domingo, 27 de septiembre de 2009

Te quiero. No sonrías así, no me gusta, me hace daño. La desidia hiere más que el acero. Mil veces. Vine solo a decirte que eres el nudo en mi garganta, las mariposas en mi estómago, el sombrero de paja. Cada metáfora eres tú. Cada nota, cada adoquín, ahí estás tú. Y por eso doy gracias al cielo, porque estás. Me da igual ser la mosca que un rapero, porque tú estás. Cuando tomo apuntes, debo controlar la mano para que no dibuje tus ojos. Cuando respiro, debo tener cuidado para no gritar tu nombre. Cada paso que me ha traído aquí, hasta la habitación 502, ha sido una palabra tuya. 502 palabras, no todas dichas, ni siquiera todas reales, pero tuyas. Por mi camino he recogido mechones de pelo, labios resecos y escamas. Ahora muero en el marco de la puerta; deseo decirte que el sol brilla para que tus ojos reluzcan, que el viento silba para despeinarte, pero solo me observas por la mirilla. Esto es un juego sin final, pero tampoco tiene principio. Todo es un flujo de vainilla y hielo, un río de cerezas. Todo viene y va, todo gira y vuelve a comenzar, pero hay cosas que permanecen enarboladas por algunos locos. Como por ejemplo, un te quiero.

2 burradas:

Luuu dijo...

Me encantas, esque qué te voy a decir!!!??

Lórien dijo...

Hacía algún tiempo que no pasaba por aquí y mira que he echado de menos el Archivo eh?!
Las palabras que escribes muestran amor y desamor, inspiran y reflejan sentimientos que todos hemos vivido alguna vez o que viviremos.

Da gusto volver y seguir notando la calidad y el mimo con el que te expresas. Espero que todo te vaya muy bien y espero volver a visitarte lo más pronto posible.

Un gran abrazo!^^

 

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