miércoles, 21 de octubre de 2009

El mundo es dolor, así que sufre. Muevo los hielos con la punta de los dedos, y sonrío. Yaces roto a mis pies, vistes harapos, y escupes sangre. Dime ahora que visto hortera, que mi pañuelo destaca demasiado; suelta alguna palabra entre tanto diente roto. Ah, ¿es que ya no gritas? ¿Acaso tienes algún hueso sano, alguna parte de tu cuerpo ha escapado a mis matones? Con la punta de la lengua me acaricio los labios, cortados y resecos, pero mejores que los tuyos. Siento tu mandíbula en tensión, tu espalda arqueada, te incorporas levemente y me miras a los ojos. Arrojo el vaso y me tiro al suelo, de rodillas enfrente tuyo, mis cabellos casi rozan tus heridas, mi nariz puede acariciar tus ojos negros. Mi mano huesuda, blanca, sostiene tu cara frente a la mía, mis ojos de serpiente se reflejan en los tuyos. No reconozco mis rasgos, mis pómulos están pegados al hueso, el pelo de rata cae lacio sobre las orejas puntiagudas. Al ver tus mejillas sonrosadas, las costras de sangre en tus labios, no puedo controlarme y mis uñas sarnosas se clavan en tus mejillas, tu sangre cae sobre el suelo de noble madera. Joder, no me manches el batín. Poco a poco la niebla se apodera de tu mirada y caes redondo. Froto las yemas de los dedos teñidos de rojo, disfruto del calor de la sangre extraña. Me inclino sobre tu cadáver, intento aspirar tu alma, borrar tu rastro de este mundo, pero no puedo. Un pitido hiere mis ojos, hiere mis manos, hiere mi alma. Entre sudores fríos despierto, y no puedo retener el corazón en el pecho.

3 burradas:

Desmond dijo...

Déjalo, casi prefiero ignorar qué consumes...

Fariveda dijo...

Lo que me gusta del texto es que planteas - según mi opinión - una circunstancia de dolor, más que una narración de alguien que sufre. Quien cuenta, parece no identificarse con lo que va relatando, si el mundo es dolor, entonces nuestros sufrimientos parecen ser decorados de su paisaje. Y quien cuenta esto lo sabe de alguna forma, quizá seamos más fieles del instante que de algo más rígido, como una creencia. O carencia. Me sugiere imágenes, la belleza de la muerte en un estado de pureza, donde la categoría moral no encuentra asidero. El asesino o el que sobrevive, poco conciente de su alienación. Son impresiones del personaje que imaginé mientras leía tu relato. Un saludo.

Lórien dijo...

Hola!
Ya echaba de menos el Archivo.
Esta narración me sorprendió mucho, la verdad es que expresas en ella vileza, egoísmo, odio.
Me gusta mucho la manera en la que te expresas, tu manera de contarnos una historia, que aunque no estés de acuerdo con ella sabes describir cada sensación y sentimiento y encajarlo dentro de la composición.

Me parece genial que no siempre se hable de cosas con las que tengamos que estar de acuerdo, como por ejemplo este relato tuyo, que expresa una escena cruel. Por ello no significa que tengas que ser un loco ni una persona inestable. La gente que no entiende no le da la gana de ver más allá. En fin.

Como siempre es un placer visitarte y toparme con tus escritos. Ánimo y sigue así.

P.D: Muchas gracias por seguir visitándome, lo aprecio mucho :)

Un saludo!

 

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