viernes, 7 de julio de 2017

Una metáfora pobre en el momento correcto tiene más poder que una imagen brillante cuando estás ahogándote en la luz. Entre el ruido y la inquina apenas puedes ver la punta de tus dedos, por eso necesitas parar y apartarte un poco para palparte el cuerpo y acariciar una vez más las gafas rotas arregladas con pura magia. La vida es un torbellino que te puede empalar contra las rocas o hacerte cabalgar sobre las olas; sea lo que sea, nunca durará y tienes que estar listo para cuando cambie la marea. Fluye como las sricias al alba, cuando paladeas el sueño que resiste a abandonarte y abrazas la realidad que se ha convertido en la verdadera ensoñación. Toma aire porque nadie más puede respirar por ti. Acaricia el coche, doma el mito: todo existe y queda al alcance de tu mano, solo tienes que saber moverla a tiempo. Por eso la luz, las mareas, los besos en la nuca. La vida tiene un compás que seguirás siempre; puedes resistirte y hacer el ridículo o puedes aprovechar los tiempos para bailar con el universo. Solo tú decides cuáles son barrotes en tu celda y cuáles columnas sobre las que sustentar tus días y apoyar tus sonrisas. Porque pase lo que pase, sonríe y lucha para cambiar las cosas: no hay risa más bonita que la victoria sobre nuestras luchas cotidianas.

sábado, 24 de junio de 2017

Bailan en el centro de la pista sin tener que esconderse de nadie. Es su pueblo, son sus fiestas y nadie se las va a arruinar. Una estuvo con el más guapo de su generación, estaban destinados a ser la pareja más brillante. Pero ella no quiso. La otra acaba de llegar al pueblo y apenas sabe quién es bueno y quién solo quiere follársela. Pero sabe que ella es diferente, o al menos le gustaría estar con ella como nunca ha estado con nadie. Las dos bailan delante de la orquesta mientras los demás bailan también, son parte de la masa pero saben que no terminan de serlo; otros las miran y babean porque no pueden tocarlas. No porque ellas no quieran hombres, sino porque ellas solo se quieren la una a la otra, no desean más que los labios que acaban de probar. La gente solo son sombras borrosas en una rápida estación de metro. Por eso me quedo mirándolas sonriendo, porque son la vida hecha carne y celebrándose sobre nosotros, derramándose una y otra vez en una fiesta que ojalá nunca termine.

martes, 6 de junio de 2017

Mucha gente no sabe o tiene miedo a estar sola, a mí me aterroriza estar acompañado. Cuando estoy solo me rodeo de los mejores y me sumerjo en historias milenarias: novelas, videojuegos, cine, las miradas que intercambian desconocidos en la calle o al compartir un café... Cuando estoy con alguien ya no puedo disfrutarlos. Ese alguien rompe la pompa de jabón en la que floto y me obliga a vivir; ya no puedo ser otro sino que soy plenamente consciente de mis límites carnales, de mi mortalidad y de mi vista clavada a dos globos oculares. Cuando estoy acompañado debo ser yo y vivir mi vida. Cuando estoy solo aún puedo ser toda la humanidad.

lunes, 22 de mayo de 2017

Cuellos de camisa. Mangas por delante y por detrás. Más vapor para hacer menos fuerza. Simples consejos tomados del natural, al observar a la madre que todo lo hizo. Cada uno de sus gestos y detalles sigue siendo reverenciado, cada gusto paladeado con los ojos cerrados, cada canción escuchada muy dentro para sentir la caricia de cada corchea. Son esos pequeños gestos los que me esfuerzo por redescubrir cada noche, antes de dormirme, y atrapar para no olvidarlos nunca más. Las pequeñas cosas, sonrisas y manías, que nos devuelven ese abrazo perdido, que perfilan un retrato que nunca se perderá. Y sin embargo, tantos detalles se han quedado atrás que solo quiero sentarme y llorar por la vida que se sigue yendo cada día, por esa niebla que sepulta tantos gestos... Bailes que se fueron, canciones que nunca volveré a escuchar porque significan demasiado; trato de impregnarlo todo para que nada se pierda. Trabajo, canciones, bondad, llorar...Nunca podremos revivir ni un solo fragmento, y quizás eso nos ayuda a seguir caminando hacia un horizonte que nunca vendrá. Hoy, sonrío al recordar bromas tontas para conseguir una sonrisa tímida cubierta con la mano. Hoy, entre el dolor que implican estos recuerdos, la música me ha traído una pincelada de felicidad y un nuevo retazo para el álbum. Hoy, no me asusta tanto el mañana.

domingo, 30 de abril de 2017

Nadie, ni siquiera Dios, sabe lo que haría sin ti. Los acordes serían notas desafinadas y las flores, pergaminos descoloridos que esperan convertirse en arena. No puedo hablar de ese supuesto futuro porque sería arrancar una parte de mi vida, una parte de mis entrañas tan inseparable como un pulmón, un ojo, un corazón... Ni siquiera las metáforas más conocidas se pueden acercar a cómo se descuelga mi boca cada vez que tus ojos me sonríen, cómo me convierto todo en un escalofrío al escuchar tu voz cerca de mí. Allá donde voy solo escucho felicitaciones y ni siquiera les presto atención, porque solo han podido conocer la parte más externa de ti; dos años después, disfruto todavía más al explorar todos los recovecos que aún no he cartografiado. Toda una vida me parece poco para conocerte mejor, para memorizar cada poro de tu piel y cada ángulo de tus labios. Como mero aprendiz, me esforzaré cada día por pulir mis fallos y aumentar tu luz, nuestra luz, para que el mundo entero vuelva a descubrir qué es amar y pueda revivir, cada uno, su pequeña llama. Porque si algo tengo claro es que no puedo acaparar una joya como esta, sino que debo mostrarla al mundo; en primer lugar, a la propia ostra que no ve sino un grano de arena.
 

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