domingo, 29 de septiembre de 2013

Creemos que nos movemos, pero en realidad solo nos comportamos según nuestro entorno. Recogerás lo que siembras es solo una forma de decir que no eres tú quien decide tu futuro, sino las personas de tu alrededor. Nuestra vida está condicionada por las palabras del conductor del autobús, la sonrisa de la librera y la palmada de un hermano. Podemos ser tan jodidamente egocéntricos de pensar que somos como somos porque lo hemos decidido, porque hemos madurado, pero no es así. No maduramos, nos hacen madurar. No aprendemos, nos enseñan. Lo poco bueno que hay en mí es lo que ha calado de los demás. Los demás, ese dios multiforme y sin mandamientos. Vivimos en sociedad y formamos parte de miles de vidas. Una frase de borrachera o una cara sonrojada perduran en nuestro corazón durante años, capaces de levantarnos cuando nos caemos. No elegimos en las encrucijadas, otros escriben nuestras acciones. Por eso dejamos volar libres a quienes queremos, let her go, porque sabemos que nuestras vidas ya están entrecruzadas. Los sueños se llenan de faunos, cucarachas y trolls, pero nada asusta. Bueno, todo asusta pero todo se vence, gracias a los demás. Encárgate de buscar unos buenos demás, porque la parte de ellos que vive en ti es lo único que te hará grande.

2 burradas:

Gory89 dijo...

=) Retroalimentación social

Anónimo dijo...

Cuánto de cierto es esto, aunque fastidie reconocerlo, aunque nos creamos auto suficientes, necesitamos ver nuestro reflejo en los demás, así que mejor que esa parte nos duela lo menos posible... Imposible.

 

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