miércoles, 6 de enero de 2010

Sonríe y mira hacia arriba, mientras la besan. Puedes ver cómo cada pestaña salta y se estremece, porque le están dando un beso en la mejilla. Una amiga. Un simple beso, con un brazo por encima del hombro. Queda lejos todo el dolor, todos los males del mundo, porque la están besando, está posando para una foto, y ella es feliz. Necesitamos poco para ser felices, pero no podemos darnos cuenta. Las noches cuidando de los demás, las palabras destinadas a curar llagas y a desinfectar espinas enquistadas conducen a este momento, a esa sonrisa casi forzada, pero que por dentro es natural, espontánea, y a esos ojos. Esos ojos. Brillan como brillo yo por dentro cuando la veo. Brillan como tiemblan mis manos al intentar cualquier figura de papel, cualquier palabra escrita con una tinta que se desvanece. Veo esos ojos en los faros de los coches, en los campos de trigo, en los hielos de los vasos que lleno. Y cuando los veo, respiro tranquilo. Y sonrío.

2 burradas:

cosilla dijo...

Sí, a veces una simple mirada, conversación, comentario o canción nos hacen felices. Pequeñas e insignificantes cosas que dan la vuelta a un día gris, te provocan una carcajada o te sonrojan las mejillas. El problema es que esa felicidad tan efímera cada vez me deja menos convencida.
Un beso.

LaraDeMorgan dijo...

Bonita entrada, la verdad es que es afortunada la que te hace sentir todo lo que escribes ^^
Hacía tiempo que no me pasaba por aquí (ni siquiera por mi blog!) pero me alegra saber que todo sigue como lo recordaba.
Espero que este año te depare más alegrías y que las tristezas te enseñen para salir más fortalecido.

Un gran abrazo de una que sigue con mucho interés (siempre) tus entradas. Saludos.

 

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