miércoles, 13 de febrero de 2008

En mi interior, en lo más hondo de mi ser, vive un verso. Un verso no sé si de amor o de desesperanza, de un futuro lejano o de tus manos. Un rezo que me ha acompañado desde que nací, protegiendo mi corazón como una coraza. Este verso lucha por salir, y no puede. Por un lado, cuida de mi corazón macilento. Por otro, no puede salir del mar de espinas y dulces que lo anclan a lo más hondo de mis entrañas, agonizando, dejando escapar un suspiro con cada latido de mi desvalido corazón. Pero cada latido de este soldado aporta nueva savia al reo, que se ve insuflado de nuevos ánimos para luchar. Poco a poco se va inflando, lleno de sueños que nunca tomarán forma. Las zarzas muerden la coraza, pero el frío metal parte las finas ramas como las promesas del ayer. Se va llenando de luz, luz que mi cuerpo ahoga, sumergiéndola en un oscuro lodazal de retórica. Algún día todo arderá, y yo también seré luz, como ese verso que ha esperado durante tanto tiempo. Luz como los antiguos, bajo cuya sombra nos escondemos. Poesía como tú, pero nunca tan perfecta como tú.

2 burradas:

sexydaisy dijo...

no se, a veces cuando comenzze a leer me sentia triste, despues me entre en el poema y resolvi que me sentia asi porque todas y cada una de las palabras era de amor. aunque eran palabras tristes. celebrar el amor aunque se haya ido, aunque ya no este, aunque lo tengamos cerca y no lo podamos tocar. pero es mas lindo celebrar cuando se sabe amado y amar ha sido una realidad. feliz dia de san valentin. un beso

Iván dijo...

Mientras el verso siga imbatido permanecerán vivos los sentimientos que despierta.
A veces la vida es demasiado real como para dejar tranquilo a un verso evocador.

 

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