domingo, 10 de septiembre de 2017

Soy solo la sombra del hombre que una vez fui. Suena terrible, pero siempre vivimos detrás de la imagen que construimos, una poderosa torre que nunca somos nosotros. Cada días somos presos de lo que hicimos el instante anterior, luchando en un presente menguante. De hecho, a menudo ni siquiera vemos la torre sino que solamente admiramos su recuerdo, una falsa postal con la que jugamos a historiadores: trazamos una línea recta desde el ahora, una flecha que solo recorre aquellos puntos que concuerdan con nuestra visión. A posteriori nunca hay contradicciones, todo encaja porque serramos las piezas hasta que las aristas desaparecen. Las poderosas espinas que tanto nos han ayudado a crecer son peligrosas cuando ya somos mayores, porque nos recuerdan nuestra debilidad; preludio del polvo que nunca nombramos. Y aunque crezcamos, el gran faro siempre estará en sombra en nuestro lado porque no hay que iluminar los andamios. Por eso siempre seremos la sombra de lo que fuimos, porque el futuro no ofrece ningún resguardo.

viernes, 4 de agosto de 2017

Este blog cumple diez años y ni siquiera pude escribir esta entrada a tiempo. Mi único proyecto con éxito, porque el único objetivo era utilizar palabras como nunca lo había hecho hasta entonces. En este tiempo puede decirse que he consolidado un estilo y he dinamitado una identidad tras otra, buscando siempre la raíz en un vaso de yogur. Rastreando las fechas pueden verse los jalones de mi vida, medallas y cicatrices que ayudan a explicarme por qué sonrío ante el parque o me enfado en una cena de gala. He tenido lectores brillantes, épocas de fama y otras de olvido; me gustaría decir que no me importó, aunque lo que más me satisface es comprobar que me mantuve en esa identidad titilante, sin cambiar mi discurso para conseguir nada. Sigo caminando al abismo, como todos aquellos que poblamos este pálido punto azul del universo, y todavía me quedan muchas décadas en las que seguir escribiendo. Los ritmos cambian, las vidas evolucionan a pesar de nuestro terror diario. Este blog seguirá siendo un refugio de la lluvia aunque apenas se actualice. No solo se escribe con palabras, sino que los actos son nuestro mejor teclado; quiero pensar que eso ha mejorado diez años después.

viernes, 7 de julio de 2017

Una metáfora pobre en el momento correcto tiene más poder que una imagen brillante cuando estás ahogándote en la luz. Entre el ruido y la inquina apenas puedes ver la punta de tus dedos, por eso necesitas parar y apartarte un poco para palparte el cuerpo y acariciar una vez más las gafas rotas arregladas con pura magia. La vida es un torbellino que te puede empalar contra las rocas o hacerte cabalgar sobre las olas; sea lo que sea, nunca durará y tienes que estar listo para cuando cambie la marea. Fluye como las sricias al alba, cuando paladeas el sueño que resiste a abandonarte y abrazas la realidad que se ha convertido en la verdadera ensoñación. Toma aire porque nadie más puede respirar por ti. Acaricia el coche, doma el mito: todo existe y queda al alcance de tu mano, solo tienes que saber moverla a tiempo. Por eso la luz, las mareas, los besos en la nuca. La vida tiene un compás que seguirás siempre; puedes resistirte y hacer el ridículo o puedes aprovechar los tiempos para bailar con el universo. Solo tú decides cuáles son barrotes en tu celda y cuáles columnas sobre las que sustentar tus días y apoyar tus sonrisas. Porque pase lo que pase, sonríe y lucha para cambiar las cosas: no hay risa más bonita que la victoria sobre nuestras luchas cotidianas.

sábado, 24 de junio de 2017

Bailan en el centro de la pista sin tener que esconderse de nadie. Es su pueblo, son sus fiestas y nadie se las va a arruinar. Una estuvo con el más guapo de su generación, estaban destinados a ser la pareja más brillante. Pero ella no quiso. La otra acaba de llegar al pueblo y apenas sabe quién es bueno y quién solo quiere follársela. Pero sabe que ella es diferente, o al menos le gustaría estar con ella como nunca ha estado con nadie. Las dos bailan delante de la orquesta mientras los demás bailan también, son parte de la masa pero saben que no terminan de serlo; otros las miran y babean porque no pueden tocarlas. No porque ellas no quieran hombres, sino porque ellas solo se quieren la una a la otra, no desean más que los labios que acaban de probar. La gente solo son sombras borrosas en una rápida estación de metro. Por eso me quedo mirándolas sonriendo, porque son la vida hecha carne y celebrándose sobre nosotros, derramándose una y otra vez en una fiesta que ojalá nunca termine.

martes, 6 de junio de 2017

Mucha gente no sabe o tiene miedo a estar sola, a mí me aterroriza estar acompañado. Cuando estoy solo me rodeo de los mejores y me sumerjo en historias milenarias: novelas, videojuegos, cine, las miradas que intercambian desconocidos en la calle o al compartir un café... Cuando estoy con alguien ya no puedo disfrutarlos. Ese alguien rompe la pompa de jabón en la que floto y me obliga a vivir; ya no puedo ser otro sino que soy plenamente consciente de mis límites carnales, de mi mortalidad y de mi vista clavada a dos globos oculares. Cuando estoy acompañado debo ser yo y vivir mi vida. Cuando estoy solo aún puedo ser toda la humanidad.
 

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