sábado, 27 de junio de 2009

Me sudan las manos. Acabo todas las palabras en "ao" y cuando hablo suelto tres o cuatro "digo". No sé andar el línea recta. No soporto dejar los brazos colgando, sin hacer nada, por eso siempre los pongo en jarras. Mi mano derecha es más grande que la izquierda. No puedo estar mucho pendiente del mundo, siempre acabo con los ojos clavados en el infinito. Odio el agua, odio las piscinas. No sé jugar a fútbol ni a baloncesto, ni puedo correr más de tres minutos. No puedo quedarme tres minutos quieto, siempre voy con el que está solo. Y sin embargo, te quiero. Cuando entras en la habitación, no puedo dejar de mirarte, aunque mi vista se clave en el cuaderno. Cuando bromeo contigo, caería de rodillas solo por el brillo de tus ojos, esos ojos que llevo grabados a fuego y a caramelo. Cuando me hablas, quiero que me abraces, y nos quedemos así para siempre, sin importar el frío o las personas. Te quiero, y por eso estaré siempre ahí, siempre esperando que me cantes una canción mirándome a los ojos, que discutas conmigo sobre el escaparate más tonto, o que simplemente me digas que soy bueno, no el mejor, solo bueno. Cada noche, cada día, pienso en ti, y me consuela imaginar que tú piensas en mí. Por eso te dedico estas palabras, porque si salen de mí, ya sabes que son tuyas.

2 burradas:

iván dijo...

Si no fuera por estos sentimientos seríamos tan poca cosa...

Luuu dijo...

joe con el mal dia que he tenido, leer esto me ha hecho sonreir. Que grande!!

 

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