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domingo, octubre 11, 2009

Como muchos de vosotros sabéis, ayer empezaron las fiestas del Pilar con el tradicional pregón de fiestas, este año a cargo de José Antonio Labordeta. El día del pregón siempre ha sido mi favorito, porque la fiesta comienza en el autobús hasta la plaza, cantando, y sigue en la plaza del Pilar, cantando. Pero lo mejor, lo que más me gusta de las fiestas en general, viene a continuación, y son los fuegos artificiales. Cuando los miro, me veo como un niño pequeño que se aferra a un globo y suspira con cada explosión. Los fuegos artificiales me apasionan, porque creo que representan al ser humano en general, es una lucha del hombre por desafiar a la naturaleza y a Dios. Al lanzar un cohete, buscamos que llene la noche con su luz y su ruido. Buscamos crear nuevas estrellas, iluminar la oscuridad nocturna, y lanzar truenos que resuenen más que los del mismo Zeus. El hombre busca elevarse, abandonar la tierra y escribir su nombre en el cielo, equipararse a su creador, permanecer por encima de la mediocridad. Pero como somos hombres, somos mortales. Las luces se desvanecen poco a poco, el ruido pasa y la noche impone su velo. Pero lo que más me gusta, lo que no se puede copiar de quienes imitan a Dios, es la emoción, los cabellos que se erizan con cada detonación, la lengua que chasquea impaciente con cada estela que surca el cielo hasta que explota en miles de colores. El hombre nunca podrá escribir su nombre en la noche, pero siempre dejará un reguero de emoción, lágrimas y bocas abiertas en los niños que se aferran a su globo, ya les falten dientes o pelo.

lunes, abril 07, 2008

Como ahora estoy muy líado con los exámenes (bueno quizás hasta junio esté liado) os dejo con otra joya de la historia de la literatura: Gustavo Adolfo Bécquer, y su rima XI. Disfrutadla.
RIMA XI

—Yo soy ardiente, yo soy morena,
yo soy el símbolo de la pasión,
de ansia de goces mi alma está llena.
¿A mí me buscas?
—No es a ti, no.

—Mi frente es pálida, mis trenzas de oro:
puedo brindarte dichas sin fin,
yo de ternuras guardo un tesoro.
¿A mí me llamas?
—No, no es a ti.

—Yo soy un sueño, un imposible,
vano fantasma de niebla y luz;
soy incorpórea, soy intangible:
no puedo amarte.
—¡Oh ven, ven tú!

lunes, marzo 17, 2008

He dicho tanto de ti, de tus ojos, de tus labios, que todo ha perdido el poco sentido que yo le había dado. Pero como soy un loco encerrado, sin más compañía que un papel y un boli, trataré de verte otra vez entre letras y signos. Tus cabellos han sido vetas del oro más puro, olas que el viento alza en blando movimiento. Tus ojos, pozos de ambición o manantiales de rica miel. Pero tus labios... nunca antes había sentido así tus labios. Pude sentir que el mundo se ordenaba, todo se situaba en su lugar, y funcionaba como debía. Cuando te besé, besé campos de avena mecidos por el viento. Besé miles de estrellas ardiendo en la noche de los tiempos. Besé electricidad en estado puro, electricidad que dotó todo mi cuerpo del deseo que buscaba, del anhelo secreto que necesitaba para seguir adelante. Y por encima de todo esto, tus ojos. Relucientes entre la oscuridad y mediocridad como 2 faros que atraen a los muertos al son de tu canto de beatífica sirena. Mugre y delito son tus constantes, que sin darte cuenta asfixian tu sueño de ser alguien, alguien que merezca ser recordada más allá de la oscura noche. No sé si algún día te zafarás del lodo que apresa tus pies, pero aunque no sea así, serás recordada por siempre en este pobre corazón.

sábado, marzo 08, 2008

Aunque parezca una metáfora, es la realidad. Un gato callejero, sin más dueño que él mismo, ha entrado por la ventana y, en vez de buscar un ratón o algo por el estilo, se ha sentado junto a la ventana y se ha puesto a mirar por ella. ¿Es acaso normal que un animal que puede recorrer todo el mundo entre y se limite a ver cómo brilla el sol a través de una ventana? Podría recorrer campos y campos de suave cebada, retozar por donde quisiera, pero ha elegido sentarse junto a la ventana y mirar. A pesar de estar lejos de él (o ella) puedo sentir lo que siente. La luz del exterior le daña, pero cuando mira al interior no encuentra sino oscuridad. Estará cansado de haber huido de cientos de lugares. En sus patas habrá multitud de cicatrices de multitud de peleas con otros gatos, a los que se negó a dar la razón. A pesar del cansancio, mantiene una postura altiva, que refleja su condición interna, el príncipe que nunca quiso ser. El tren pasa, y lo mira con desdén, lamentándose de las personas que viajan a otros mundos sólo para olvidar este, pero que siempre llevan en su interior. Se vuelve hacia donde yo estoy, y puedo leer en sus ojos una eterna moraleja, un consejo que daba sin desearlo. Cansado de tantas rarezas, se acuesta y duerme. En sueños rueda por la mesa. Alza las patas y frunce el ceño ante una visita del pasado, que creía sepultada. Los ojos se agitan bajos los tranquilos párpados, que intenta arropar al gato en su eterno divagar. Sin embargo, el frío está en su interior. El gato sigue ahí, soñando, pero yo me voy. Ya he visto demasiado.

jueves, enero 24, 2008

¿Por qué no te siente aquí, conmigo, lejos del fuego? No soy sino un mendigo que se alimenta de las sobras de los gatos para no enloquecer. No bailo al compás del tango; no tengo un traje blanco. ¿Por qué te ríes? Mi corazón ajado todavía recuerda el tacto del cielo. A veces, en sueños, la veo, pero su calor, su risa, no traspasan la frontera de la razón. No todavía. Busco sueños, ideales por los que luchar, pero mi corazón agarrotado no puede cruzar este desierto sin algún pequeño oasis, alguna alucinación que le anime a seguir adelante. No soy como ellos, que te rezan a diario, sino como los antiguos, buscando no buscar, queriendo no querer. Pero te veo al cruzar la calle, jugando con tus hilos, sus cadenas, y siento envidia. Envidia de sufrir, envidia de no poder salir del eternal juego. Deja de reír; tus cascabeles taladran mi conciencia. Sí, tienes razón. Ya no soy ese tierno cachorro que busca acurrucarse a los pies del amo. Mi corazón es de la luna llena, y mi canto pertenece al bosque, mi verdadero hogar.

jueves, diciembre 27, 2007

En estas fechas, en las que sólo pensamos en el pasado a través de los que ya no están, y en el futuro por medio de los niños y de los sueños, quiero proponeros un ejercicio. El otro día vi por la tele este video, y me quedé pasmado con las imágenes que salen detrás del grupo. Prestad atención a estas imágenes, ya que la canción es lo de menos, aunque también está chula, y tratad de rememorar cómo os llegaron a vosotros esos hechos. Y ya, si os animáis, decidme qué historia os gusta, os impacta, os llama la atención sobre las otras. Yo me quedo con el hombre ante los tanques en Tiananmen (perdón por las faltas si hay). Aunque también es chocante las 1000 visitas que tiene ya este rinconcete. Ahí os dejo el vídeo. Un saludo, y feliz navidad y próspero año nuevo. Disfrutad del futuro.


miércoles, diciembre 19, 2007

Hoy os dejo con un mensaje que me pasó mi buen amigo Armando. Después de leerlo no pude menos de echarme a reír. Espero que a vosotros os pase lo mismo. Ahí os lo dejo. Un saludo.

Te acuerdas de...aquel tiempo, cuando las decisiones importantes se tomaban mediante un práctico... 'Pito-pito gorgorito... donde vas tu tan bonito?...A la era verdadera... pim pom fuera!'?

Se podían detener las cosas cuando se complicaban con un simple...'No ha valido' o ¡CASA!.

'Los errores se arreglaban diciendo simplemente...'Empezamos otra vez'

El peor castigo y condena era que te hicieran escribir 100 veces... 'No debo..

Tener mucho dinero, solo significaba poder comprarte un helado... o una bolsa de chucherías a la salida del cole...

Hacer una montaña de arena, podía mantenernos felizmente ocupados durante toda una tarde...

Para salvar a todos los amigos... bastaba con un grito de...'Por mi! Por todos mis compañeros y por mi primero'
Siempre descubrías tus más ocultas habilidades, a causa de un ¿A que no haces esto?

No había nada más prohibido que jugar con fuego...

TONTO EL ÚLTIMO' Era lo único que nos hacía correr como locos...
hasta que sentíamos que el corazón se nos salía del pecho...

El 'poli y ladrón' era solo un juego para el recreo,
y por supuesto era mucho más divertido ser ladrón que policía...

Los globos de agua... eran la más moderna, poderosa y eficiente arma que jamás se había inventado...

La mayor desilusión... era solo haber sido elegidos últimos para el equipo del cole...

Nunca faltaban los caramelos que tiraban los reyes en Navidad,
ni el dinero que nos dejaba el ratoncito Pérez bajo la almohada...

'GUERRA' solo significaba arrojarse tizas y bolas de papel durante las horas libres en clase...
Los helados y la leche con galletas constituían el grupo de los alimentos básicos y esenciales..

Quitarte las ruedas pequeñas a la bici significaba un gran paso en tu vida....

El mayor negocio del siglo era conseguir cambiar los diez cromos repetidos por el que
hacia tanto tiempo que buscabas..

Hacer cabañas con ramas cuando íbamos de excursión al campo nos entretenía durante horas...
hasta que venían a avisarnos de que teníamos que marchar y llorabamos desconsolados...

Todos te admiraban si lograbas cruzar la comba mientras saltabas...

Era un gran tesoro si encontrabas trozos de escayola en los cubos de basura y poder dibujar en el suelo y jugar...

Sentarnos frente al televisor... a las 5 en punto con los ojos desencajados
y ver 'Barrio Sésamo'Creerte superman o supergirl...

y ponerte el 'babi' del cole a modo de capa mientras subidos en cualquier escalón
deseabas con todas tus fuerzas poder volar como ellos...

Todas estas simples cosas... nos hacían felices, no necesitábamos nada más....
un balón, una comba y dos amigos con los que hacer el ganso durante todo el día...

SI PODEIS RECORDAR LA MAYORÍA DE ESTAS COSAS
Y HE CONSEGUIDO QUE SONRIAIS, ENTONCES SIGNIFICA
QUE HABEIS TENIDO UNA INFANCIA FELIZ...
Y QUE TODAVÍA OS QUEDA DENTRO ALGO DEL NIÑO QUE ERAMOS
NO HACE TANTO TIEMPO...
ASI QUE ENVÍA ESTO AL QUE NECESITE UN PEQUEÑO DESCANSO
EN SU APRETADA Y AGITADA VIDA DE ADULTO O QUE ESTA ENTRANDO
EN ELLA Y SE AGOBIA.
NUNCA PERDAIS AL NIÑO Q LLEVAMOS DENTRO PORQUE DA SENTIDO A NUESTRA VIDA!.

Y EL ÚLTIMO EN LEERLO... ¡¡LA LLEVA!!!

jueves, diciembre 13, 2007

Siento cómo la alegría más inmensa me rodea, extasiando cada poro de mi piel. Traspaso la barrera que me separa del bien, pero que también me protege del mal, y comienza mi exilio, mi búsqueda de la vida. Dejo atrás cuanto conocí, mis hermanas que esperan su oportunidad para conmover al mundo. No sé lo que me espera, pero el amor que me impele a seguir adelente y conocer la causa de mi existencia, esa alma pura que embelesa a mi génesis, que dejó como yo todo atrás para seguirlo, y lo alcanzó. Muchas de mis hermanas fueron obligadas a abandonar el refugio, incitadas por el hermano de mi acicate, y murieron en un rincón oscuro de un bar de mala muerte, o ahogadas en silencio contra la almohada. Sin embargo, ahora veo el sol, que irradia sobre las pupilas de mi salida un brillo especial, semejante a la chispa que creó al ser humano. Comprendiendo mi destino, me desprendo de mi alero y me dejo resbalar, sonriendo. Me sumerjo entre hondos surcos, causados por todos los males que ha sufrido desde que vio el humo inundar la estación, anegándola en el más espeso y asfixiante lodo. Pero ahora es mediodía, y ya no hay sombras. Sigo resbalando sobre el terciopelo que tanto añoró en esas noches frías y esos desayunos buscando en el periódico el calor que necesitaba para seguir viviendo. Ahora ese calor reposaba en su hombro, haciendo que mi tamaño disminuyera, dejando un sendero que otras seguirán, en busca de esa luz que estoy a punto de alcanzar. Llego hasta el barranco que me separa de mi meta, y permanezco colgada unos cuantos segundos, mecida por el viento que tantas malas noticias trajo hasta sus femeninos oídos. Estos se cerraron para dejar de sufrir, pero una sola palabra deshizo ese nudo: victoria. La guerra había acabado, y él volvería. Poco a poco, el útero del que vengo se llenó de luz, al principio un punto titilante, pero que no tardó en convertirse en una llama cuando ardieron los miedos e incertidumbres. Lo tenía entre sus brazos, y ya nada los separaría. La unión quedará sellada en cuanto llegue hasta él, y ya me dispongo a dejarme caer, sabiendo que regaré ese árbol que ahora no es sino una ramita, pero en cuyo tronco anidarán miles de pájaros, que proclamarán su amor. Recorro el vacío que me separa de él, y siento como su piel se eriza. No me ha visto, pero tampoco lo necesita, porque el amor de ella lo guiará hasta las fuentes de la eternidad, donde cuidarán su árbol. Yo seré parte de ese árbol, testimonio de este reencuentro para las próximas generaciones.

jueves, noviembre 15, 2007

Creo en los hombres. Creo que mediante la palabra se pueden conseguir victorias más aplastantes que con las armas. A veces el fragor de la batalla no nos deja oir, pero la voz humana es diferente de otros sonidos. Se alza por encima de otros sonidos, incluso si no grita, incluso si no es sino un susurro. Sólo tiene que decir la verdad. La palabra tenderá puentes más allá del confuso mar de los idiomas; romperá todas las barreras que el hombre pueda crear. La palabra unirá los corazones de los hombres, sin mirar colores, creencias o dinero. Mañana brillará el sol, y lo será gracias al trabajo de todos los hombres y mujeres que han luchado por el bien común, porqué creían en él. Se han esforzado para que los hombres sean verdaderamente hermanos, y para que paz no sea una palabra relegada a un libro de texto, sino el aceite que mueve nuestros engranajes. La palabra irá más allá de prejuicios y tabúes; el fanatismo y las dictaduras acaban en la palabra. Ella será quien derrumbe sus estatuas, y quien haga de su memoria un muñeco de trapo que arda en la hoguera del recuerdo. Da igual cuantas personas anónimas contribuyeron a crear este mundo todavía imperfecto, inacabado; cuantas ramitas forman esa hoguera que día tras día aumenta, hasta que llegue el momento en el que arda. Ese día, los abuelos llamarán dichosos a sus nietos, y las madres llorarán recordando todo lo que sus antepasados hicieron por este mundo, quizá sin saberlo. El mundo gira vada día por el impulso de los pequeños héroes, las pequeñas cosas, que no salen en los periódicos pero se lo merecen. Desde el presidente de la ONU hasta la más simple intérprete merecen la recompensa final, esa por la que trabajan, esa que aparece en los labios de tantos dictadores, en los corazones de tantos muertos: la paz. Gracias a todos los que han dedicado algo de sí mismo a la causa, a todos aquellos que han perdido un ser amado, un hermano. Puede parecer más sencillo abandonar y empuñar un arma, pero sólo será más rápida la caída. La única arma que sobrevive al paso del tiempo es la palabra, ondeando al viento como nuestro sueños, cogidos de la mano, flotando en el cielo. Tantos miedos, tantas desgracias han valido para algo; aunque no se vean los frutos, el árbol crece poco a poco. Sus ramas, cada vez más robustas, albergarán nidos de donde colgarán columpios mecidos por la risa de los niños, pero también por el llanto de los funerales. Cada uno de nosotros estará orgulloso de sus abuelos, que dio su vida por sus ideales. La pluma vence a la espada siempre. Si no ahora, dentro de cien años la espada estará corroída por el óxido, mientras que la pluma habrá creado un nuevo orden mundial. No lo olvides, la palabra se alzará entre el fragor de la batalla.

-A partir de ahora, cuando pueda os dejaré una referencia a lo que me inspira. Esto lo escribí después de ver La intérprete, de Sydney Pollack, con Nicole Kidman y Sean Penn entre otros.

jueves, noviembre 01, 2007

Entre estertores de bits me dispongo a escribir este post, distinto a todos los anteriores. Mis manos temblorosas vacilan ante cada tecla, en la que se encierra el futuro de un archivo que estuvo condenado a morir desde el primer día. No sé qué ocurrirá, pero sólo sé que durante unos días no voy a estar disponible. Algún día dejaré alguna composición, pero será de esos hijos que hibernan en mi ordenador a la espera de que algún día considere que están listos para que sean bautizados con las críticas de lenguas viperinas. Quizás suceda algo que me obligue a escribir ipso facto, pero lo dudo mucho. Si bien esta ventana anuló mi ritual hibernación de cada verano, ahora me retiro, no a nivel material, pero sí a nivel espiritual y creativo, que es más importante aún. Me dedicaré a emborronar cuartillas y servilletas, condenándolas de inmediato a la laguna negra del olvido. No sé cuánto tiempo va a durar el retiro de este eremita, sólo sé que lo necesito, y que no va a ser definitivo. Desde este mismo momento, declaro este archivo de las pequeñas cosas cerrado por obras, destinadas a hacer que esa estrella incandescente se haga más grande, llegando hasta lo más negro de mi alma. Habrá servicios mínimos, o al menos lo intentaré. Un abrazo, compañeros de viaje. Tengo que reparar mis zapatos de baile.

martes, octubre 16, 2007

Caminamos hacia la parada. El viento sopla suavemente, limpiando de hojas secas las calles. Intento serenarme, que no se note que estoy acalorado. Intento llevar el mismo paso que tú, sin parecer impaciente ni desinteresado. Izquierda, derecha; y otra vez. Intento controlar también la respiración, pero las aletas de mi nariz se mueven desasosegadas, nerviosas como yo, eléctricas. No debo dejar que mi cuerpo transpire nada de lo que se trama en mi interior. Inspiro, expiro; inspiro, expiro. Por mucho que lo intente, no soy más que un muchacho junto a una diosa. El autobús pasa a nuestro lado, despacio, como si me incitara a llevar el plan a cabo. Dices algo, pero el pánico controla mis sentidos. Al fin, aunque se ha hecho eterno, llegamos a la parada. El autobús abandonado durante los 5 minutos de descanso nos flanquea el paso. No sé qué ocurre, no sé qué ves, que ríes. Esa risita ingenua, auténtica, me recuerda por lo que estoy aquí. Me miras, pero no como siempre. En tus ojos brilla algo diferente. Expectación, quizá ilusión, o puede que incluso deseo. No sé cuánto tiempo pasó, porque para mí el tiempo se borró, dejó de existir. Sólo existías tú, y yo te observaba. Como una descarga eléctrica, me acerco a ti, a mi sueño. Así no, dices mientras retrocedes. Vuelvo al ataque, pero esta vez en tu terreno. Poco a poco, recorro agitado, sin mover ni un músculo de la cara, los escasos centímetros que nos separan. Ladeo ligeramente la cabeza, como hacían los derrotados, y recorro los últimos kilómetros que me separan de ti, de mi salvación. Tus labios rozan los míos, pequeños pero carnosos, fríos pero aterciopelados. Tus pequeños labios abren mi boca, con la experiencia que me falta, y me demuestras por qué te llamo mi redención. El viento ya no sopla; ya no hace frío. Ahora sólo estamos nosotros dos, entrelazándonos el uno con el otro formando una escalera al cielo, donde siempre tendrás un lugar privilegiado. Un trueno rompe esa escalera, arrojándonos a la fría y yerma tierra. El conductor tose a nuestro lado, diciendo que el bus parte. Te quiero decir algo, pero tus labios me callan. Anonadado te veo partir, preguntándome qué hice para hacer realidad mi sueño, para conocerte a ti.

lunes, septiembre 17, 2007

Se podría decir que a partir de hoy comienza mi prueba de fuego con el blog: hoy he vuelto al instituto. Seguro que esa palabra os trae recuerdos de una época buena o mala, pero que deja marca invisible e indeleble para toda la vida. Es aquí donde madura la amistad con los amiguitos que conoces desde el jardín de infancia, donde conoces otros amigos con los que poco a poco vas siendo uña y carne, y lo más importante, es aquí cuando descubres que a la amiga de siempre, con la que jugaste a médicos y enfermeras, le han crecido dos tímidos volcanes que atraen toda tu atención. Y claro, suspendes. Ya no eres el niño bonito de la clase, sino que convives con otros 28 pre-adolescentes que luchan más que tú por ese puesto, y es como si una bola te derribase con todas tus alegrías. Pero tus amigos, con los que sólo jugabas a fútbol, te animan, te vienes arriba, y entonces te enamoras. Haces todo lo que no tendrías que hacer, todo lo que odiaste y reíste en las películas para conseguirla. Y cuando lo hace, descubres por qué todo el mundo intenta que lo amen, pero también descubres el dolor en la cara más amarga, la del sufrimiento interno, aquel que no osas revelar a ninguno de esos futbolistas, que siguen siendo eso, futbolistas cuyos cromos deberías coleccionar, pero ni siquiera tienes un álbum. Pero gracias a Dios aparece la figura de la hermana, que como un bálsamo cura todas tus heridas y no es un cromo, sino un personaje totalmente redondo, con sus vicios y virtudes. El tiempo pasa, igual que las chicas, y cuando por accidente contemplas una foto de hace sólo 2 años no te reconoces. Te das cuenta de que tus piernas están cubiertas de pelusilla, y tu cara de granos. Has crecido, y poco a poco adquieres la fisonomía de un adulto, aunque creas que ya tienes los mismos derechos que ellos. Entonces sí que descubres los verdaderos problemas que tiene un adolescente, muy distintos de ver qué me pongo hoy o qué ha dicho aquel. El adolescente por esencia no sabe qué es; no es un niño, no hay más que verlo, pero tampoco es un adulto, y se constata a primera vista. Esa delgada cuerda sobre la que se mueve deviene un firme tablón gracias a la ayuda de, quién lo iba a decir, los profesores, nexo de unión entre el adolescente y el post-adolescente, que conoce su situación y sabe esperar. Con el apretón de alguien que se sabe en el buen camino decides explorar la espesura, pero caes en la ciénaga más oscura, y ahí contemplas cómo has dejado que todos tus esfuerzos por ser alguien se han ido al fondo sin remisión. Cuando más abatido y abandonado estabas, recibes la ayuda incondicional de 2 directoras, una de lectores y la otra de ángeles, sin la cual el lodo entraría en tus pulmones, acabando con tantos sueños y expectaciones. Con su apoyo físico y espiritual te curas los moratones, y gracias a su empujón, pero sobre todo a los frenos que instalaron en tu bici sigues adelante, llegando más lejos que nunca, hasta ahora. La bici ha cambiado, pero el conductor sigue siendo el mismo, y sé que llegará lejos. No volará, pero llegará a la meta gracias a su esfuerzo, por todos los años y los sacrificios realizados. Entonces mirará hacia atrás, y descubrirá, por última vez, que los monstruos que le atemorizaron no eran más que ramas secas que sólo alimentarán un fuego reconfortante para los huesos maltrechos, Al fin y al cabo, el ciclismo es agotador.
 

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