, julio 18, 2009

Mi madre tiene una frase que siempre me ha fascinado: Si todos vienen a mi casa, por algo será. Lo que quiere decir es que la mejor forma de comprobar si una persona es "buena" es por sus amigos, no por el número, sino por su relación con ellas. No creo que yo sea bueno, pero tengo unos grandes amigos, los mejores que podría imaginar. Hoy, 18 de julio, es mi cumpleaños (sí, ya sé, una mala fecha en la historia de España), pero para mí siempre ha sido un día normal, excepto porque tengo que contestar llamadas de familiares y fingir emoción por hacerme viejo. Sin embargo, este año ha sido totalmente diferente. Ha habido 3 detalles que me han hecho llorar (de momento solo 3, que nadie se sienta ofendido), y han sido 3 muestras del cariño más grande. Dos han sido entradas dedicadas en dos blogs, y otra ha sido de mis amigos de toda la vida. Mi primera lágrima de hoy ha salido en El atascado cajón de sastre, al leer las palabras que Luuu ha sacado desde lo más hondo de su corazón. Solo la conozco de un año, pero es como si la conociera de toda la vida. He llegado a un grado de compenetración casi perfecta, pensamos casi lo mismo casi a la vez, por eso llamamos la atención, por eso y porque somos diferentes, y estamos orgullosos de ello. Otra lágrima ha salido con otro amigo con quien también soy diferente, Gory, en Mi rinconcito musical. Una de las pocas personas que conozco capaces de decir que les gusta Eurovisión sin avergonzarse ni perder un ápice de su dignidad. He compartido muchos momentos con él, buenos y malos, y por eso estoy muy unido a él, a pesar de que lo conozco desde hace un año, y hace poco que intimamos, pero hemos llegado a tener una relación muy estrecha. Por último, mis amigos de toda la vida, que los mataría. Ayer se suponía que iba a ir a la gala de Míster Zaragoza, por motivos laborales, pero no fui. Sin embargo, mis amigos se plantaron allí dos horas esperándome para montarme una fiesta sorpresa, además de un magnífico regalo: una pluma estilográfica. Como no fui, grabaron este vídeo en mitad de la calle, todo para felicitarme. No sé qué puedo decir de ellos, porque a pesar de todo lo vivido, bueno y malo, hemos seguido unidos y hemos seguido siendo amigos, y debemos estar orgullosos de ello, porque hay muy poca gente capaz de decir eso. No creáis que esta entrada es de auto-alabanza, sino de agradecimiento, porque hay veces en la vida que solo se puede sonreír y decir gracias. Mil besos a todos, y gracias, simplemente por existir.

sábado, junio 27, 2009

Me sudan las manos. Acabo todas las palabras en "ao" y cuando hablo suelto tres o cuatro "digo". No sé andar el línea recta. No soporto dejar los brazos colgando, sin hacer nada, por eso siempre los pongo en jarras. Mi mano derecha es más grande que la izquierda. No puedo estar mucho pendiente del mundo, siempre acabo con los ojos clavados en el infinito. Odio el agua, odio las piscinas. No sé jugar a fútbol ni a baloncesto, ni puedo correr más de tres minutos. No puedo quedarme tres minutos quieto, siempre voy con el que está solo. Y sin embargo, te quiero. Cuando entras en la habitación, no puedo dejar de mirarte, aunque mi vista se clave en el cuaderno. Cuando bromeo contigo, caería de rodillas solo por el brillo de tus ojos, esos ojos que llevo grabados a fuego y a caramelo. Cuando me hablas, quiero que me abraces, y nos quedemos así para siempre, sin importar el frío o las personas. Te quiero, y por eso estaré siempre ahí, siempre esperando que me cantes una canción mirándome a los ojos, que discutas conmigo sobre el escaparate más tonto, o que simplemente me digas que soy bueno, no el mejor, solo bueno. Cada noche, cada día, pienso en ti, y me consuela imaginar que tú piensas en mí. Por eso te dedico estas palabras, porque si salen de mí, ya sabes que son tuyas.

miércoles, junio 24, 2009

Hay momentos en la vida en los que hay que pararse, y respirar. Cada día giramos más y más rápido, hasta que los días pierden su valor, y el tiempo es solo un concepto filosófico. Por eso hay que parar y mirar lo que hemos hecho, y lo que vamos a hacer, porque generalmente es en estos momentos en los que nos jugamos todo. Hemos ido jugando a vivir, creando proyectos y alianzas, como si fuera la vida un videojuego, pero aquí no existe el botón de pausa, ni la opción de cargar otra partida. Ahora estoy en uno de estos momentos. Termina el curso (aunque todavía queda un examen) y comienzan las vacaciones, y debo pensar. El año ha pasado demasiado rápido, han pasado demasiadas cosas, y todavía han de pasar muchas más. He cambiado mucho, y más que he de cambiar. Y, sin embargo, siempre hay puntos que permanecen, estelas que perduran tras el más furioso maremoto. En mí, estos puntos son los demás. En mí, estos puntos se han convertido en camino, piedras y bastón. Pero por fin me he dado cuenta de que eso es algo realmente mío. Si de algo ha servido este curso, ha sido para comprobar que mi vida son los demás, que mi felicidad es la de los demás, así como su tristeza. Sin embargo, esto que puede quedar muy bonito, tiene su contrapartida: si tu vida son los demás, ¿quién eres tú? Pues bien, todavía no he resuelto (o resolvido, que diría el moderador) ese interrogante, y algo me dice que me queda un largo camino por delante. Un abrazo.

PD: No viene mal insistir sobre el aspecto personal de este blog; no trato de molar a la gente, sino de escribir sobre lo que quiero. Que por algo es mío.

lunes, junio 22, 2009

Esta primavera he descubierto que tengo alergia, o al menos eso creo. Los estornudos y los ojos llorosos, antes ocasionales, se han convertido en compañeros de juego, en otro par de zapatillas. Sin embargo, no estoy tan descontento. He descubierto que me gustan los estornudos. Me gusta cerrar los ojos durante unos segundos, sucumbir al impulso de nuestro cuerpo y ser pequeños por un instante. No podemos permanecer con los ojos abiertos, es imposible. Es como si nuestro propio cuerpo tratara salvarnos del dolor del mundo por unos segundos; que mientras estornudes, no existan las muertes ni el sufrimiento, solo el estornudo. Porque el estornudo también es vida, también somos nosotros mismos quienes ponemos de nuestra parte al estornudar. Cada uno lo hace de distinta forma, gritando, suspirando, rugiendo. Cada uno reacciona de diferente manera: se apartan hacia un lado, agachan la cabeza, siguen como si nada. Además, durante esos segundos la vida nos inunda, somos un cable conductor de electricidad. El cosquilleo comienza, a veces incluso minutos antes, y es una sensación deliciosa, la misma que al acariciar el envoltorio del regalo. Ese cosquilleo va y viene, sube y baja, no permanece constante, no es predecible. Cuando la sensación aumenta hasta explotar, casi podemos respirar más aire, empezando por los pies y subiendo, agitándonos como una cometa hasta que lo soltamos. Durante esos segundos, durante esa explosión, la vida nos inunda, la vida imprime un color especial en nuestras mejillas, la vida nos da fuerzas para rugir al viento, y la vida también mancha el pañuelo. Un abrazo

domingo, junio 14, 2009

El pasado día 1 mi hermano y mi cuñada (en el fondo hermana) tuvieron un precioso hijo que se llamó Fernando. El parto tuvo complicaciones, lo pasamos todos mal, pero el chico mereció la pena. Pues bien, el caso es que me pasé horas mirando al bebé, lo tuve en brazos, pero no me sentía tío. Era como el niño del vecino, que te lo pasan para que lo admires, pero hay una mampara. Sin embargo, el otro día no sé qué estaba viendo en la tele que salió una guardería social, el único hogar que encuentran muchos inmigrantes en tierras extrañas. Vi a los niños y niñas jugando en el recreo, riendo, llorando porque no pueden jugar con todos los juguetes a la vez, y me emocioné. Me emocioné no por la escena en sí, sino porque imaginaba a Fernando así, sin juguetes, sin medicinas, sin futuro, y se me partió el alma. Di gracias a Dios por su situación afortunada, recé para que todo le fuera bien, que la vida fuera amable con él, pero también para que él supiera ser amable con el destino. Fue en ese momento, creo, cuando empecé a ser verdaderamente su tío. Un abrazo infantil, como deberían ser todos.

PD: Perdonad las pocas entradas de este mes, pero ya se sabe, los exámenes.

martes, junio 09, 2009

Mis manos sujetan con fuerza la pala. Los callos acomodan la madera, alguna madera se engancha en mi piel pero nada se clava. La cuchilla de metal se hunde en la tierra, en el cráneo de nuestra madre, y separa granos de granos, granos que irán a una avenida o a una pared. El sudor recorre mi espalda como una anguila eléctrica, que me obliga a cavar más rápido, antes de que el Sol se ponga. La tierra se va amontonando a mi alrededor, ¿cuándo he sacado tanta?, el agujero parece más una escalera al infierno, a mi infierno, que un simple vacío de contenido. Quizá el averno es eso, solo un vacío de algo que no sabemos si existió. Si fuera así, por fin he hallado el lecho para tu retrato, para mi calma. La gente pasa andando por la acera, niños con globos, abuelos con bastones. Esta es una calle más, este es un obrero más, pero en el montón de tierra que voy sacando puedo encontrar mechones de tu pelo, en ese volcán late en silencio tu mirada. Y yo sigo cavando, quebrando raíces para la vida, construyendo una tumba, no sé si para tu sonrisa o para mí.

viernes, mayo 29, 2009

Estoy descalzo, los dedos del pie acarician la suave alfombra. Los dedos se mueven solos, no hace falta que les dicte: hace tiempo que dicté todo. Dentro de unas horas se casa mi hermano, y pienso en Adán. Cuando Dios le quitó una costilla, Adán sintió una pérdida, una parte de su cuerpo cruelmente amputada. Es cierto que nunca pidió ese regalo, que muchas veces ese hueso le impedía correr más rápido, saltar más alto, pero era suyo, y lo añoraba. Hasta que vio la recompensa, y la aceptó gozoso. Hoy me hallo ante un problema similar. Como dirian los viejos, que de esto saben, no pierdo un hermano, sino que gano una hermana. En cierta forma es así. Hace dos años gané una hermana, y esta tarde tendré un hombro más en el que llorar (espero que no haga falta). Pero en realidad no pierdo un hermano, porque siempre lo tendré al lado (su independización es a diez metros de distancia) y además será una pareja feliz. Lo sé. Por eso escribo esta entrada, para dar las gracias a quien esté arriba por mi familia, y en especial por mis hermanos y hermanas. Mi hermano me acaba de abrazar, está más nervioso de lo que aparenta, pero aun así nos tomamos el pelo. Gracias por la vida que me ha tocado vivir. Un abrazo.

jueves, mayo 21, 2009

Una semilla entre otras muchas. Cada cajita cerrada, con tierra calentita. Todas crecen al mismo tiempo, la savia circula al mismo son. Una de ellas crece igual, pero tiene una hoja de más. Una hoja que lo diferencia de los demás, que le impide pasar desapercibida entre los demás tallos. Los demás ríen, y ella solo mira hacia el sol. El sol riega a todas, y todas van creciendo. Una de ellas tiene una hoja más, un cubo más de vida, y crece antes que las demás. La yema asoma por encima de la muralla de corcho blanco, y ve el mundo. Habla a sus compañeras del horizonte, de los árboles, de las personas. Las demás la envidian, y tratan de crecer. Una de ellas se corona de sol, se adueña del mundo. Viene el agricultor, y la transplanta. Un sitio nuevo, con nueva tierra. Otras plantas, pero iguales a las anteriores. Todas en línea, obedientes al destino. Una de ellas descansa, porque tiene una hoja más. Las demás crecen y crecen, su tronco se hace recio, sus hojas se convierten en ramas, espadas hacia el frío. Un tallo permanece en el suelo, con una hoja de más, pero con las tripas verdes, y sin ramas ni escudos. Mira hacia arriba, y los árboles le cortan el sol, las raíces la obligan a torcerse hacia lo infinito. Sus hilos se retuercen, sus pequeños pies se retuercen hasta que muere. Los demás árboles también morirán, pero dejarán una sombra seca. En cambio, el tallo ya ha sido tragado por la tierra, y una inmensa raíz cruza su antiguo hogar. No hay huellas de vida.

martes, abril 28, 2009

Hace poco acabé de leer Harry Potter y las Reliquias de la Muerte. Lo que para muchos es un libro más, un libro para niños, para mí es algo más. La primera vez que leí un libro de Harry Potter yo tenía 11 años, los mismo que Harry, y para mí leerlo era como leerme a mí mismo. Conforme Harry crecía, yo también crecía, y en cada aventura teníamos los mismos años.Yo he crecido con Harry, yo he crecido a base de leer libros una y otra vez, de tardes enteras sin moverme del sillón, y esto no me pasaba desde hacía años. Con este libro ha sido como volver atrás, cada página era una página de mi vida, cada recuerdo, cada frase que recordaba al pasado, era mi pasado, era mi vida. Cuando leía los libros, a Ron y a Hermione me los imaginaba como personajes de una serie, pero yo no me imaginaba a Harry. ¡Harry era yo, no tenía que imaginarme su cara, porque era la mía! Yo crecía leyendo sus aventuras, y cada vez más era yo, cada vez me veía más a mí venciendo las dificultades que se me planteaban en el camino. Recuerdo las tardes que he pasado con él, recuerdo cada sol y cada lámpara que han pasado mientras yo seguía metido en ese libro, mientras yo seguía viviendo como Harry Potter. Harry me enseñó, a mí y a muchos, cómo afrontar la vida, y gracias a él hemos seguido. Es imposible decir aquí todo lo que esos libros me dieron, es imposible hablar de todos los momentos que pasamos juntos. Joanne Kate Rowling se ha ganado mi más sincera admiración; ha conseguido que cada lector sienta como suya la vida de Harry Potter. La vida de Harry ha terminado, pero la mía sigue. Y me siento extrañamente solo.

sábado, abril 18, 2009

Nunca me ha gustado mirar a los ojos de la gente. Cuando lo hago siento como si intentara entrar en su mente, si intentara analizar cada brillo de su pupila para reaccionar en consecuencia, y ganarles. Por eso cuando hablo, siempre miro la mesas, mis manos o el infinito en un servilletero. No me gusta mirar a los ojos porque es nuestra ventana, el conducto por el que percibimos el mundo, y en ese cristal se refleja nuestra actitud ante el mundo. De vez en cuando no puedo resistirme, y miro a los ojos de mi interlocutor, y siempre me sorprendo. Los ojos y la voz son las dos fuentes de información de una persona, aunque no siempre coinciden. Hay voces grandes, voces que se adueñan del auditorio, pero con ojos pequeños, nerviosos, que no huyen de tu mirada, pero desean hacerlo. Hay voces rápidas, eléctricas, que reaccionan en segundos ante el mundo, y sus ojos parecen velados, cubiertos de una fina niebla que impide ser. En parte es por eso por lo que no me gusta mirar a los ojos, porque veo más allá, o al menos creo que veo, sueño que veo, y pocas veces me gusta lo que veo (por supuesto, siempre hay ojos que brillan cuando hablas, o voces que se apoyan en la mirada para convencer). Quizás es por eso por lo que no me gusta ir a la peluquería, porque permanezco callado, inmóvil, atado a una silla cómoda, y mis ojos no pueden parar de moverse, tienen que seguir analizando todo lo que ocurre a mi alrededor. Aunque ni un músculo se mueve, me pongo nervioso, inquieto, y siempre reacciono de la misma manera. Me miro a los ojos, sin ver nada, pero me tranquiliza saber que a pesar del pelo que cae, de los frecuentes pestañeos, detrás de todo, sigue la misma raya marrón, y pienso si algún día alguien escribirá un poema sobre ella, si algún día alguien llorará recordándola, y siempre acabo pensando lo mismo. Tengo que hacer un trabajo de géneros, tengo que ir a ver una obra de teatro, y sonrío, porque detrás del vacío que es mañana, siempre hay algún plan. Porque detrás de todos los párpados, siempre hay alguna mirada. Porque entre todas las personas, siempre hay una que destaca. Un abrazo.

lunes, abril 06, 2009

El mundo está en contra, pero yo te quiero. Te llevo a pasear, y llueve. Te llevo a un concierto, y lo suspenden. Pero yo te quiero. Tu perfume me abraza aunque no estés, tus ojos me besan desde la mesa de al lado. Mis dedos suspiran por tocar tu piel, mi corazón busca morderte, mis ojos buscan besar cada centímetro de tu cuerpo. Te veo tumbada en el césped, sonriendo. Tú eres quien brillas. Tu melena yace esparcida sobre la hierba, como un halo que te corona, reina de mi eternidad. El sol cae sobre ti, el mundo entero reposa sobre tu belleza, sobre tu sonrisa. Recuerdo cada curva, cada bucle que describe el aire a tu alrededor, pero no recuerdo desde cuándo nunca estoy solo, desde cuándo tengo un ángel de negra cabellera, una mujer con defectos y virtudes. Y como siempre, tú no sabes nada de esto.
 

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